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6 Opinión LUNES 4 9 2006 ABC EL OBSERVATORIO EN FIN LA ALTERNATIVA UIZÁ para algunos resulte esperanzador, pero a mí me parece más bien paradójico que, mediada ya una de las más vertiginosas y polémicas legislaturas de los últimos treinta años, el PP se disponga a formular, vía convenciones y otros encuentros, su alternativa al Gobierno. De todos modos, si lo logran les cambiará el semblante, que ahora resulta un tanto desasosegado. Al fin y al cabo, casi dos años y medio diciendo que no a la inmensa mayoría de las propuestas gubernamentales- -algunas esperadas, propias del programa ya conocido del PSOE, otras improvisadas, bastantes estrafalarias- -terminan cansando. Decir que no agota, y quizá por ello Víctor Hugo, consciente de lo monumental de un ejercicio GERMÁN de esa naturaleza, decía YANKE que Dios- -y sólo Dios- -era el gran negador Se podrá estar de acuerdo o no con el PP pero está claro que sus dirigentes no son divinos. Y es cierto que hay asuntos a los que no se puede contestar otra cosa que no. Una suerte de nacionalismo contagioso, a veces étnico, pretende, con el apoyo del Gobierno, modificar no sólo el texto de la Constitución, que sería lo de menos, sino el consenso con el que se estableció, a la muerte de Franco, una ciudadanía democrática. Si este desbarajuste es una alternativa sería absurdo exigir al PP la formulación de otra, es decir, que abandonara también el consenso de la Transición y el concepto de ciudadanía. Más vale decir que no. Pero los políticos tienen que ocuparse también de esos grandes problemas que están en la calle por utilizar la tópica expresión de Nietzsche, y que, sin dejar de tener conexión con los principios generales de la organización de un país, son los que nos afectan de modo concreto y cotidiano. Ahí no bastan las grandes formulaciones ni decir sólo que no. Quizá el PP, desconcertado primero con las circunstancias en que perdió las elecciones y después por la prisa reformista del PSOE (un tanto hamletiana, si se me permite: cambiar todo en todas partes para huir de la propia confusión) no ha respondido adecuadamente ni con proyectos propios ni con la presentación de un equipo adecuado para llevarlos a la práctica. Tendría que haber sido el propio PP el primero en reparar en esas carencias. Al fin y al cabo, ese partido- -con su actual presidente como uno de los protagonistas- -fue capaz, junto a la retórica del váyase, señor González de dominar las cuestiones palpitantes de la actualidad, responder a ellas y adelantarse incluso a toda la maquinaria gubernamental. Por eso sorprende que, pasado el primer desconcierto, el PP haya estado, más que paralizado, removido por el no, dejando a unos descontentos y a otros, los que sólo quieren una negación más contundente, enfadados. Vendrá bien el cambio al PP si finalmente se produce. Para ser alternativa hay que tenerla. Y hacer que se vea. MUCHO MADRID Q C en El País el sacrificado (éste sí) presidente MaraOMO quien se dispone a encaminarse mansagall reflejaba muy bien ese sentimiento- ¿o complemente al altar del sacrificio. Así se despedía jo, más bien? -que una cierta clase (y no añado políde sus interlocutores el alcalde de Barcelona tica porque se trata de una clase sin más) catalana al día siguiente de que se anunciara su doble salto alberga sobre Madrid, y más aún si sus ciudadanos mortal al Ministerio de Industria, ese particular cotienen la inmensa desgracia de ser gobernados por rralito que la política catalana tiene reservado en la la derecha O peor aún, si cometen el pecado neCastellana. Ayudadme, que voy al infierno les defando de votar por la derecha. Porque eso era cía. ¿A qué infierno? ¿A un asiento en el Golo primero que el molt inefable reprochaba a bierno abrasado por su antecesor y jefe de los madrileños en julio de 2003. Madrid fue partido? ¿O a la abominable política madrileuna pieza clave esencial del cambio a la dereña? No lo aclaró. Probablemente queriendo cha de 1996 Advertía luego: Si no hay una decir lo primero, lo que pensaba realmente reacción en toda España frente a la deriva poera lo segundo. Un caso perfecto de acto fallilítica de la capital, podemos pagarlo muy cado. Es decir, un resbalón de la lengua o de la ro Y confiaba en que la sociedad civil mapluma motivado por algún deseo o pensaEDUARDO drileña reaccione -votando a los socialismiento inconsciente no controlado. SAN MARTÍN tas, naturalmente- porque, si no, España Dicho de otra manera: Clos estaba expreperdería el norte Qué petulancia. sando, tal vez, sus aprensiones respecto del marrón Sólo un mes después, el oráculo Maragall se supeque le había endosado su primer secretario con el raba a sí mismo en su visión del Madrid de la época, fin de apartarle de una alcaldía para la que ya no le que, según su displicente criterio, estaba en Babia, quería como candidato, pero lo que realmente le poen el siglo XVIII todavía, políticamente hablando nía la piel de gallina era venir a hacer política a Y nos daba el remedio para salir de la inopia: El Madrid, ese antro que encarna, en cierto imaginaMadrid político actual ha dado la espalda a España, rio catalán, todo lo que hay de aborrecible en la políse ha marchado, tiene la cabeza en otro lugar y va a tica española, por no decir europea y mundial. tener que ser ignorado primero y redimido después Se trata de un fastidio que no merece ya otra respor los pueblos de España Menos mal. Después de puesta que una media sonrisa, eso sí rebosante de todo, nuestro pecado no debía de ser tan mortal porseny. Tres cuartos de siglo después de que Pla relataque podíamos ser redimidos. Aunque, eso sí, tras ra a sus paisanos las atribuladas tournées en que se pasar una temporadita en el limbo de la ignorancia. convertían las peregrinaciones a Madrid de los políQué solemne estupidez. ticos catalanes de la República, nada parece haber A Maragall no se le suele tomar muy en serio porcambiado. Ya entonces, como hoy, la cosa pública que él es así Pero cuando, desde Madrid, se ha de Cataluña, y en especial de Barcelona, estaba muy hablado con un cierto pitorreo del paraíso perdilejos de representar un modelo de transparencia y do catalán (más perdido que carracuca, por cierbuen juicio. Sin embargo, cada vez que viajaban to) el establishment político- mediático- cultural ca- -viajan- -a Madrid era como si les enviaran al matalán se ha mesado los cabellos como virgen ofenditadero. Y salían de naja a la menor excusa. El reiteda. Señores Clos, Maragall ed altri; se lo digo con rado absentismo de los diputados catalanes durantodo el orgullo de un madrileño que, como casi tote la Constituyente de 1931- 32 figura desde entonces dos, no ha nacido en la villa: lo que ocurre es que, en los anales de la Cámara. Sólo venían a las discuhoy por hoy, Madrid es mucho Madrid. Demasiado siones del primer estatuto catalán, y no siempre. para algunos. En dos artículos publicados hace ahora tres años ¿No podríamos impedir a los catalanes, madrileños, vascos, canarios, andaluces, asturianos, etcétera, que su alegría del baloncesto la celebren enarbolando la bandera española? Puede parecer que ha ganado España.