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4 Opinión MIÉRCOLES 6 9 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) J. López Jaraba (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil IRÁN EXPONE SU INTOLERANCIA A exposición de dibujos que se ha organizado en Teherán para ridiculizar los sentimientos religiosos de judíos y cristianos es un claro ejemplo de gesto que no favorece a la comprensión y al entendimiento. Se presenta como una especie de desquite por aquellas caricaturas de Mahoma que fueron publicadas en el diario danés Juillands- Posten y ponen a prueba la capacidad de digerir críticas- -aunque sean de tan mal gusto como estas- -por parte de la sociedad occidental. Pues bien, en este caso nadie ha salido a las calles a quemar banderas o a asaltar embajadas, incluso algunos dibujantes europeos y norteamericanos, concretamente tres de ellos españoles, han participado en este insensato certamen y ninguno de ellos ha sido señalado ni condenado a muerte por blasfemo ni se ha pedido el boicot de ningún tipo de mercancías de ningún país. Si esto es lo que querían medir los responsables del régimen teocrático y liberticida de los ayatolás, ya se pueden hacer una idea precisa de lo que significa el respeto a la libertad de expresión y de conciencia. El caso de la obsesión de las autoridades iraníes por ridiculizar las referencias históricas al holocausto judío es especialmente revelador de su agresividad hacia un país concreto, Israel, en momentos en los que estas mantienen obcecadamente su plan de construir armamento nuclear. La inquietud con la que la comunidad internacional asiste a esta evolución se acentúa ante los mensajes que desprende esta nueva actitud desafiante. Son solamente dibujos, es verdad, pero su exhibición deliberada expresa claramente una voluntad provocadora contra todo lo que representa Occidente y el mundo moderno. Ante ello hay que reiterar que estos comportamientos están todavía a años luz de las prácticas que se consideran normales en la mayor parte de las sociedades contemporáneas y son un obstáculo a la convivencia. Además, por tratarse de una actitud deliberada y dirigida expresamente por las autoridades políticas, representa una transgresión mucho más grave que aquella a la que pretenden hacer referencia. Es más, después de haber alentado esta exposición, el Gobierno de Teherán debería aceptar de buen grado y soportarlo si otros países organizasen un concurso de caricaturas de Mahoma o de Jomeini y en ese caso carecerían además de argumentos para considerarse ofendidos por ello. Lo cierto es que algunos sectores del Islam se aprovechan actualmente de una interpretación asimétrica de las convenciones morales más universales: frente a las sociedades modernas y occidentales reclaman la tolerancia en el ejercicio de los derechos que se reservan a las minorías, mientras que en su seno ejercen el papel de religión dominante y exigen el cumplimiento obligatorio de sus preceptos, sobre todo a las minorías. Y eso no es aceptable. L NI NEGOCIACIÓN NI LEGALIZACIÓN ON la resolución de mayo de 2005 del Congreso de los Diputados y con las condiciones impuestas por el presidente delGobierno tras el anuncio de tregua por parte de ETA, el proceso de negociación con los terroristas debería darse por clausurado: no se ha cumplido la premisa básica de que los etarras mostraran una clara voluntad para poner fin a la violencia y en actitudes inequívocas que puedan conducir a esa convicción tal y como establecía la resolución parlamentaria, y tampoco el Gobierno ha respetado las condiciones que tanto su presidente como su vicepresidenta primera y los sucesivos titulares del Ministerio del Interior habían establecido para tranquilizar a la opinión pública sobre la verdadera finalidad del proceso de diálogo con los terroristas. En una entrevista, Rodríguez Zapatero afirmaba que el vandalismo callejero, la extorsión económica y la kale borroka son, para el Gobierno, elementos sustanciales de laverificación de esa voluntad deabandono definitivo de las armas Y añadía el presidente que la tregua incluye cualquier tipo de actuaciones de las que ha venido haciendo habitualmente ETA Igualmente, el Gobierno y el PSOE se comprometieron a no tener ningún contacto con Batasuna mientras fuera ilegal, negaron por activa y por pasiva negociaciones previas con los terroristas y reiteraron su decisión de no hablar con ETA mientras el alto el fuego no fuera permanente. Pues bien, el Gobierno ha incumplido sistemáticamente sus propias condiciones, ha convertido en letra muerta las exigencias de la resolución del Congreso de los Diputados y ha utilizado como método la negación de la verdad y de la realidad, todo ello para mantener a flote a un proceso que sólo se alimenta del continuo retroceso del Estado, correlativo y proporcional al aumento de la presencia política y delictiva de ETA. El Gobierno ha sido desmentido por los terroristas en todos los campos. Han sacado a la luz las negociaciones previas durante cuatro años, han manifestado en sucesivos comunicados que esta tregua no está dada para un proceso de paz sino de autodeterminación, han anunciado que volverán C a las armas si no consiguen sus objetivos y han reactivado la extorsión y, especialmente, la violencia callejera. El Gobierno, como ayer informaba ABC, estaba advertido por las Fuerzas de Seguridad del Estado de que los etarras utilizarían la kale borroka como medio de presión. Y lo ha hecho a lo largo del mes de agosto y principios de este mes de septiembre, con actos de suma gravedad, como el ataque a la subdelegación del Gobierno en Vitoria. Este atentado terrorista- -que lo es, aunque se rodee de silencio o medias condenas por parte del Ejecutivo y del PSOE- -es, ante todo, la medida que permite a los etarras verificar la parálisis del Gobierno y la insolvencia absoluta de las condiciones puestas a la negociación con ETA. El Gobierno está a expensas de ETA porque ha renunciado a una posición de firmeza que entrañe el riesgo de que los terroristas rompan la tregua, riesgo que tampoco conjurará el Ejecutivo con una actitud débil y claudicante de la que los terroristas no obtengan beneficios. Por eso, de la misma manera que no cabe negociar con terroristas cuya voluntad inequívoca es usar la violencia- -y la están usando- la amenaza y la extorsión- -y siguen amenazando y extorsionando- tampoco cabe legalizar a una izquierda proetarra que sigue sin condenar la violencia, sin pedir el fin del terrorismo y sin emanciparse de la organización terrorista que decidió su creación y dirige todos y cada uno de sus pasos. Ni se negocia con ETA, ni se le premia con la legalización de sus sicarios de Batasuna, porque el Gobierno debería también saber que la opinión pública es muy consciente de que ETA y Batasuna son la misma realidad terrorista. A esta conclusión debería haber llegado el Ejecutivo simplemente respetando el guión de las palabras de su presidente, máxime cuando ha sido Zapatero quien ha venido recabando la confianza ciega de la sociedad- -incluso de Mariano Rajoy- -sólo con el aval de su palabra. El presidente del Gobierno pidió un masivo acto de fe a los españoles tras fijar las líneas rojas de un proceso de paz que, a medida que pasa el tiempo, sólo parece servir a los intereses de Batasuna ETA. DEL WINDSOR A LA TORRE ESPACIO M IENTRAS miles de personas celebraban como merece el éxito en el Mundial de Baloncesto, Madrid estuvo a punto de sufrir una tragedia derivada de un nuevo incendio. Los bomberos municipales, cuya labor debe ser elogiada sin reservas, reconocen que en algún momento se temió por un posible desplome de la estructura de la Torre Espacio. Según el responsable del Ayuntamiento, el momento más crítico tuvo lugar cuando el fuego afectó al encofrado de madera situado en la parte exterior de la construcción, en el marco de la compleja tarea de los servicios contra incendios para lograr que el agua llegara al piso 34 en que se produjo el siniestro (equivalente al 42 ó 43 en un edificio de características normales) También las autoridades supieron estar en su sitio, cambiando en pocos minutos el aire de fiesta por el traje de faena para encauzar una situación que comenzó poco antes de la medianoche y no se dio por controlada hasta las 4 de la madrugada. Como es natural, el fantasma del edificio Windsor planeó durante esas horas por la mente de muchos ciudadanos. El carácter aparatoso de las llamas y la singular estructura del rascacielos afectado contribuyeron a crear un ambiente de temor y de expectación ante la imagen repetida de una antorcha de aspecto dantesco. Torre Espacio es un proyecto espectacular, que contará en su día con una altura de 236 metros. Ahora mismo es ya el edificio más alto de Madrid, y está previsto que sea el más alto de España. La conclusión de las obras- -prevista para la próxima primavera- -podría sufrir ahora algunos retrasos. Por fortuna, no se han producido daños personales y los desperfectos de carácter material parecen subsanables sin especial complicación. Sin embargo, la opinión pública no termina de comprender la reiteración de accidentes de este calibre. Aunque habrá que esperar al informe oficial, se apunta que la causa del siniestro pueda ser una combustión de aceite. Es evidente que el fuego es un elemento de difícil control y que una pequeña chispa puede ser el origen de una tragedia. Por ello mismo, la actual sociedad del riesgo exige de los poderes públicos una seria labor preventiva y una información exhaustiva que aclare todos los detalles. Es absurdo buscar réditos políticos de un accidente, como pretende Rafael Simancas con sus declaraciones poco afortunadas, llevado sin duda por el deseo de reforzar sus limitadas posibilidades electorales. En todo caso, los responsables municipales y autonómicos deben investigar a fondo y poner los medios para que el infortunio o el error humano no pongan en peligro la vida de las personas o las inversiones multimillonarias.