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58 Cultura LUNES 4 9 2006 ABC Abre por primera vez sus puertas la Cámara Verde de Dresde, el Louvre de Sajonia b Creada por el Rey Augusto II el Gore Verbinski y Johnny Depp, director y protagonista de Piratas del Caribe reivindican el legado de las viejas canciones marineras del folclore anglosajón, actualizadas en Rogue s Gallery por un reparto de primeras figuras del rock El canto de la tripulación TEXTO: JESÚS LILLO FOTO: ABC Fuerte, acoge un extraordinario tesoro de obras de arte de raro lujo oriental, así como piedras y metales preciosos RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL DRESDE. La ufana capital de Sajonia persevera en ir lanzando, con celo de cuentagotas, sus riquezas históricas como si fueran torpedos a la escena cultural, y tras recuperar la Frauenkirche lo último es abrir por primera vez al público su legendaria Cámara Verde, del rey Augusto II El Fuerte. Vista la fabulosa colección de piedras y metales preciosos, piezas de arte de un raro lujo oriental, acumulada por aquel príncipe sajón (1670- 1733) luego Rey de Polonia y Lituania, simpar mecenas, sorprende que se le recuerde con el sobrenombre de el Fuerte pero éste proviene de sus hazañas, entonces más populares, como haber ahogado a un oso con las manos- -en concreto, arrancándole la lengua hasta asfixiarlo- de sus imponentes 150 kilos de peso, o de sus 354 hijos engendrados entre un número tampoco pequeño de damas y cortesanas. A lo largo de diez salas temáticas y una esclusa de seguridad diseñada por el propio príncipe, se asiste a una prodigiosa secuencia de tesoros que incluyen caballos de marfil, cristalerías recamadas de oro, prodigiosos espejos hasta el techo, un barco de nácar, una rebaño de avestruces de plata, el sello y el cáliz de Lutero, los rubíes, esmeraldas y zafiros de la reina, presentados sobre estatuillas de moros, por no hablar del enorme diamante que costó 700 kilos de oro o casi lo que la Frauenkirche. La corte de Sajonia no gastaba tanto en guerras como en arte ha bromeado en la inauguración el presidente local, Georg Milbradt. Casi todo está expuesto al aire y con apenas unas barreras, pero el número diario de visitanes es estricto, la vigilancia por circuito cerrado de televisión y se pasa no sólo por arco magnético sino también, durante 15 segundos, por una aspiradora de polvo. El jefe del Gobierno federado no ha dudado en hablar de un Louvre sajón y algunos medios han presumido de que éste y el Prado han ganado un competidor En el DCCC aniversario de su fundación sobre el Elba, Dresde, que fue comparada con Florencia hasta su asolamiento, puede vanagloriarse en su consciente despertar de esta nueva colección, junto a su perfil recuperado de raro barroco protestante, su Frauenkirche, el palacio Zwingler y sus extraordinarias colecciones de pintura. MADRID. Los marineros bailaban con la muerte y éstas eran sus canciones, baladas que todavía resuenan en el subsconciente de la gente... No están en nuestra memoria, sino en nuestra sangre asegura Gore Verbinski, director de las dos entregas de Piratas del Caribe y patrón, junto a Hal Willner y el actor Johnny Depp, de un ambicioso trabajo de arqueología submarina: el rescate y la rehabilitación del pecio que hace siglos y hasta su hundimiento transportaba decenas de canciones piratas y marineras. Rogue s Gallery (Anti Pias) se llama el doble álbum que recoge las libérrimas versiones grabadas por artistas actuales de aquellas piezas, un legado folclórico que intérpretes y creadores como Lou Reed, Bono, Nick Cave, Bryan Ferry, Lucinda Williams, Jarvis Cocker, Van Dyke Paris, Sting, Antony, Ed Harcourt, Jolie Holland o Rufus Wainwright actualizan desde presupuestos contemporáneos y con distinta sensibilidad. Aunque también haya espacio para las emociones y la melancolía, en Rogue s Gallery hay, sobre todo, sal gorda y marina, obscenidad e incorrección: los Bad Seeds de Nick Cave se hartan de decir tacos en un disco por el que circulan relatos no aptos para la sociedad victoriana, dramas procedentes de las guerras napoleónicas, chanzas sobre las enfermedades venéreas y referencias al cabo de Hornos, las mujeres españolas, las supersticiones marineras, la soledad, el crimen, la Royal Navy, el almirante Nelson, las ballenas, la muerte o el alcohol. Primitivo y tabernario, el acento es marcadamente anglosajón, pero también caben en este doble álbum piezas universales que en su día contaron con versiones que canturreaba la marinería alemana y noruega. Una escena de la película Piratas del Caribe 2: El cofre del hombre muerto ban de ser la simple repetición de un solo verso. Después de un minucioso trabajo de campo y biblioteca, Willner consiguió reunir más de seiscientas piezas, de las que sólo una décima parte se convirtió en el guión de Rogue s Gallery Montamos bandas de acompañamiento en Londres, Dublín, Nueva York, Los Ángeles y Seattle... Los artistas entraban y salían de los estudios y a veces se cruzaban sin saber quiénes estaban colaborando en este proyecto. Un día llegamos a grabar ocho canciones de otros tantos cantantes confiesa Willner, cuyas sesiones consiguieron reunir a tantos intérpretes que Anti planea la edición de un segundo volumen con material aún inédito. Aunque Lucinda Williams le ponga voz a Bonnie Portmore una deli- ABC Trabajo de campo Verbinski no tardó en convencer a Brett Gurewitz- -amigo personal, fundador de la banda de punk Bad Religion y propietario del sello Anti- -para que apoyase y editase un proyecto de cuya producción terminó por hacerse cargo Hal Willner, especialista en álbumes de homenaje, un hombre capaz de coordinar el trabajo de decenas de músicos y de fichar a primeras figuras del pop. Después de reactivar la obra de Kurt Weill o Nino Rota y las canciones de las viejas películas de Walt Disney, Willner se puso a buscar por internet, librerías de segunda mano y añejos discos de folk el tesoro de las canciones de piratas y marineros. Brett Gurewitz decía que estos temas son una forma primitiva de punk recuerda el productor norteamericano, que tuvo que reconstruir y dotar de una mínima estructura lírica a unos cánticos que a menudo no pasa- Brett Gurewitz decía que estos temas son una forma primitiva de punk recuerda el productor del álbum ciosa y triste balada irlandesa, y Jolie Holland se haga cargo de un nostálgico relato sobre la Marina inglesa, el grueso del álbum lo componen canciones impregnadas de testosterona y escritas en su día para recias y aguardentosas gargantas masculinas: Antony, líder de los Johnsons, vuelve a hacer gala de su amaneramiento vocal, pero el tono del álbum es tan sombrío que incluso el sofisticado Bryan Ferry o el frágil Sting sacan pecho para meterse en un papel que, como un uniforme, exige virilidad y malas maneras. Salvo excepciones- -Lou Reed tampoco da en esta ocasión su brazo a torcer- los artistas que figuran en el reparto de Rogue s Gallery sacrifican sus rasgos para ejecutar una función musical muy próxima al folk de primera generación, casi étnico, pero que roza el pop para hacerse entender por el público actual. Como dice Hal Willmer, los Beatles eran de Liverpool, donde seguro que escucharon canciones marineras que luego utilizaron para componer sus baladas y que hoy sostienen el lenguaje del pop