Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
12 DOMINGO 3 9 2006 ABC Nacional Las presiones de Kirchner obligan a Zapatero a relevar al embajador español en Argentina El presidente argentino exigió la salida de Carmelo Angulo, que lleva menos de dos años en el cargo b Molesto por las recomendaciones que el diplomático, buen conocedor del país, hace sobre los problemas argentinos, Kirchner cree que ya no puede trabajar con él LUIS AYLLÓN MADRID. El embajador español en Argentina, Carmelo Angulo, será relevado en los próximos tres o cuatro meses en su cargo, después de que el presidente de Argentina, Néstor Kirchner, haya hecho llegar al jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, su falta de sintonía con el diplomático. Carmelo Angulo Barturen lleva en su puesto menos de dos años, desde el 2 de octubre de 2004, y su nombramiento estuvo rodeado ya de cierta polémica en los ambientes diplomáticos, en los que se daba por seguro que el cargo sería ocupado por Ramón de Miguel, ex secretario de Estado para la Unión Europea con el Gobierno del PP. Diplomático de carrera con una amplia trayectoria profesional y muy vinculado al PSOE, Angulo se postuló para el cargo y logró convencer a Zapatero, argumentando el buen conocimiento que tiene de Argentina. Extrañeza Aunque se producen excepciones, lo habitual es que los embajadores pasen un periodo de unos cuatro años en su puesto. Por ese motivo ha causado extrañeza que se vaya a producir ya el cambio en un Embajada tan importante como la de Buenos Aires y, sobre todo, que se haga por reclamación del Gobierno argentino y sin que se conozca que se haya producido algún incidente diplomático grave. Fuentes diplomáticas españolas y argentinas indicaron a ABC que lo cierto es que la relación entre el embajador y el Gobierno argentino ha ido empeorando con el paso del tiempo. En algunos medios se ha apuntado que las razones de la petición de Kirchner están en la defensa hecha por el embajador de los intereses de las empresas españolas que prestan servicios públicos en Argentina y que vieron congeladas sus tarifas por decisión del Gobierno. Sin embargo, en sectores políticos solventes de ese país se considera que lo que ha llevado a Kirchner a exigir el relevo de Angulo es precisamente el gran conocimiento que éste tiene de la situación en Argentina y también de quienes componen su Gobierno. No en vano, el diplomático español fue, desde comienzos de 2001, jefe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Argentina y desempeñó un papel muy relevante en la Kirchner y Zapatero durante la visita del jefe del Ejecutivo a Buenos Aires en enero de 2005 búsqueda de un consenso entre las formaciones políticas para ayudar a ese país a salir de la grave crisis que vivió a comienzos de la presente década. La gran actividad desarrollada en estos dos años por Angulo, que ha entrado en contacto con todos los sectores de la sociedad argentina, su presencia frecuente en los medios de comunicación del país y su insistencia en manifestar la voluntad de ayudar a Argentina a volver a la normalidad han tenido sin embargo un efecto no deseado; provocar el malestar en Kirchner, que así se lo ha hecho llegar a Zapatero pidiendo el cambio de embajador. Desde el Gobierno peronista se sigue teniendo mucha prevención hacia lo que viene de España, que muchas veces es interpretado como una intromisión en los asuntos internos de los argentinos. Incluso, algún ministro de Kirchner no ha tenido inconveniente en comentar en privado, refiriéndose a Angulo, que ya no había forma de trabajar con él Lo cierto es que Zapatero ha aceptado las exigencias de Kirchner y se da ya por segura la salida de Carmelo Angulo, aunque, según algunas fuentes del Ministerio de Asuntos Exteriores, REUTERS se retrasaría hasta las Navidades. Su sustituto podría ser un embajador político, es decir no diplomático. Sin mucho fundamento, han sonado los nombres de destacados socialistas como el ex ministro de Defensa José Bono o Pasqual Maragall, que dejará en breve la presidencia de la Generalitat de Cataluña, aunque sus últimas críticas públicas a Zapatero no le colocan en buena posición, salvo que el líder del PSOE quiera mantenerle alejado. Presión dominicana La presión ejercida por Kirchner sobre el Gobierno de Zapatero para que remueva a un embajador no ha sido la única, aunque sí la más insistente. Hace pocos días, el ministro de Relaciones Exteriores de la República Dominicana, Carlos Morales, expresó al ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, sus quejas acerca del comportamiento de la embajadora española, Almudena Mazarrasa. Morales reprochó a la embajadora unas manifestaciones en las que hablaba de la necesidad de que el Gobierno dominicano fortaleciera la seguridad jurídica para las empresas. Aunque no llegó a pedir la destitución de la diplo- Carmelo Angulo, embajador de España en Argentina TELEPRESS