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38 Madrid FUEGO EN EL TECHO DE MADRID EL TRABAJO DE LOS BOMBEROS MIÉRCOLES 6 9 2006 ABC Los bomberos pasaron más de cinco horas entre las llamas de un edificio en construcción, a 142 metros de altura: la Torre Espacio. Su jefe, Medardo Tudela, nos relata la odisea Ha sido duro y difícil, pero estamos bien preparados TEXTO: MARÍA ISABEL SERRANO FOTO: DANIEL G. LÓPEZ MADRID. Cuando suena el timbre y tienes que salir pitando, nunca piensas en negativo. En el trayecto, cada uno va dando vueltas a lo que se va a encontrar, chequea todo lo que ha aprendido, todo lo que ya ha experimentado en su trabajo y, al final, actuamos como mejor sabemos Son las palabras del jefe de Bomberos de Madrid, Medardo Tudela, pocas horas después de haber acabado con el incendio en la Torre Espacio. Tudela todavía no ha dormido. No ha tenido tiempo para descansar. Recuerda, paso a paso, todo lo sucedido y la magnífica respuesta de todo el equipo. Ha sido- -dice- -como cualquier otra salida. Estamos preparados. Es cierto que, cuando subes, van pensan- do en lo que te vas a encontrar. Chequeas las cosas que ves y piensas en lo que tienes que hacer; en lo que va a ser más efectivo. Es duro pero, ya digo, estamos preparados Así, como el que no quiere la cosa, este jefe de los bomberos madrileños resta cualquier miligramo de importancia al hecho de haber estado casi cinco horas entre las llamas, a más de 140 metros de altura y en un edificio en construcción. En algunos momentos de su faena, los bomberos miraban hacia la estructura exterior de la parte superior del edificio. ¿Podría desplomarse? Más de uno lo pensó pero el grueso del andamiaje exterior resistió el fuerte calor y parte de las llamas. Algo cayó, pero poco. El edificio se está construyendo muy bien dice Tudela. De hecho, cuenta con hormigón y microsilice, materiales especialmente resistentes al fuego. Él y sus hombres resolvieron el siniestro con la mayor naturalidad del mundo. Eran las once y cuarto de la noche del lunes, más o menos, cuando recibieron en su base la llamada de alerta. Un vecino de la zona avisaba de un incendio en una de las cuatro torres que se construyen en la antigua Ciu-