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ABC LUNES 4 9 2006 Deportes 89 MUNDIAL 2006 PERFIL ESPAÑA, CAMPEONA JOSÉ VICENTE PEPU HERNÁNDEZ Seleccionador nacional En un drama personal impresionante, afrontó la final sin comunicar a los jugadores que había muerto su padre unas horas antes para evitar que se sintieran más presionados tras la lesión de Gasol. Dirigió al equipo con la sensatez y eficacia que siempre le han caracterizado Dolor y gloria de un enamorado del basket MIGUEL ÁNGEL BARBERO Con la muerte de su padre recién comunicada y el partido más importante de su vida en ciernes. En esa impresionante contradicción se debatió Pepu Hernández antes de lograr el oro mundial. Sabía que los jugadores estaban muy presionados por la baja de Pau Gasol y no quiso hacerles partícipes de su desgracia. Por eso se tragó los sentimientos y dirigió con acierto la mayor gesta del baloncesto español. Eso sí, al final, en el podio, no pudo más y sacó a la luz todos sus sentimientos. Eso demuestra el tipo de persona que es- -comenta Nacho Azofra, su capitán tantos años en Estudiantes- Pepu es un especialista en abstraer a los deportistas de los problemas, en situar una pantalla para que sólo te preocupes de jugar El espíritu del baloncesto que le mueve es el que aprendió desde pequeño en el Ramiro de Maeztu. Y del que siempre se ha mostrado orgulloso. Siendo ya entrenador de la ACB no dejaba de sonreír cuando veía su foto de minibasquista en la galería de retratos del club. En su paso por todos los estamentos de la entidad (jugador de base, entrenador de cantera, auxiliar y primer técnico) moldeó una filosofía basada en los conocimientos y en el trabajo, en los conceptos defensivos y en la afloración de las cualidades individuales. Le gustan los retos Por sus manos han pasado algunos de los mejores jugadores del panorama nacional (Herreros, Orenga, Azofra, los hermanos Reyes, Jiménez... y a todos ha sabido sacarles el máximo rendimiento. O mejor dicho, les ha hecho sacar lo que llevaban dentro hasta llegar a lo más alto. Le gusta que la gente tome sus propias decisiones. Que conozcan sus opciones y que obren en consecuencia. Por su formación de periodista, José Vicente siempre ha sido respetuoso y colaborador con los medios. Ha facilitado las cosas y ha puesto todo de su parte para vender su idea de baloncesto a capa y espada. Mas no lo ha tenido fácil. Pero no le asustan los retos. Lo demostró al aceptar el cargo de entrenador ACB en 1995 y, una década después, el de seleccionador nacional. Y, entre tanto, siguió estudiando, asistiendo a clinics y dando conferencias. Todo ello con el reconocimiento de sus compañeros de banquillo de toda España, que en 2004 le nombraron mejor entrenador del año. Y con el beneplácito de la institución a la que entregó toda su vida: a primeros de año, Estudiantes le otorgó su insignia de oro y brillantes, un galardón que sólo El seleccionador escuchó el himno nacional entre lágrimas, con una mano en el corazón y abrazado a la Copa de campeón tienen ocho personas que han hecho historia en la calle de Serrano. A pesar de tener el riñón cubierto por su suerte con la lotería, su amor por el baloncesto le ha podido. Primero, cuando dejó el despacho y volvió al parqué después de la irregular etapa de Sainz de Aja en Vistalegre y, después, ante la llamada de la Federación para dirigir al bloque con más talento desde la famosa generación del 59. Para los jugadores es un lujo estar a sus órdenes- -concluye Azofra- No es tí- AFP Un técnico de toda la vida En 1988, después de pasar por las categorías inferiores, entrenó al juvenil del Estudiantes. Un año después compaginó el cargo con el de ayudante de Miguel Ángel Martín en el primer equipo. En diciembre de 1994 accede al primer peldaño, en el que permaneció once temporadas. En ese periodo ganó la Copa del Rey de 2000 y fue subcampeón de la ACB (04) y de la Korac (99) pico técnico dictatorial, ni tampoco el amiguete Tiene sus normas y su disciplina, pero su máxima es que los jugadores formen un grupo y que disfruten en la pista. Se hace respetar, pero también se hace querer Y ese cariño de sus hombres es el que ha logrado lo nunca visto hasta ahora: el oro en una competición internacional. En el fragor de la batalla, todos dedicaron el triunfo a Pau; ahora, con la perspectiva de lo pasado, el destinatario es Pepu. El ensamblador de todas las piezas.