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18 Nacional DOMINGO 3 9 2006 ABC La dispersión nacionalista no evitará acuerdos de gran alcance político. Rubalcaba apurará el plazo para informar del proceso. ¿Qué razón de fondo le impide al presidente explicar el envío de tropas al Líbano? Loyola de Palacio, como una jabata, viaja de Vizcaya a Houston El mismo discurso TEXTO: CHARO ZARZALEJOS MADRID. Es difícil encontrar en el lendakari Ibarretxe un discurso novedoso. En esto le ocurre algo parecido al presidente Zapatero, que con los conceptos de paz y diálogo -ambos encomiables y necesarios- -lo mismo se refiere a política exterior que a un conflicto de cierto alcance. Ibarretxe lleva años hablando de discreción La pide siempre a los demás y él la ejerce sobre todo cuando le preguntan sobre el proceso, dando a entender que sabe de qué va la historia, pero que no puede ni debe decirlo. En realidad, salvo los protagonistas de primera línea, nadie sabe nada fiable. Elucubraciones, muchas. A lo largo de su historia, ETA nunca ha desmentido informaciones periodísticas, y el Gobierno no va a entrar al trapo de lo que se especule. El mandato de silencio dado por el presidente funciona. Ni María Teresa Fernández de la Vega ni Pérez Rubalcaba sueltan prenda, y así será hasta que el titular de Interior comparezca en el Congreso. Al parecer, y sólo al parecer, la idea es que Rubalcaba agote al máximo el plazo del mes de septiembre y, como hiciera el presidente antes del verano, comparezca en el último momento del último día. El que Ibarretxe lance desde hace tiempo el mismo discurso no significa que haya que darlo por amortizado. Al contrario. Cuando asegura que los mimbres de la normalización están en su rechazado proyecto de estatuto político no va de broma. Allí se contienen los conceptos que unen a todos los nacionalistas, y esos conceptos serán retomados para iniciar un proceso de debate del que es evidente que quieren que se ponga en marcha con independencia del éxito que Zapatero tenga con ETA. Eso es algo que no es de nuestra competencia, y las cuestiones con ETA son de ETA, no nuestras dicen desde las bancadas nacionalistas. Lo dicen y tratarán de ponerlo en práctica. Una cosa es que la política de Ibarretxe, en su comparecencia de San Sebastián que abrió el nuevo curso político AFP alianzas pueda sufrir serias modificaciones, y otra bien distinta que unos y otros se olviden de los objetivos compartidos. En estos momentos el puzle nacionalista aparece un poco desordenado. El debate en EA, como ya se adelantó, no ha concluido, pero sí es aventurado calcular su final. Cuando en un partido surgen y se conocen discrepancias, El plan Ibarretxe contiene los conceptos que unen a todos los nacionalistas y esos conceptos serán retomados que en este caso no dejan de ser estratégicas más que tácticas, se sabe cómo comienza la aventura, pero no cómo acaba. Aun así, si de algo ha hecho gala siempre el nacionalismo ha sido de su solidaridad, sobre todo en los momentos límite y ahora estamos en eso, en un momento límite, en el que el margen de maniobra del PSE depende, en buena medida, de este silencioso y misterioso proceso de paz. El proceso llegará al Congreso, pero antes, este mismo jueves, otro proceso, el del Líbano, será el primer capítulo de este complejo curso político. El envío de 1.100 hombres, la inversión que la misión supone y la decisión misma de retirar tropas de otros lugares son también una decisión estratégica, y como tal bien se merece que sea el presidente el que la lidere. Cuesta imaginar las razones de fondo que llevan a Zapatero a no comparecer y a dejar en manos de su fiel amigo José Antonio Alonso la explicación de una decisión de tanta envergadura. Tiene el aval de la ONU, se ajusta a la legalidad internacional y, además, es una misión de paz ¿Qué dificultad tiene el presidente para establecer un discurso sobre estas premisas? Es probable que de fondo no haya ninguna, pero sí de forma. El jefe del Ejecutivo elige con lupa aquello que quiere liderar: estatuto catalán, ley de matrimonios homosexuales, proceso de paz y vuelta al corazón de Europa. A partir de ahí, siempre tiene un ministro fiel para explicar aquello que le gusta menos. María Teresa Fernández de la Vega podría escribir un libro que nunca va a escribir. Quien ha escrito un estupendo libro que pronto estará en la calle es Pilar Cernuda, colaboradora de esta Casa, excelente periodista y mejor amiga. Con el título Madres Solas recoge la aventura de la maternidad y de la adopción, pero en el fondo son páginas en las que el amor y el desamor van entretejidos. Es seguro que estas páginas le gustan a Loyola de Palacio. Unos dolores tan nuevos como constantes le han hecho abandonar su casa familiar de Vizcaya y desde allí ha tenido que viajar a Houston. A pie de cama está su hermana Ana. A ambas y a alguna diputada socialista les une el coraje, el amor a la vida y la dignidad ante la adversidad. Es una jabata y va a luchar aseguran sus más próximos. Los que la conocemos estamos seguros de ello.