Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MARTES 5 9 2006 Opinión 5 UNA RAYA EN EL AGUA ALGO QUE REFORMAR E VELATORIO DEL MARAGALLISMO U N último decreto simbólico habría de dictaminar en qué lugar deben ser aventadas las cenizas del maragallismo. Puede ser el Carmelo, el Raval, el Fórum de las Culturas. El maragallismo siempre ha sido un capricho urbano. No encaja darle el último adiós desde Montserrat, Poblet o cualquier cima de la mitología catalanista. Quizás lo mejor sería que, en virtud de su tesis del residualismo del Estado en Cataluña, las cenizas políticas del maragallismo político fuesen esparcidas desde un vuelo del puente aéreo, en un punto intermedio entre España y el vacío histórico, entre el ser y la nada. Los trances del maragallismo no han sido divertidos sino penosos, incluso para quienes erróneamente pensábamos que Maragall era una suerte de regeneracionista que, aún pudiendo ser más perjudicial que el pujolismo, iba aaligerar Cataluña del esencialismo nacionalista. No se culpe unívocamente a Esquerra Republicana de los errores de VALENTÍ bulto del gobierno tripartito catalán: PUIG en última instancia no existe otro responsable que Pasqual Maragall. Incluso Rodríguez Zapatero se dio cuenta. La fórmula que aunó las energías y posibilidades electorales del PSOE y del socialismo catalanista logró acumular una hegemonía desorbitada, primero como poder municipal y luego con la guinda de la Generalitat. El objetivo estratégico del PSC- PSOE se cumplía pero- -como en el Ayuntamiento de Barcelona- -contando con los comunistas y los independentistas. Vinieron el nuevo Estatuto, la ruptura del tripartito y la anticipada convocatoria de elecciones autonómicas para noviembre. Sale Maragall; entra Montilla. Ni tan siquiera Clos preserva su podio municipal. Ahora empieza el goteo maragallista, comenzando por la baja de su esposa, Diana Garrigosa, como militante del PSC. Ernest Maragall, hermano del president ya anda teorizando sobre la vasta debacle dinástica. Eso fue la beautiful people a la catalana, los que tenían al pujolismo por un puñado de tende- ros, los pijos de Sant Gervasi que- -afincados en la extinta asociación de Ciutadans pel Canvi -iban a convertirse en el Camelot kennediano de la Cataluña postpujolista para demostrar que el futuro del socialismo estaba mejor en sus manos que en las de los charnegos del PSOE que mandaban en el cinturón industrial de Barcelona. Todo eso ha durado poco. El racimo de intelectuales maragallistas está a punto de ser pisado por pies plebeyos en el lagar del socialismo español. En cuestión de segundos, todos zapateristas. Sic transit gloria mundi Los empresarios que confiaron en Maragall cantan hoy las excelencias de Montilla y suspiran por el pacto socioconvergente en noviembre. Por dura que sea la política, también tiene sus niños mimados. Maragall lo ha sido. Cada ocurrencia se le celebraba, como si fuese el alumbramiento de un sistema. Al final también resultó ser prepotente, atrabiliario, hastael punto de que en los fines de semana enel Ampurdán los últimos maragallistas murmuran sus plegarias como una secta en descomposición. Hay políticos que crean su circunstancia y otros solo son consecuencia de una circunstancia. Eso ha sido Pasqual Maragall, por el momento. Sus déficits de coherencia han sido permanentes. Pisó en falso entre el pebetero olímpico y la presidencia de la Generalitat. En algún momento pareció que andaba a la busca de su clase media. Desaparecidos tanto la vieja burguesía como el proletariado tradicional, no existen- -dice Dahrendorff- -grupos sociales sobre los que construir organizaciones duraderas como el viejo sistema de dos partidos. Ahí chocan la Ilustración y los populismos. Curiosamente, en algún sector del socialismo catalán se capta una alarma: un Maragall que se siente víctima de tanta alevosía pudiera decir algo a favor de Esquerra en la fase crucial de las elecciones. Ciertamente, Pasqual Maragall es capaz de salir de un funeral y entrar en un bautizo. A este hombre se le podría pasar por la cabeza fundar otro partido político. El carné número uno se lo merece su esposa. vpuig abc. es SPAÑA debe de ir muy bien, porque los dos grandes partidos parlamentarios han abierto el curso con sendas propuestas de reforma constitucional, que no parece un clamor ciudadano. La de Zapatero, además, es bastante cínica, porque ya ha reformado la Constitución por su cuenta y de matute, a través de los estatutos de autonomía; el catalán sobre todo, pero también los que vienen detrás, cada uno con su paquetito de competencias blindadas. La oferta de Rajoy parece más sensata, ya que al menosla remite alapróxima legislatura, con programas electorales de por medio. Aunque sería mejor que el PP fuera pensando en algunas otras proposiciones más cercaIGNACIO nas, porque el pueblo no CAMACHO está en las calles pidiendo a gritos la reforma constitucional. Claro que tampoco pedía nuevos estatutos, y ahí los tenemos haciendo cola en el registro del Congreso, o aprobaditos y en vigor, como el de Cataluña, juguete de una clase dirigente que presume de haber convertido en residual al Estado. En todo caso, si hay que reformar la Constitución es menester avisar antes. Para eso están las legislaturas constituyentes; se plantea la reforma, se debate en la campaña y, si seobtiene la mayoría necesaria, se acomete y se lleva a efecto. (Acotación al margen: eso implicaría una legislatura de 2008 muy corta, porque si se retoca el título de la Corona hay que convocar un referéndum y disolver las Cortes. Lo que no vale es sacarse de la chistera in media res, en pleno mandato, el conejo de un cambio en la arquitectura política de la nación, porque ese debate no se le ha planteado a los ciudadanos en condiciones para decir sí o no. Menos decente es todavía hacerlo de tapadillo, a través de leyes de rango menor como son los dichosos estatutos, y luego abrir en público el melón para darle carta de naturaleza al birlibirloque. Eso es un truco de trileros. Comonova a haber consenso- -baza providencialque dejaron sentenciada los constituyentes para impedir el manoseo coyuntural de la Carta Magna- tampoco habrá reforma en esta legislatura. Lo que está por ver es si la podrá haber en la siguiente, porque la propuesta de Rajoy de blindar el Estado ante la rapiña autonómica va en sentidocontrario ala política delactual Gobierno. Necesitaría entenderse con el otro PSOE, el del proyecto nacional, que vete tú a saber si existe todavía. Y todo ello en contra de los nacionalismos, uff, qué difícil. Amén de que, de aquí a dos años, entre lo que se han reservado los catalanes y los valencianos, lo que se van a llevar los andaluces, lo que se quieren quedar los gallegos y lo que habrá que darles a los vascos, en 2008 no va a quedar Estado para blindar, ni para forrar siquiera. Haciendas propias, relaciones bilaterales, inversiones exclusivas y hasta ríos en poder de las autonomías. Con todo eso, la Constitución queda en papel mojado; en materias de blindajes se puede conformar Rajoy con que las taifas no expropien la División Acorazada.