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ABC MARTES 5 9 2006 51 Cultura y espectáculos Nuestro ballet es el depositario de las tradiciones clásicas dice Makhar Vaziev, director de la compañía Lo que se hizo en el ballet antes de la revolución de 1917 no se puede comparar con lo que se hizo después coreografías como definió ayer a la compañía el director artístico del Teatro Real, Antonio Moral, vuelve a ser el gran conjunto que ha maravillado a todos sus espectadores. La clave de esta recuperación está, según Vaziev, en la solidez de la estructura. Los resultados sólo se dan cuando hay un sistema- -aseguró- Y el Mariinsky es el depositario de las tradiciones clásicas. Lo principal es conservar las grandes obras pero al tiempo desarrollarlas para ofrecérselas al público de hoy Dentro de esta evolución, Vaziev cree que la época posterior a la revolución de 1917 no es en absoluto comparable con lo que se hizo antes de ella. En la época soviética hubo una gran capacidad de creación, pero lo que se hizo antes tiene una calidad insuperable Y dio un revelador ejemplo: en 1934, Balanchine estrenó Serenade en Nueva York y en Rusia se estrenaba La fuente de Bakhchisaray un ballet que sigue en nuestro repertorio. Pero si se miran los dos se pueden ver las diferencias... Viktoria Tereshkina y Leonid Sarafanov, durante el ensayo general de El corsario ayer DANIEL G. LÓPEZ El Ballet del Mariinsky muestra a sus jóvenes figuras en el estreno de El corsario en el Teatro Real La compañía abre hoy la décima temporada del coliseo madrileño b Nuestro ballet es el depositario Columna vertebral La columna vertebral del Ballet del Mariinsky es, sin duda, la escuela Vaganova, que toma su nombre de la bailarina y maestra Agripina Vaganova, que a partir de los años treinta desarrolló un sistema de enseñanza que ha sido ejemplo para las grandes compañías del mundo, y que consolidó el crecimiento de la escuela rusa. La escuela Vaganova es el manantial del que salen nuestros artistas, y su peso es la historia que lleva detrás dice Vaziev. La escuela es, hoy por hoy, la única fuente de la que se nutre la compañía, que tiene en plantilla a 232 bailarines. No somos chauvinistas, y hay artistas de Austria, Italia o Corea en nuestro ballet. Pero todos proceden de la escuela. Los solistas pueden venir de fuera, pero lo importante en una compañía así es el cuerpo de baile. El estilo tiene que ser homogéneo Para el estreno, hoy, de El corsario Madrid, Vaziev ha elegido un reparto compuesto por las figuras más jóvenes del Mariinsky. Artistas ya consagrados como Uliana Lopatkina, Ilya Kuznetsov o Igor Zelensky- -tres de las principales estrellas de la compañía- -bailarán en funciones posteriores, pero los protagonistas del estreno serán tres jóvenes en quienes Vaziev tiene gran confianza: Viktoria Tereshkina, Mikhail Lobukhin y Leonid Sarafanov. de las tradiciones clásicas. Lo principal es conservar las obras y al tiempo desarrollarlas para ofrecérselas al público de hoy JULIO BRAVO MADRID. El Teatro Real levanta hoy el telón de su nueva temporada (la décima) con la visita del Ballet del Teatro Mariinsky de San Petersburgo, una de las grandes compañías de la historia de la danza. El conjunto, que tiene más de doscientos cincuenta años de vida, es un auténtico museo vivo de la historia del ballet, ya que es el principal depositario de una tradición que tiene como columna vertebral su escuela, la escuela Vaganova. Será ésta la segunda visita del Mariinsky- -que ha perdido definitivamente el nombre de Kirov con el que se le conoció durante la época de la Unión Soviética y aun varios años después de que ésta cayera- -al Teatro Real, donde ya estuvo hace siete años. Pero si entonces presentó un programa alejado de su tradición, con coreografías de Fokine creadas lejos de Rusia, en este caso ofrece uno de los grandes títulos del repertorio: El corsario Se trata de un ballet apenas representado- -no se tiene noticia de que se haya interpretado anteriormente nunca en Madrid, y es casi también novedad absoluta en España- pero que conocen bien los aficionados al ballet, ya que uno de los pasos a dos más célebres y más interpretados- -no hay gala clásica en la que no aparezca- -proviene de El corsario curiosamente, en el original no se trata de un paso a dos, sino de un paso a tres, que bailan los dos protagonistas masculinos, Conrad y Alí, junto con la protagonista femenina, Medora. Tradición rusa Aunque fue estrenado en la Ópera de París en 1856, El corsario basado en un poema de Lord Byron, perdura gracias a la tradición rusa. De hecho, hasta hace unos años no se había podido ver en Occidente. Marius Petipa revisó el ballet en 1899 (añadió músicas de distintos compositores, que conforman el popurrí musical que es la par- titura del ballet) y es su versión la que ha servido como base y punto de partida para las que se han realizado posteriormente. La que presentará el Mariinsky a partir de hoy en el Teatro Real (donde estará hasta el domingo) lleva la firma de Pyotr Gusev, y se estrenó en 1987. Uno de los bailarines que estrenó aquella nueva producción es Makhar Vaziev, actualmente director de la compañía. Vaziev aseguraba ayer que el ballet ha sufrido muchas transformaciones desde su creación, y la versión de Gusev conserva al máximo las partes clásicas de la coreografía al tiempo que otorga mayor libertad en las partes de la pantomima. No es el original de Petipa, pero sí podemos decir que está su mano Éste es un ballet clásico- -continuó Vaziev- porque sigue su estructura, no sólo la coreografía. Lo clásico no está únicamente en las puntas, sino en el propio espectáculo Tras la caída de la Unión Soviética, el Mariinsky, como otras muchas instituciones culturales, entró en una crisis, de la que ya se encuentra completamente recuperada. La gran fábrica de