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32 Internacional EL RÉGIMEN IRANÍ, EN LA NOCHE DE LOS TIEMPOS MIÉRCOLES 6 9 2006 ABC Ahmadineyad planea terminar con los reformistas y liberales en las universidades b El presidente iraní critica la pre- sencia de profesores laicos en las universidades y anuncia que ha empezado a trabajar para terminar con ellos cuanto antes M. HAYAT TEHERÁN. Primero fue el polémico enterramiento de mártires de la guerra con Irak en los diferentes campus del país, y ahora es el turno del profesorado. El presidente y antiguo profesor de universidad Mahmoud Ahmadineyad aprovechó el Día de la Juventud para reunirse con un grupo escogido de estudiantes, ayer en Teherán, y advertirles sobre la necesidad de denunciar en voz alta a los profesores laicos que no ponen buenas notas a los que no piensan como ellos. El estudiante debe protestar contra el pensamiento y la economía liberales El dirigente ultranacionalista aseguró que ya he empezado a trabajar para terminar con el problema. He tomado algunas medidas, pero aún no son suficientes, ya que el sistema actual arrastra los defectos de 150 años de secularismo Los estudiantes tuvieron la oportunidad de formular cuestiones al presidente y este, a su vez, respondió con diferentes consejos para su vida profesional. Cuidado con las conferencias en el extranjero porque muchas son un engaño y sólo buscan quedarse con vosotros. No digo que no debáis participar, pero cuidado, porque el joven iraní no tiene parangón en el mundo Una presa iraní reza en su celda de la cárcel de Evin, en Teherán, la misma que acoge a Aschraf, condenada a muerte AP Por un asesinato, 15 años; por adulterio, muerte por lapidación... Esta es la Justicia en Irán... A un puñado de adúlteras les espera una muerte lenta y dolorosa: piedras, no tan grandes como para matar de uno o dos golpes, ni tan pequeñas que no puedan llamarse piedras La lapidación espera a seis mujeres MARTIN HAYAT. SERVICIO ESPECIAL Vuelta a la revolución La mano dura del Gobierno se nota después de quince meses en el poder. En este tiempo se han retirado las licencias a decenas de profesores, y 40 docentes han sido jubilados de forma anticipada por su simpatía hacia los reformistas, se ha nombrado por primera vez a un clérigo como máximo responsable de la universidad más importante del país, y el movimiento estudiantil permanece anulado. A esto hay que añadir que, según el Fondo Monetario Internacional, cada año 150.000 jóvenes universitarios dejan el país para huir del paro y de los bajos sueldos de Irán. Los sectores reformistas, por su parte, se quejan de lo complicado que resulta ahora editar un libro y han denunciado que cientos de obras están a la espera de obtener el permiso de edición, y otras tantas carecen del de distribución. Pese al ambiente hostil de parte del núcleo estudiantil, Ahmadineyad está seguro de sus planes y no va a echar marcha atrás hasta llevar a cabo su anunciado revival de la revolución islámica del 79. TEHERÁN. La pena de muerte por lapidación sigue vigente en Irán pese a que hace unos años se barajó la posibilidad de erradicarla debido al grave problema de imagen que suponía ante Occidente. Los grupos feministas denuncian que en estos momentos seis mujeres permanecen a la espera de morir apedreadas en diferentes cárceles del país. El caso más urgente es el de Ashraf Kolhari, una mujer de 37 años de edad que sigue viva gracias a una suspensión temporal de la pena- -fue condenada a muerte por adulterio- que debía haberse ejecutado hace unos días, según Amnistía Internacional. Ashraf, madre de cuatro hijos de entre 9 y 19 años, permanece en la prisión de Evin, en Teherán, desde 2001, cuando fue condenada a quince años- -fue su segunda condena- -por colaborar en la muerte de su marido, del cual había pedido el divorcio en numerosas ocasiones, siempre negado. Su esposo murió tras pelearse con un vecino, Mahmoud Mirzaei, con el que supuestamente Ashraf mantenía una relación sentimental. La Policía acusó a la mujer de fomentar la agresión El amante y autor material del asesinato, por su parte, recibió cien latigazos por el adulterio- -ya que era soltero- -y fue condenado a muerte siguiendo la ley de ghesas (castigo equivalente al delito cometido, una especie de ojo por ojo, diente por diente) Otras dos mujeres en Ahvaz, dos más en Shriraz y una en Urumie per- manecen a la espera de que llegue su hora para morir lapidadas. Por el momento la presión internacional y las quejas de algunos parlamentarios están consiguiendo congelar las sentencias, pero nunca revocarlas. Diez años por delante Shadi Sahr es la abogada que defiende de manera voluntaria a Kolhari. En los últimos meses se ha convertido en una gran activista de los derechos de la mujer y empieza a compartir protagonismo con la Nobel Shirin Ebadi en los sectores feministas. Nuestras leyes permiten que una mujer sea condenada a morir por tener relaciones sexuales fuera del matrimonio, y eso hay que cambiarlo. Hemos puesto en marcha una campaña en favor de Kolhari y gracias a las cien firmas de mujeres de Irán y a las más de cuatro mil que han llegado online el jefe del Poder Judicial, el ayatolá Hashemi Shahroudi, ha decidido poner la pena en suspenso señala la abogada. Otro de los puntos oscuros en el caso de Ashraf Kolhari es que los jueces no han esperado a que cumpla los quince años de condena para firmar la sentencia de muerte, tal y como marca la ley. Apenas han pasado cinco años y ya quieren lapidarla, que esperen a que cumpla su pena íntegra reclama Sahr, quien tiene la esperanza de que en los próximos diez años se termine con este tipo de condenas. Para hombres y para mujeres El Código Penal iraní es muy específico con respecto al modo de llevar a cabo la ejecución y al tipo de piedras que deben utilizarse. El artículo 102 dispone que, para la lapidación, los hombres tienen que ser enterrados hasta la cintura y, las mujeres, hasta el pecho. El artículo 104 dispone, en relación con la pena por adulterio, que deben utilizarse piedras no tan grandes como para matar a la persona de uno o dos golpes, ni tan pequeñas como para no poder considerarlas piedras Los jueces, además, han declarado en numerosas ocasiones que aunque la pena se suspenda, nunca puede conmutarse, ya que la lapidación es una ley de Dios y los hombres no pueden cambiar las leyes divinas. En 2002, el jefe de Poder Judicial de Irán, Hashemi Shahroudi, declaró de manera personal que no se iba aplicar la lapidación nunca más en el país. Han transcurrido cuatro años y él mismo sigue firmando condenas que luego tiene que poner en suspenso. En estos momentos, seis mujeres esperan en la cárcel una muerte horrible. La lapidación es una ley de Dios y los hombres no pueden cambiar las leyes divinas