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ABC LUNES 4 9 2006 Deportes 83 MUNDIAL 2006 ESPAÑA, CAMPEONA BERNI RODRÍGUEZ Una de las sorpresas más agradables de la final, porque había jugado pocos minutos importantes. Mantuvo el tipo en ataque y defensa. Demostró que se puede confiar en él. Sobresaliente. MARC GASOL Su progreso asombra a propios y extraños. Vino de relleno y se ha ganado a pulso un trozo significativo de la medalla de oro. Se enfrentó al gordo Schortsianitis y pudo con él. Sobresaliente. SERGIO RODRÍGUEZ Entró en juego cuando el partido estaba casi decidido y realizó su trabajo con más seriedad de la habitual. Aún así, tuvo tiempo para mostrar su genialidad en un par de acciones. Sobresaliente. RUDY FERNÁNDEZ Su presencia fue casi testimonial, pero hay que otorgarle el crédito que se ha ganado a lo largo del torneo. Es un jugador en progresión que dará muchas alegrías muy pronto. Sobresaliente. ALEX MUMBRÚ Como Rudy, apenas jugó y cuando lo hizo la final estaba ganada. Su contribución al éxito se fraguó en los partidos anteriores, en los que mostró sus excelentes cualidades. Sobresaliente. PAU GASOL Vio la final desde el banquillo, en el que brincó y chilló como un poseso. Su espíritu alentó al resto del equipo. La designación como MVP del torneo es justo premio a su actuación. Sobresaliente. Una fiesta con escalas que empezó en Japón y acabará en Madrid Las ganas de juerga hicieron de la entrega de premios un simpático caos D. P. SAITAMA. El mayor éxito de la historia del baloncesto español había que celebrarlo convenientemente. Por ello, la Federación Española reservó un salón en el hotel en el que se hospedaba el equipo. Tras las celebraciones en la pista y en el vestuario, donde corrió el cava como es preceptivo, se bailó, se botó, hasta se simuló una partida de pocha (el juego de cartas que ha sido el principal entretenimiento de la expedición durante estos dos meses) en el centro de la pista y se sacó el repertorio de los que han sido los cánticos de guerra del equipo. Aún no había concluido el choque y ya estaba Felipe Reyes repartiendo cintas de kamikazes Es una de las cosas típicas que se encuentran en los bazares de la ciudad. Se ata a la frente. Lleva el sol rojo de la bandera japonesa y suele incluir alguna leyenda que los lugareños aseguran que rezan frases del estilo Bienvenido a Tokio aunque cualquiera sabe si es verdad. El caso es que esas cintas fueron el atuendo distintivo de los protagonistas de una noche larga y alegre. En cuanto sonó la sirena que marcaba el final del duelo se desataron las emocio- nes. Abrazos. Gente rodando por el suelo. Gasol a la pata coja buscando a quién dar un beso. Mumbrú cortando la red. Carreras. Bailes. Lanzamiento a la piscina de todos los protagonistas, mientras Pau les gritaba: ¡C... que yo no puedo! Confusión con los trofeos Luego, la subida por las gradas hasta el podio que habían preparado para recoger los trofeo y las medallas. Confusión porque primero le dieron a Pepu un balón. Cara de asombro, pues todos pensaron: ¡Vaya Copa más rara! Luego, la Copa de campeones, que se la dieron a Pau y él, y todos, creyó que era el trofeo de MVP. Y luego el trofeo de MVP, que ya nadie sabía lo que era. Pero les daba igual. Lo que querían era bajar y seguir la juerga. En el vestuario, la ministra de Los campeones prometen quemar Madrid esta noche para rematar una celebración en dos fases El Ayuntamiento traslada la fiesta del recibimiento a la Plaza de Castilla La selección española de baloncesto llegará hoy a Madrid sobre las 23.00. Sin embargo, se recomienda a todos los aficionados que quieran acudir al aeropuerto a recibirles que no vayan. Será un viaje en balde, ya que se han cambiado los planes previstos en un principio y se ha decidido que no salgan por las puertas habituales del aeropuerto de Barajas. El equipo llegará en el vuelo 462 de la British Airways procedente de Londres. Por cuestiones de seguridad, el Ayuntamiento ha decidido que un autobús le espere a pie de pista para trasladarle directamente desde el aeropuerto y desplazarse por las calles de Madrid hasta la Plaza de Castilla, donde se celebrará la gran fiesta de recibimiento. De hecho, la presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid, Esperanza Aguirre, animó a todos los madrileños a unirse en dicha plaza para homenajear a los campeones del mundo. DE SAN BERNARDO Cultura, Mercedes Cabrera, o el secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, se pusieron sendas camisetas de la selección. Luego atendieron a la prensa, tarea complicada porque cada poco alguno de ellos llegaba con una botella de agua y se dedicaba a vaciarla sobre las cabezas de los periodistas o de sus compañeros entrevistados. La locura se desataba. Al filo de la medianoche se llegó al lugar de la fiesta. Un gran buffet esperaba a los invitados: toda la prensa española acreditada en el Mundial, unos 80, récord en cualquier evento anterior, todos los directivos desplazados, representantes de la ACB, con Eduardo Portela a la cabeza, personal de la Embajada, aficionados, españoles residentes en Tokio, las traductoras que han acompañado al equipo y, por supuesto, los doce gigantes que han llevado a España hasta lo más alto. Los jugadores siguieron trabajando hasta aproximadamente la una y media de la madrugada, que era la hora pactada con las radios y las televisiones para que todos se olvidaran de sus obligaciones y se dedicaran en cuerpo y alma a divertirse, que la ocasión lo merecía. El jolgorio se prolongó durante toda la noche. Los que iban abandonando la fiesta eran los que no tenían más remedio por el horario de sus vuelos. Los últimos, jugadores que llegaron al aeropuerto de Narita, a unos 60 kilómetros del centro, sin haber pegado ojo. Había tiempo de sobra para dormir en el avión. La fiesta, como en los mejores partidos, contaba con una prórroga. Tras tomar un avión tempranero en Tokio (10.50 de la mañana) y enlazar, después de cuatro horas de espera, en Londres con el vuelo British 462, los expedicionarios llegarán hoy a las once de la noche a Barajas. Allí les esperará un autobús descapotado que, sin pasar por la terminal, les conducirá a la Plaza de Castilla. Y de allí, a proseguir la juerga: cena multitudinaria en el Mesón Txistu y... a quemar Madrid