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84 Deportes LUNES 4 9 2006 ABC MUNDIAL 2006 ESPAÑA, CAMPEONA El oro olímpico y el título europeo, próximos retos Los jugadores están empeñados en superar la plata de Los Ángeles 84 para ser los más grandes D. P. SAITAMA. España, desde los Juegos Olímpicos de Atlanta 96, competición para la que no se pudo clasificar, no falla a ninguna de las grandes citas del baloncesto europeo y mundial. Ayer, con su extraordinario triunfo, se aseguró la presencia en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, por lo que se completarán doce años seguidos sin perderse un campeonato, algo que no pueden decir selecciones de la solera de Rusia, Italia, la propia Grecia o incluso Serbia. Es un mérito destacable, pero además una necesidad. El crecimiento de este equipo parte de su competitividad y no sería posible ésta sin que cada verano se encontraran ante un nuevo reto. Y ahora eso se precisa más que nunca. Existe la sensación de que España ha traspasado un umbral. Ha subido un escalón y se abre un futuro lleno de éxitos. En este sentido, el sentimiento generalizado es que el triple fallado de Nocioni en semifinales supuso ese detalle clave que marca la historia. La canasta del argentino podría haber entrado y estaríamos hablando de una cuarta plaza, de un semifracaso, de una sensación agridulce, de una generación, si no perdida, al menos renqueante. Sólo con éxitos en europeos. La duda se hubiera instalado en el ánimo de muchos, incluidos los jugadores. Pero no entró y eso cambia la historia, las sensaciones y hasta las mentes. Argentina, en su tiempo también disfrutó de un golpe de suerte que la catapultó a lo más alto. Un cruce distinto en Atenas la hubiera podido enviar a la séptima plaza y fue campeona olímpica. Empieza una gran época Sin un pelo de fortuna no se puede hacer nada. Lo importante es que ese no triple marcó el comienzo de una gran época. Una vez en la final, esta generación se agarró al título sin titubeos, con autoridad. En el deporte lo que importa es paladear el triunfo. Una vez que se conoce el sabor del oro, no valen otros metales. Por delante queda el Europeo de 2007. España será la favorita. Anfitriona y campeona. Sería el no va más. A estos jugadores les gusta la idea y van a luchar por hacerla realidad con uñas y dientes. Y ya han demostrado de lo que son capaces cuando quieren algo. Y en 2008, Pekín. El recuerdo de Atenas se mantendrá vivo. Allí no hubo trofeo y se mereció. Todos quieren la medallita olímpica. Quieren jubilarse siendo los más grandes baloncestistas de la historia de este deporte en España. Y por ahí sigue colgando la plata de Los Ángeles 84. No están dispuestos a irse sin mejorar aquella gran hazaña. Apuesten por ellos. Merece la pena. Calderón y Cabezas, en primer plano, celebran el triunfo DE SAN BERNARDO RESIGNACIÓN GRIEGA Theodoros Papaloukas Escolta en el cinco ideal del Mundial Hemos perdido ante el mejor equipo del mundo. Nunca pudimos entrar en el partido porque no nos dejaron pensar ni sentirnos cómodos por su gran defensa ¡QUÉ GRANDES SOIS! JOSÉ LUIS LLORENTE Mihalis Kakiouzis Alero y jugador del Barcelona No hicimos nada bien, no podemos terminar con 47 puntos, pero tampoco hay que quitarle méritos a España, que ha jugado a un gran nivel y no nos dio opciones N Panagiotis Yannakis Seleccionador heleno Mi equipo estaba muy nervioso y perdimos nuestra concentración. No hemos visto un gran partido, aunque la selección española ha jugado con mucho entusiasmo y pasión, con el extra de motivación que les daba jugar sin Pau Gasol O puedo imaginar un equipo mejor que el de España. Es el EQUIPO, con mayúsculas. Excepto la semifinal con Argentina, nuestra selección se ha movido con una autoridad aplastante durante todo el campeonato y sorteado las dificultades sobrevenidas con naturalidad y solvencia, sin esfuerzo, como si suplir la ausencia de uno de los mejores jugadores del mundo fuera tan fácil como aprender a decir sayonara El de España no ha sido un camino de rosas. Sólo un equipo superlativo tiene la facultad de minimizar colaboraciones tan importantes, como la de Felipe Reyes en los primeros días o Pau Gasol en la final. Si, esporádicamente, alguno de los puntales no ha cumplido su papel, el repuesto ha saltado del banquillo para que la maquinaria siguiera funcionando. Así, Sergio Rodríguez nos dio vida frente Argentina y Cabezas fue un titán defensivo en la final. Pero también Mumbrú y Rudy han interpretado las necesidades del equipo en cada momento al aportar puntos, rebotes y defensa según lo requerido. Y ¿quién puede detener a un conjunto que en la final convierte en básicos a dos de los jugadores que menos habían participado? Berni hizo lo que nadie en Europa en los últimos tiempos, anular a Papaloukas, y Marc Gasol se reivindicó como un jugador de talla mundial. ¿Qué decir de una selección que apabulla a Grecia, que acababa de liquidar a los estadounidenses y es actual campeona de Europa? Pues que los jugadores españoles son extraordinarios porque afrontan los partidos con confianza, con alegría, con seguridad, con compromiso y, también, porque lo transmiten. Pau tuvo un detalle de grandeza al levantarse a lanzar los tiros libres con el metatarsiano roto y sus compañeros se lo agradecen regalándole el título del mundo. ¡Qué grandes sois! Gasol, a pesar de los meses que le esperan de dura recuperación, era un hombre feliz. El baloncesto y el deporte español eran felices porque estos hombres nos han regalado un final de verano inolvidable. Porque los hemos visto disfrutar y sufrir, recuperarse de las adversidades, luchar por una causa común a las órdenes de un grupo técnico dirigido por Pepu Hernández de forma magistral. Y que no se me olvide mencionar a todos los que día a día se han desvivido al cuidado de los jugadores y de los detalles para que la selección haya ido como la seda. A todos ellos, y a José Luis Sáez, presidente de la Federación, que ha llevado esta nave al puerto más deseado del mundo, mi reconocimiento y mi enhorabuena.