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22 Nacional DOMINGO 3 9 2006 ABC ENCARNACIÓN OROZCO Delegada del Gobierno contra la Violencia sobre la Mujer Tres de cada cuatro mujeres asesinadas vulneraron las medidas de protección MADRID. Encarnación Orozco está a punto de volar a Cartagena de Indias. Va a participar en varios foros de violencia de género, junto a la secretaria general de Políticas de Igualdad, Soledad Murillo. Agosto se ha cerrado con otro aldabonazo y muchos gritos de socorro de decenas de mujeres. ¿Está la Ley contra la Violencia de Género a pleno rendimiento? -Si por pleno rendimiento entendemos la puesta en marcha de todos los mecanismos que prevé, sí. Falta la estrategia de sensibilización y prevención que estará lista para el 30 de noviembre. La misma aprobación de la ley y el debate que suscitó se erigió en el principal elemento de sensibilización, como ha puesto de manifiesto el CIS. ¿Qué ejes tendrá este plan? -Se centrará, como indica su nombre, en trabajar la sensibilización y la prevención; ofrecerá instrumentos que permitan reconocer esta violencia, determinada por el rol de ser mujer. Se trata de fijar una prevención primaria, una secundaria y una terciaria. Los ejes pasan por la articulación de procesos de protección de la víctima, avanzar en el derecho de ciudadanía, trabajar la autonomía y situar en el mismo plano de valor a hombres y mujeres, con atención a los colectivos de mayor vulnerabilidad. ¿Cuánto se ha avanzado en el último año y medio? -Ya se han puesto en marcha todas las instituciones y articulado todo el sistema de protección. La importancia viene dada por la evaluación y seguimiento continuo de la norma. ¿Qué factores explican que sigan produciéndose tantas muertes? -No se ha producido un aumento de muertes, según las estadísticas interanuales; es decir, si tomamos como referencia las cifras a finales de agosto de 2005 y de 2006, el número es casi idéntico y sigue habiendo más víctimas en 2003. Lo que se está dando, y esa es la preocupación que tenemos, es un sostenimiento de esas muertes. La pauta machista sigue vigente y es la razón de que no disminuyan los casos. ¿En cuántos casos ha fallado la protección que debe proporcionar la Administración? -La ley es un instrumento, no una panacea. Con su aprobación, se creyó que estábamos vacunándonos contra la violencia de género. A partir de ese argumento, he de decir que la Administración no ha fallado: atiende los elementos que tiene delante en cada caso y valora. -De las muertes ocurridas, ¿en cuántos casos existían denuncias previas? El perdón al agresor se esconde detrás de buena parte de las 53 muertes por violencia de género. Orozco atribuye las cifras- que no han aumentado -a la vigencia de pautas machistas TEXTO: CRUZ MORCILLO FOTO: DANIEL G. LÓPEZ Encarnación Orozco en su despacho del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales -De las 51 mujeres muertas (esa era la cifra el jueves, cuando se hizo esta entrevista pero dos días después ya hay dos nuevas víctimas) sólo 16 habían denunciado a su agresor, es decir, el 70 por ciento no lo había hecho jamás. De esas 16 mujeres que sí dieron el paso, una retiró la denuncia y sólo diez solicitaron al juez medidas de protección. El último caso, en Granada La última víctima de la violencia de género ha muerto en Granada. A Lourdes R. de 42 años, la mató su marido el jueves mientras dormía la siesta y después de mandar a sus tres hijos a la calle. Le disparó con una escopeta y a continuación se quitó él la vida. No hay confirmación oficial aún de que se trate de un caso de violencia de género, aunque todos los indicios así lo apuntan. Los vecinos de la pareja han asegurado que Lourdes sufría malos tratos, mientras que el tutor de su hija mayor, de 16 años, ha declarado que la pareja se encontraba en trámites de separación, según le confesó la mujer. Unos trescientos maltratadores siguen de forma voluntaria programas de tratamiento en prisión Nueve las obtuvieron. Y aquí viene lo terrible. Tres de ellas pidieron que se les retirara la protección, y otras tres la quebrantaron directamente; es decir, el 66 por ciento de estas mujeres perdonaron a su agresor No es imputarles responsabilidades, sino pedirles que no bajen la guardia. Tenemos que llamar la atención sobre estas cifras porque evidencian la complejidad y la peculiaridad para combatir este tipo de violencia. Por cierto, que el porcentaje de quebrantamiento o renuncia a la medida de protección entre las asesinadas está como media en el 75 por ciento. -A la vista de algunos hechos, la denuncia y, por tanto, la ruptura del silencio supone a veces una condena de muerte para la víctima... -Si no se denuncia, no se pone en marcha el sistema de protección y no se abre la puerta para escapar de ese infierno. En el primer semestre del año hubo 29.835 denuncias y las mujeres muertas que habían denunciado representan el 0,04 por ciento. ¿Se ha hecho un seguimiento de cuántos maltratadores están en prisión y un perfil de estos individuos? -El programa de tratamiento para presos ya está funcionando en todas las cárceles, tras la modificación del Reglamento de Instituciones Penitenciarias. El programa es voluntario y ya se han acogido a él unos 300 internos. Por ahora, los perfiles los están haciendo las unidades de valoración integral de Andalucía. En los primeros cuatro meses del año se evaluó a un 20 por ciento de maltratadores. La conclusión es que no hay perfil de agresor, sino de agresión y ésta suele responder a momentos en que el hombre pierde el control y sometimiento de la víctima- -tras una denuncia, una separación, cuando su ex pareja sale con otro o se queda embarazada, por ejemplo- -Da la sensación de que se ha resquebrajado el consenso político que consiguió la ley. -La ley fue aprobada por unanimidad. Hay que seguir lanzando esa imagen de unidad que refuerza la confianza en la norma y en las instituciones porque de ese modo también ayudamos a las víctimas. -Usted anunció que la violencia de género sería tratada como un problema de salud pública, ¿qué pasos se han dado? -El planteamiento se basa en que puede prevenirse y tratarse. Prevenirse a través de la detección precoz, para lo que se han difundido guías y protocolos sanitarios, y tratarse como una cuestión epidemiológica en el observatorio de salud de la mujer, donde se recaba información de forma continua para adoptar medidas.