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32 Internacional LUNES 4 9 2006 ABC Tony Blair ha vuelto de vacaciones con mensajes subliminales y el pelo rubio, mostrando tazas de café con textos impresos que alaban su capacidad de liderazgo Eres quien está al cargo de las cosas, otros siguen tu dirección EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. Tony Blair ha perdido gran parte de su poder de seducción. Quizá porque son cada vez menos los que creen en sus palabras, el primer ministro británico parece querer reforzar su estrategia de los mensajes subliminales. ¿Qué todo el mundo dice que ofrece imagen de cansado y que está en las últimas? Pues como resulta ineficaz negarlo, Blair ha optado por volver de sus vacaciones en Barbados con el pelo tintado de rubio, con las canas más o menos disimuladas en un color general de cabellera ligeramente amarillenta. Mientras el primer ministro afronta otra vez, con el comienzo del nuevo curso político, el pesado debate sobre cuándo cederá el poder al eterno aspirante, Gordon Brown, canciller del Tesoro, su nueva imagen procura transmitir que Blair aún tiene cuerda: cuando él se marche, todo apunta que no será más allá del próximo verano, será porque él lo deja, no porque lo echen. Al menos eso es lo que ha querido decir esta última semana, al advertir que no piensa avanzar una fecha para su marcha en el congreso que el Partido Laborista celebrará a finales de mes. A las crecientes presiones de un creciente número de diputados laboristas, Blair acaba de responder que se compromete a no perpetuarse en el poder y a dejar el cargo con suficiente antelación para que su sucesor tenga tiempo de ejercer como primer ministro, pero que no piensa dar más detalles. clara intención, como el que decía el trabajo sigue Esta vez, la frase impresa en la taza tenía un propósito mucho más descarado. Anthony: tu refinada voz interior dirige tus pensamientos y acciones. Eres alguien que está al cargo de las cosas, otros siguen tu dirección. Posees una gran profundidad y una apasionada mente. Otros creen que eres influyente, ético y amable Es una de las tazas que una compañía ha sacado al mercado con el significado de cincuenta nombres. Y entre ellos no está el de Gordon. Un renovado look impuesto por unos asesores de imagen que quieren convencer al electorado de que Bair tiene cuerda para rato y que incluso pese a los ataques de miembros de su propio partido él sigue siendo, a día de hoy, el primer ministro británico. Un Tony Blair rubio saluda a su llegada al hotel Caledonia, en Edimburgo REUTERS En busca de la marca de los diez años E. J. B. LONDRES. Blair aspira a llegar hasta mayo del próximo año en Downing Street. Con ello habrá cubierto diez años como primer ministro. Le habría gustado batir la marca de Margaret Thather, que estuvo en el poder diez años y casi ocho meses (del 4 mayo de 1979 al 28 de noviembre de 1990) pero las aguas en su partido no están para demasiada prórroga. Algunos comentaristas apuntan que Blair podría anunciar su marcha poco antes de mayo, mes en que tienen lugar las elecciones de Escocia y Gales, con el fin de levantar las expectativas electorales laboristas en esos comicios, y podría pasar el testigo a Brown tras el verano. Eso si no se abre una batalla por la sucesión, que de momento no se vislumbra aunque hay algunos dirigentes que parecen estar tomando posiciones, y si Blair no se ve obligado a irse antes por alguna súbita crisis (y este último año han aparecido algunas que le han dañado muy seriamente) De momento, crucial para calibrar las fuerzas de las partes será la intervención de Blair en el congreso del Partido Laborista, el día 26 de septiembre. La coquetería de Blair Sobre el cambio de color del pelo del primer ministro, que puede ser sólo algo para la estación estival, Downing Street no ha querido hacer comentarios. Sí los ha hecho The Guardian, que se pregunta si no habrá ocurrido que en sus vacaciones en la casa de Barbados que le prestó el cantante Cliff Richard, Blair se equivocó y en lugar de usar su propio champú se echó a la cabeza algún potingue del anfitrión. Pero la estratagema visual del premier no acaba aquí. En estos días de presión de su partido, Blair ha aparecido en público con una taza de café que llevaba impreso un lema muy significativo. En un gesto ya habitual desde hace tiempo, el líder laborista suele presentarse con una taza grande café entre las manos, pensada por sus asesores como instrumento para dar imagen de un gobernante próximo y que pasa largas horas al mando del país. En alguna ocasión, las tazas ofrecen lemas con