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S 6 2 9 06 EL DIARIO DE JENNIFER ZAMBUDIO 16 S 6 LOS SÁBADOS DE ROSA BELMONTE La dieta del potito e llamo Jennifer, con dos enes, Zambudio. Ya sé que Call me Ismael es mejor principio, pero esto es lo que hay. El apellido lo debo a mi padre. El nombre, a mi madre. La tía adoraba a Jennifer Jones, lo cual da indicios de su exquisito gusto. También es superfan de Doris Day, así que todavía voy a tener que dar gracias. Como fue imposible ponerme sólo Jennifer (el cura se negó) me cascaron María Jennifer. Y todavía podría haber sido peor. Una de mis abuelas se llamaba Minerva. Lo de Minerva Zambudio me habría convertido en una especie de personaje de Antonio Gala. Casi mejor Jennifer. Mira, ya llevo 37 años con ello y he asumido mi gracia. Lo malo es cuando mi madre me llama Yeni, cielo, en público. Lo hace para fastidiar. Si mis televisores no fueran planos ya se habría encargado de poner encima una gitana. Repito. Lo hace para fastidiar. Le caigo mal. Hago aflorar el instinto maternal en todas las señoras de mediana edad. Excepto en mi propia madre. Este verano no la he visto en todo el mes. He estado fuera 15 días. Una semana en el Splendido de Portofino y otra en el Caravanserai de Marrakech, que me parece un tostón. Ya sé que es superordinario ir de vacaciones en agosto pero los abogados no tenemos otro remedio. A no ser que tengas clientes en Alhaurín y te quedes de guardia. M Abogada Todo el Día El Derecho Penal es otra ordinariez. A mis juzgados les echan la persiana, aunque el quiosco nunca se cierra del todo. Jennifer Zambudio García Abogada Todo El Día es mi lema. A la fuerza. Jennifer, mi marido me ha devuelto a los niños hechos unos adanes y yo se los mandé como príncipes. Con zapatillas nuevas. Me los devuelve llenos de greñas, con las uñas largas y sucias. La zorra esa que vive con él, que es una marrana. Hasta el perro me lo han devuelto lleno de garrapatas. Me voy ahora mismo a poner una denuncia Mensaje en el móvil de una cliente. Miré el número y no lo cogí. Estaba en los montes de Portofino mientras un guapérrimo genovés me hablaba de las propiedades del comino. Que me traen sin cuidado, pero más sin cuidado me traen las garrapatas de mi cliente. Cuando volví no pude ver a mi madre porque se había ido a un crucero por el Mediterráneo con unas amigas. Qué horror me cuenta por teléfono. En el barco, Mi madre, la tía, adoraba a Jennifer Jones, y por ella me llamo como me llamo bien (para eso se ha elegido uno pequeño y megacaro; preveo que durante los tres próximos meses va a tener que comer sardinas en su vajilla de Sévres) Pero hija, cuando bajas a tierra, resulta que te encuentras con toda esa tropa que va en los otros barcos, y ya sabes que ahora cualquiera hace un crucero. Me dio un soponcio en Éfeso y no fue por el calor, sino por la visión de esa gente casi desnuda. Y esas chanclas... Esta es mi madre. Nueva dieta De vez en cuando le sale ese ramalazo estirado que tanto me critica. A ver a quién se cree que he salido. Desde que enviudó vive en el campo sola, con sus perros y un matrimonio que cuida la finca de toda la vida. Por eso no está acostumbrada a los usos indumentarios del urbanita medio en vacaciones. Cuando viene a Madrid, se queda en casa. Acaba de llegar. Demonios, los potitos que acabo de comprar. He empezado a cenar potitos (nunca de frutas: llevan azúcar) Es que leí que Hedi Slimane se alimenta de tarros de comida infantil. Los ha visto, los ha visto. Va a caer bronca saludable. Pero hija ¿es que te has encargado unas gemelas como la baronesa? No, mamá. Ahora te lo explico Me espera una larga noche justificando mi nueva dieta. Y muchas risas, me temo.