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76 Economía DOMINGO 3 9 2006 ABC EMPRESAS La batalla por Endesa cumple un año atascada en un callejón sin salida Gas Natural, pese a golpear primero, ha perdido la iniciativa a manos de E. ON y, lejos de producirse la fusión entre los dos grandes grupos energéticos, lo que se ha originado es un caos de considerables proporciones JAVIER GONZÁLEZ NAVARRO MADRID. A media mañana del día 5 de septiembre de 2005, el sector económico nacional y el mundo político se estremecieron con el anuncio de la opa que el grupo Gas Natural había presentado sobre el 100 de Endesa. Desde entonces, no ha llovido mucho, pero sí que han sucedido muchísimas cosas. De hecho, la fusión, que debía estar terminada en abril pasado, según los planes de la gasista, está atascada en los tribunales desde el 21 de marzo pasado y, además, ahora mismo está en inferioridad de condiciones frente a la contraopa que lanzó en febrero la alemana E. ON. Gas Natural no quiso esperar a que el Ministerio de Industria reordenara, con el Libro Blanco en la mano, el sector energético y dió el primer golpe sabiendo que contaba con el apoyo del Gobierno socialista, del tripartito catalán y, lógicamente, de su principal accionista, La Caixa. Sin embargo, el grupo gasista que preside Salvador Gabarró no contaba con la férrea oposición de Manuel Pizarro al b Han pasado los meses frente de Endesa, cuyo consejo de administración calificó esa opa desde el primer momento como hostil Tampoco esperaban que esta operación estuviera trufada con el agrio debate sobre el Estatuto catalán. Pizarro, abogado del Estado y agente de Bolsa, diseñó una estrategia defensiva- no puedo invitar a café a quien ha entrado en mi casa dando una patada en la puerta decía- -basada en que Bruselas decidiera sobre la opa y no el Gobierno español, en multiplicar el dividendo a los accionistas (7.000 millones de euros en cinco años) y conseguir unos resultados históricos, así como en recurrir y denunciar todo aquello que fuera suceptible de ser recurrido y denunciado. Incluso, contra el acuerdo de compraventa de activos firmado entre la gasista e Iberdrola. El primer objetivo fue un fracaso para la eléctrica, pues la Comisión Europea no pudo aprobar los inconsistentes cambios contables realizados por Endesa para que Competencia asumiera la operación (15 de noviembre) La alegría en el seno de Gas Natural, en el tripartito y en el Gobierno socialista duró sólo tres meses. Si el 3 de febrero de este año el Consejo de Minis- tros aprobó con 20 condiciones asumibles la opa de la gasista sobre la eléctrica, el día 21 del mismo mes el gigante alemán E. ON presentó una contraopa sobre Endesa, ofreciendo 27,5 euros en efectivo por cada acción de la eléctrica, frente a los 21,3 euros que, entre dinero y papelitos había ofrecido la gasista catalana. En esos meses, Endesa presentó numerosos recursos y denuncias que, a la larga, son los que le han dado una posición de fuerza en su defensa contra Gas Natural. La oferta de E. ON, bien vista por la Comisión Europea, disparó las alarmas en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapate- ro, que veía cómo podía fracasar su intento, para nada disimulado, de crear un campeón nacional en el sector energético en torno a Gas Natural. Animado por el proteccionismo de Francia en el caso de la planteada fusión entre GDF y Suez, al Ejecutivo español no se le ocurrió otra cosa que cambiar las reglas de juego a mitad del partido y amplió las competencias de la Comisión Nacional de Energía (CNE) a finales de febrero para que la oferta de E. ON tuviera que pasar el filtro de ese organismo regulador que preside la ex diputada socialista Maite Costa. La medida, conocida como decreto anti- E. ON fue duramente criticada por importantes sectores de la economía, el PP- -que presentó un recurso ante el Tribunal Constitucional- -y, sobre todo, por la Comisión Europea, que abrió un expediente sancionador a España. Pocos días antes de que la CNE tuviera que emitir su dictamen sobre la opa de E. ON y cuando todo apuntaba a que iba a aprobar la operación con unas condiciones durísimas, que en la práctica supondrían un veto, el Gobierno dio marcha atrás y, tras negociar con el Ejecutivo de Merkel, rebajó notablemente su presión sobre el grupo alemán. Evidentemente, la posibilidad de enfrentarse al Go- E. ON califica de injustificadas las condiciones impuestas por la Comisión Nacional de Energía (CNE)