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ABC LUNES 4 9 2006 Deportes 91 MUNDIAL 2006 Don Juan Carlos vio el partido en La Zarzuela; Zapatero y Rajoy lo compaginaron con su mitínes, mientras media España se reunió en bares, pabellones y grandes superficies ESPAÑA, CAMPEONA Una nación entregada y agradecida TEXTO: ABC MADRID. Las calles de Madrid, Barcelona, San Sebastián, Bilbao, Córdoba, Valencia, Palencia, La Coruña... permanecieron desiertas entre las doce y media y las dos y media de la tarde. A esas horas hacía un calor asfixiante (entre 30 y 38 grados) pero el principal motivo para recluir a los domingueros fue la final. Harta de los millonarios futbolistas, la afición se fue enamorando paulatinamente de los chicos de Pepu hasta el punto de llegar al último partido como una nación entregada a los mismos colores y al triunfo. Desde la Familia Real hasta el bar del pueblo se siguió con entusiasmo el encuentro. Y eso que había bastantes dificultades de cobertura en amplias zonas. Su Majestad el Rey disfrutó del éxito desde el Palacio de la Zarzuela y, como el Príncipe de Asturias, transmitió al presidente de la Federación, José Luis Sáez, su felicitación a la selección. Mañana recibirá a los campeones. El presidente del Gobierno, gran aficionado a este deporte (se hizo pintar una cancha en Lanzarote) vio el primer cuarto en un monitor de los enviados especiales que cubrían su mitin en Rodiezmo (León) y siguió desde el atril el tanteo con miradas y gestos. Mariano Rajoy fue un aficionado más en la Fiesta de los Callos en Sal- ceda de Casetas (Potenvedra) donde los más incondicionales se llevaron la televisión portátil. Quienes disfrutaron fueron los miles de aficionados que se encargaron de engalanar pabellones (más de 15.000 en Madrid) bares y algún centro comercial (en la zona que ocupan los televisores) con las camisetas rojas y las pinturas de guerra. Los playeros más afortunados los pudieron seguir en el chiringuito y los menos se tuvieron que conformar con el sonido de la radio. Acabaron ensimismados con el recital de la selección, con los ojos llorosos, con la piel de gallina, presos de la emoción. Quince mil personas llenaron el Palacio de los Deportes de Madrid Felicitaciones por doquier El final feliz tiñó de rojo, de gritos, de abrazos, de bocinazos las calles para celebrar el título. La fuente de Colón en Madrid, con la gigantesca bandera española (del tamaño de un campo de tenis) al fondo, se convirtió en el escenario idóneo para reivindicar el éxito colectivo de una nación, un triunfo deportivo que, más que otros acontecimientos, contribuye de forma decisiva a elevar la autoestima de un país. Las felicitaciones a los campeones provenientes de infinidad de personalidades e instituciones así lo acreditan. Colón (Madrid) y otras plazas de España, punto de celebración FOTOS: CHEMA BARROSO