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ABC SÁBADO 2 9 2006 53 Las dos obras recuperadas de Munch tardarán varios meses en ser restauradas y expuestas de nuevo El festival Azkena Rock, que hoy recibe al grupo Pearl Jam, convierte a Vitoria en la capital del rock español con ellos. Cuando piensas que muchos hijos, muchas madres, muchos padres no volvieron a casa ese día es cuando te das cuenta de la magnitud de la tragedia. -Algunas de sus declaraciones de aquellos días le costaron muchas críticas. -Bueno, supongo que se refiere, y voy a citarme a mí mismo, a cuando dije: lo que ha pasado es una rebelión del mundo islámico contra todo lo que está pasando en Oriente Medio, la presencia de nuestras tropas en determinados países, etcétera Me crucificaron por ello, porque parece ser que en inglés el termino rebelión tiene un significado positivo, pero no lo dije en ese sentido, sino que para muchos árabes, no todos, aquello fue un inmenso puñetazo en la mesa, un acto de justicia. ¿Qué intenta contar en World Trade Center -Lo que intento contar es cómo unos cuantos tipos con uniforme entraron en un edificio que corría peligro de colapso para rescatar a otros seres humanos y como de un desastre así surgió una corriente de solidaridad que unió a muchísimas personas en todo el mundo. -Hace cinco años afirmó que si alguna vez hacía una película sobre el 11- S sería desde el punto de vista de los terroristas. ¿Que pasó con ese proyecto? -Es una buena pregunta, pero ésa es otra película, completamente diferente, que equilibraría la balanza enseñando las dos caras de la moneda. Lamentablemente no hay financiación para una película de ese tipo en América y no sé si la habría fuera. Pero si recuerda hubo enseguida reacciones en ese sentido, como algunos capítulos de 24 The hamburg cell etcétera. Algunas cosas estaban bien, otras no tan bien, pero, aunque alguien hubiera puesto el dinero para el proyecto, no creo estar preparado para ser de nuevo el malo de la película. ¿Qué siente ahora, cuando algunos de los críticos más conservadores de los Estados Unidos, califican su película de obra maestra -Pues me siento halagado, me gusta, me halaga que cualquier ser humano pueda emocionarse con la película. Lo que no me parece bien es que el 11- S se utilize de forma política, porque eso es distorsionar la realidad... George W. Bush utilizó el 11- S, y lo dije un montón de veces, pero eso no quita que me parezca perfecto cuando dice que ha visto la película y le ha conmovido... Quién sabe, igual podemos cambiar algo con esta película- ¿Como buen conocedor de Oriente Medio, qué opina del conflicto en el Líbano? -Sólo diré una cosa: dentro de cien años, cuando miremos atrás, si esta absurda política en Oriente Medio ha causado la tercera guerra mundial, nos preguntaremos cuál era el motivo inicial de la disputa... ¿Jerusalén? ¿De verdad hay alguna ciudad en el mundo tan sagrada como para justificar una guerra mundial? Yo creo que no. World Trade Center un espectacular modo de convertir la tragedia en drama La africana Daratt primer paso certero hacia la zona de los premios ficción sobre la tragedia tras los atentados del 11- S en una película que que sólo consiguió en la Mostra un moderado éxito E. RODRÍGUEZ MARCHANTE ENVIADO ESPECIAL VENECIA. Ninguna cinematografía hurga en sus heridas como la americana. Y se utiliza el verbo hurgar entre una gama enorme de posibilidades que van desde el contemplar hasta el escarbar e incluso el orinar... El cine que llamamos americano se palpa las cicatrices de tal modo que inaugura géneros cinematográficos con ellas, y ayer la Mostra nos ofrecía dos ejemplos bien distintos (en realidad, diametralmente opuestos) de ejercer ese derecho: un documental de más de cuatro horas, When the levees broke realizado por Spike Lee sobre los desastres del Katrina a su paso por Nueva Orleans, con cientos de entrevistas y una mirada escrutadora, ácida y enrabietada hacia el gobierno de su nación, y, por otra parte, la megarrealidad untada de ficción que pretende Oliver Stone con World Trade Center un ejercicio de funambulismo fílmico atravesado de prodigios, pero también de una falta preocupante de mirada algo que siempre ha acompañado (incluso sólo empañado) al cine de este hombre. Se podría hablar lo suficiente de World Trade Center sin salirse apenas de sus virtudes: Oliver Stone gira la rueda del tiempo hasta la fecha y el lugar de los hechos y traslada al espectador al interior mismo de la tragedia; y gran parte de su historia se concentra en dos puntos diminutos que pretenden suplir al resto del mundo: un par de policías atrapados entre el corpachón de los edificios reducidos a escombros y la angustia de sus familias a la espera de noticias. b Oliver Stone muestra su Prácticamente todo lo que cuenta la película de Oliver Stone sucedió en la realidad, y los personajes que realmente los padecieron dan fe de los hechos, pues acompañan a la película en su promoción por el mundo. Pero esa conexión directa de la realidad, no le impide a Stone narrar todo un tramo final como alejándose de ella, de la sencilla verdad, para incurrir en ese pecado habitual de hacerlo demasiado cinematográfico, recargarlo, convirtiendo como tantas otras veces lo verdadero en inverosímil. Y precisamente que lo haga Oliver Stone, un experto en lo contrario, en convertir lo falso en verosímil... Antes de aludir a la película que compitió por el León de Oro- -lo mejor sin duda del día- la titulada Daratt de Chad y dirigida por Mahamat- Saleh Haroun, paremos un instante en la de Paul Verhoeven, Zwartboek un entretenidísimo filme bélico que significa su vuelta al cine holandés, del que salió para hacer peliculotas del tipo Instinto básico Robocop y tal. En Zwartboek se cuenta una despiadada historia de na- zis durante la ocupación alemana de Holanda, y de un modo muy sutil y probablemente certero se alude a ciertas actuaciones de la resistencia y a los saltos de moral y de lugar en el revuelo de vencedores y vencidos. La verdad es que está hecha con esos materiales que convierten las horas en minutos. En cuanto a la película africana en la competición, trajo todo lo que pudo: sencillez, claridad, complejidad, inteligencia y una visión del mundo, algo que casi todos creen tener, por desgracia para el ídem... Un par de personajes principales, un joven y el hombre que mató a su padre en una de esas refriegas tribales, protagonizan una historia en la que la guerra y la paz no se reducen a esos tontiloquios de verbenilla progre sino que son conceptos que responden a impulsos y razonamientos mucho más profundos y complejos. En cualquier caso, la película se convierte, al cabo, en un ejemplo fuera de tópicos y buenismos al dejar la venganza no en un acto estéril, para regodeos de salón, sino en un acto impotente: un gatillazo al aire. Rostros desesperados Nicolas Cage y Michael Peña interpretan a los dos hombres, o más certeramente: sólo sus rostros que asoman entre el amasijo de piedra, hierros y polvo son los que conjugan el verbo interpretar y lo hacen en el único registro posible, la desesperación mezclada de dientes apretados y oleadas de fuerza inútil; no es un trabajo fácil, aunque probablemente les obligue Oliver Stone a llevarlo demasiado lejos, lo cual perjudica a la película en dos sentidos: se fuerza demasiado tiempo la misma situación y se usan elementos realmente chocantes, como apariciones o revelaciones, para aderezar la falta de movimiento de personajes e historia... Spike Lee posa ante los fotógrafos ayer en Venecia REUTERS