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ABC MARTES 5 9 2006 Madrid 37 Las monjas afectadas por el escape tóxico denunciarán a los dueños del laboratorio Nadie se explica cómo pudo producirse un escape en una fábrica abandonada hace seis años b Agentes medioambientales visi- tarán en las próximas horas la zona para comprobar que ya no existe mayor riesgo; el vertido afectó a 17 religiosas y otras 9 personas M. OLIVER MADRID. Todo se ha teñido de misterio en torno al laboratorio abandonado donde en la noche del domingo se registró un escape de gas tóxico que afectó a 26 personas. Misterio porque nadie sabe qué hacía un bidón de dimensiones considerables en una fábrica abandonada y porque nadie se explica quién pudo colocarlo allí. En la Concejalía de Medio Ambiente, además, no se halló ningún documento que acreditara que en el número 38 de la calle Pintor Moreno Carbonero había existido un laboratorio. Ningún papel, tampoco, acreditaba que el negocio había cesado hace seis años. No sabemos nada de nada. No sé si es porque se ha perdido la documentación referente a dicho negocio, pero no tenemos ninguna noticia de lo que allí se hacía comenta una fuente municipal. En la Comunidad de Madrid, por su parte, sólo se limitan a explicar que su responsabilidad se limita a analizar los residuos que se vertieron. En las próximas horas- -confirman- -enviaremos agentes ambientales a la fábrica abandonada para que abran expediente de lo sucedido y puedan determinar si existe riesgo de que vuelva a ocurrir Pero a las monjas de la Hermandad del Ángel de la Guarda nadie les quita el susto. Llevaban más de un día con molestias en los ojos y un olor extraño hasta que se decidieron a dar las voz de alarma a las autoridades. La falta de respuestas a lo ocurrido este fin de semana les ha llevado a presentar una denuncia contra el laboratorio donde se originó el suceso. El escrito, según Efe, lo presentarán cuando la Policía entregue un informe en el que se precisen los nombres de los propietarios y la situación del inmueble. Además de las 17 monjas, también resultaron afectadas otras nueve personas, entre miembros del Samur y del cuerpo de Bomberos. La responsable de la residencia Isabel Gutiérrez afirmó que el laboratorio, que linda con su congregación religiosa, lleva seis años sin funcionar. La hermana, que fue quien informó de la intoxicación a los servicios de emergencia, indicó que es la primera vez que se enfrentaba a un problema de esta naturaleza, aunque las ventanas del laboratorio abandonado de cinco plantas dan hacia el patio interior de las casas de las monjas. Cartel de advertencia La llegada de los Bomberos no se hizo esperar. A los cinco minutos de la llamada ya se habían personado en la zona. Tras su intervención, en el interior del inmueble empolvado y deteriorado, se podía leer ayer un letrero aferrado a la pared en una esquina y en el que advierte: Es obligado protegerse con gafas, guantes, botas y trajes de Aga, durante la manipulación de productos peligrosos Miembros del cuerpo de Bomberos precisaron que el producto expandido en el bidón encontrado era ácido cianídrico, lo que está considerado como un material tóxico y corrosivo, muy irritante para los ojos y para la piel aunque no causó lesiones graves a los perjudicados porque el tiempo de exposición fue breve. En el lugar del suceso se detectó que había más bidones, además se detectaron otros materiales tóxicos como óxido de etileno y cloro, probablemente fruto de la reacción química del ácido. Como medida preventiva y hasta que Dos religiosas pasan junto a la residencia afectada por el escape tóxico SIGEFREDO El material hallado es tóxico, corrosivo y muy irritante para los ojos y la piel según los Bomberos se solventase la situación de riesgo, Emergencias 112 envió un mensaje a 241 abonados del servicio telefónico residentes en una área de 100 metros, con la recomendación de que mantuvieran cerradas sus ventanas para evitar posibles intoxicaciones. Hermana, esto es serio, tiene que evacuar el convento de inmediato M. O. MADRID. El domingo era un día de despedidas para las Hermanas del Ángel de la Guarda. Concluían las vacaciones de verano y muchas de ellas remataban su equipaje para regresar a sus misiones en Suramérica. La mayoría lo hacía con un tremendo escozor en los ojos y un olor a amargura que se acentuó a medida que pasaban las horas. Desde el día anterior algo no iba bien en el convento. La tarde del sábado se levantó con un olor a almendra amarga que poco a poco fue afectando a toda la congregación. Yo creo que ese vertido debía estar en esa fábrica un par de días antes- -recuerda Isabel Gutiérrez, responsable de las Hermanas del Ángel de la Guarda de Madrid- pero nosotros empezamos a notar algo el sábado después de comer Las Hermanas del Ángel de la Guarda se fueron a dormir el sábado sin todavía darle mayor importancia a ese extraño olor que flotaba en el ambiente. Pero el domingo por la tarde, Isabel Gutiérrez y una compañera decidieron asomarse al edificio abandonado contiguo ya que el olor comenzaba a ser insoportable. Cuando nos asomamos a la ventana salió una bocanada de hedor que nos echó hacia atrás y nos dejó un poco aturdidas. Inmediatamente llamé a la Concejalía de Medio Ambiente y les conté lo sucedido Los Bomberos y el Samur no tardaron en llegar. A los cinco minutos ya habían acudido a la zona y tenían la calle acordonada. Enseguida se dieron cuenta- -afirma la hermana Gutiérrez- -de que algo peligroso había dentro de la fábrica abandonada Efectivamente, nada más entrar uno de los agentes se volvió hacia la salida y les advirtió. Hermana, esto es serio, van a tener que ser evacuadas de inmediato y pasar la noche fuera En apenas tres minutos las diecisiete monjas del Ángel de la Guarda se disponían a abandonar su residencia.