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ABC MIÉRCOLES 6 9 2006 Opinión 7 TRIBUNA ABIERTA POR TERESA JIMÉNEZ BECERRIL IÑAKI EL HÉROE Pueden los seguidores de este terrorista vasco, que avergüenza a su raza y a su tierra, dormir sin sobresaltos, su vida no corre peligro. Él dijo que había comido para un mes, y yo le digo más: Esa noche comió usted para el resto de su vida Vida que le deseo larga y en prisión ERSONALMENTE tengo motivos de peso para alegrarme de que el múltiple asesino de ETA Ignacio de Juana Chao no coma. Para quienes no tuvieron ocasión de seguir la crónica etarra allá por enero de 1998, fecha lejana para muchos, pero tristemente cercana para aquéllos que amamos a Alberto y a Ascen, recordaré que el terrorista que nos ocupa hoy, por su mediática huelga de hambre, declaró desde su celda, ¡a Dios gracias! contemplando el dolor provocado por el asesinato de mi hermano y su mujer, que él ya había comido para un mes Analizando su frase, deduzco que este individuo se alimentaba por aquel entonces del sufrimiento ajeno. Ese 30 de enero, pues, se dio un festín. Las lágrimas de tres niños de cuatro, siete y ocho años que se despertaron sin padre ni madre apagaron su sed, junto con el champán con el que brindó por éxito del doble asesinato. Lágrimas que bastarían para dar de beber a este criminal, activo miembro de ETA, el resto de sus días. Si al llanto de sus hijos sumamos la desesperación de sus padres, la angustia de sus hermanos y familiares, la tristeza de sus amigos y la rabia que sintió no sólo la ciudad de Sevilla, sino España entera, tras la cruel muerte del joven matrimonio, De Juana Chao no debería preocuparse por su salud. Jamás morirá de hambre, porque si entonces, al oír nuestros llantos, aseguró haberse saciado, gracias a nuestro pesar, yo Teresa Jiménez- Becerril, hermana del concejal asesinado, ocho años después, le garantizo que seguimos llorando, que nuestro dolor está intacto y que el de los hijos de mi hermano crecerá con el paso de los años. Por tanto, tranquilo, señor De Juana Chao, aunque usted pierda peso, el cuerpo es sólo un envoltorio; lo que cuenta es el alma, y como la suya, según sus propias palabras, se nutre de nuestra pena, le calmaré diciéndole que ésta es inagotable. Y mientras nos obliguen a soportar manifestaciones en su apoyo, compañeros suyos que salen de la cárcel por falta de pruebas, reuniones con sonrisas y apretones de manos entre etarras y legítimos gobernantes, obispos que reclaman a las víctimas un perdón que los asesinos desprecian; mientras tengamos que vivir en medio de la indiferencia de un pueblo que prefiere dejarse engañar que rebelarse contra un Gobierno que se humilla y les humilla; mientras sigan asesinando la memoria de los nuestros, nuestra pena no se agotará. Pueden los seguidores de este terrorista vasco, que avergüenza a su raza y a su tierra, aunque enorgullezca incomprensiblemente a los mu- P chos que creen en su proyecto, dormir sin sobresaltos: su vida no corre peligro. Él dijo que había comido para un mes, y yo le digo más: Esa noche comió usted para el resto de su vida Vida que le deseo larga y en prisión. Aunque, hoy por hoy, la que no dormirá tranquila seré yo, porque cualquier día me cruzo por la calle con este angelito ya que todo es una incógnita, todo relativo en esta España que se acomoda y donde los que no lo hacemos nos sentimos cada día más incómodos. Confío en que esta sinrazón o, mejor dicho, esta razón creada por sinvergüenzas no nos lleve a convertir a un terrorista, que cumple condena por matar a niños y mayores, en un héroe por su tenaz huelga de hambre. Incomprensiblemente, o quizá buscando la comprensión en la conveniencia política de quienes nos gobiernan, ETA ha logrado, sin abandonar las armas, sin dejar de extorsionar y amenazar, sin renunciar a ninguno de sus objetivos, sin mostrar ningún deseo de arrepentirse y sin hacer gesto alguno de acercamiento hacia sus víctimas, convertirse en una respetable organización política que busca con ahínco la paz. En breve, los representantes de este grupo violento, escudados en el diálogo y el talante, se pasearán por Europa como ya se pasean por España, con la cabeza bien alta. Y a nosotros, los que nunca matamos, nos dejarán en casa, cubriendo con nuestras manos entre llantos el verdadero rostro de la paz. Espero que impere el sentido común de quienes otorgan el premio Nobel y no tengamos que ver al Otegui de turno recibiendo el preciado galardón. O, puestos a fantasear, a un delgadísimo De Juana Chao, ayudado por una corte de soldados vascos que agradece entre vítores el premio a la paz, en nombre de una Euskalherría libre. No deseo la muerte de este hombre, aunque por sus venas corra tan mala sangre, y si su huelga de hambre fuera cierta y decidiera quitarse la vida poco a poco, yo, al contrario que él, no comería por un mes, ni siquiera por un día, porque la diferencia entre las víctimas y sus verdugos es que las primeras nunca se alimentarán del dolor de nadie. Nuestro alimento es la justicia. Hermana de Alberto Jiménez Becerril, concejal del PP en Sevilla asesinado por ETA en 1998 REVISTA DE PRENSA POR DIEGO MERRY DEL VAL NUEVAS- VIEJAS GUERRAS Y GENOCIDIOS La comunidad internacional no ha empezado todavía a hacer efectivo el frágil acuerdo de alto el fuego en el Líbano y ya se perfilan nuevas crisis en el horizonte. ¿Es Sudán la próxima Ruanda? se preguntaba ayer el Times en su editorial. Mientras su país se desliza de nuevo hacia la guerra civil, el presidente sudanés, Omar al- Bashir, ha denunciado las intenciones occidentales de intervenir como una conspiración colonialista, y ha comparado su situación a la del Líbano Sin embargo, hay algo que distingue a esta crisis de todas las demás, y es el genocidio que ha provocado al menos 200.000 muertos. Casi todos los diarios británicos prestaban ayer atención al problema sudanés. David Blair, en el Daily Telegraph, se pregunta por qué la martirizada región de Darfur ha sido abandonada a su penoso destino. Mientras los helicópteros artillados y los bombarderos Antonov sobrevuelan las resecas planicies y bombardean pueblos a placer, el régimen de Sudán debe de estar oliendo la victoria. Omar alBashir ha demostrado que es un maestro cuando se trata de poner en evidencia la vacuidad de la retórica occidental En el Guardian, Eric Reeves denuncia que nuestra pasividad ante la ofensiva en curso equivale a la aceptación de un genocidio. A otro tipo de crisis, sobre las que no cesan las advertencias, dedica también espacio el Guardian. El mundo tiene sólo diez años para desarrollar y aplicar nuevas tecnologías para la producción de energía eléctrica de forma limpia, antes de que el cambio climático sea irreversible, en opinión de un experto Peter Smith, profesor de Energía Sostenible en la Universidad de Nottingam, declara al diario que la única solución realista para evitar dicho escenario es la construcción de una nueva generación de centrales nucleares. La tragedia es que siempre es necesario un acontecimiento catastrófico que motive a los políticos a ponerse en marcha, ante la perspectiva de ganar votos para las siguientes elecciones comenta Smith. El Independent avisa de las consecuencias de la sequía en España: Hasta dos millones de personas en Murcia y Alicante podrían verse en la situación de depender del agua embotellada En lo que respecta a la principal preocupación que afecta a nuestro país, la inmigración ilegal, Le Figaro toma nota de la subida de tono del Gobierno español y de la reprimenda de María Teresa Fernández de la Vega a los países africanos implicados.