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30 Internacional SÁBADO 2 9 2006 ABC Mueren tres jóvenes japonesas en otro suicidio colectivo pactado en internet El año pasado, 91 personas se quitaron la vida de esta manera en el país b La Policía halló los cuerpos sin vida de tres chicas de 20 años que habían perecido por asfixia tras inhalar el monóxido de un hornillo de carbón dentro de un coche PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. Una vez más, la Policía japonesa encontró ayer los cuerpos sin vida de tres chicas jóvenes dentro de un coche. Como en otras ocasiones, en el interior del vehículo se hallaron rudimentarios hornillos de carbón vegetal similares a los que se utilizan en los restaurantes coreanos, pero también iguales a los que se emplean en los suicidios colectivos pactados en internet en el archipiélago nipón. De nuevo, esta trágica moda de quitarse la vida tras conocerse en la red ha vuelto a sacudir de lleno al imperio del Sol Naciente. Aunque los agentes todavía investigan las causas del fallecimiento de las muchachas, de unos veinte años de edad, todos los indicios apuntan claramente a que se trata de una nueva muerte en grupo maquinada en el ciberespacio No en vano, el automóvil, cuyas ventanillas estaban cerradas, se encontraba aparcado en una desierta área de descanso del bosque de Okutama, al oeste de Tokio, y las víctimas no presentaban signo alguno de violencia, por lo que habían perecido por asfixia tras inhalar el monóxido de carbono desprendido por los letales hornillos. Ninguna nota Pero, al contrario que en ocasiones anteriores, la Policía no ha encontrado esta vez ninguna nota de suicidio tras descubrir este macabro hallazgo a las seis de la mañana. Mientras los agentes intentan averiguar la identidad de las difuntas, en Japón se ha vuelto a disparar la alarma sobre la proliferación de este tipo de casos, que se han vuelto tristemente frecuentes durante los últimos tiempos. No en vano, 91 personas se quitaron la vida el año pasado tras haber acordado su suicidio en internet, lo que supone el triple de las cifras registradas en 2003. El 11 de febrero de ese año, tres jóvenes fueron los primeros en llevar a cabo tan espeluznante ritual. Debido a la amplia difusión que tuvo su trágica historia en los medios de comunicación tanto nacionales como de todo el mundo, su ejemplo sirvió para que en internet surgieran decenas de páginas web que daban útiles consejos para quitarse la vida y tenían nombres tan llamativos como ¿Estás pensando en matarte? o Busco a alguien que quiera morir conmigo El éxito de dichos portales se explica fácilmente si se tiene en cuenta que Japón es el país con la tasa de suicidios más alta del mundo, ya que cada año mueren de manera voluntaria unas 34.000 personas. Al no estar considerados como un tabú por la sociedad nipona, que incluso los ha idealizado con los harakiris de los samuráis y las hazañas de los pilotos kamikazes durante la Segunda Guerra Mundial, los suicidios se han convertido ya en la sexta causa de defunción en el país, uno de los más desarrollados del planeta gracias a su elevado nivel de vida. Una muestra más, sin duda, de la crisis y del hastío vital que caracteriza al Japón del siglo XXI, arquetipo de un mundo post- industrial e hipertecnológico que ha terminado alienando a sus frustrados individuos, ya que el 40 por ciento de la población está conectado a internet. Además, la pérdida de relaciones sociales y la fuerte competitividad laboral y personal en el imperio del Sol Naciente han provocado una peligrosa crisis demográfica por la disminución del número de nuevos nacimientos, lo que amenaza seriamente la estabilidad social en el futuro. Jóvenes aislados En este contexto tan traumático, la mayoría de las personas que optan por acabar con su vacía existencia son hikikomori Con ese nombre, que en japonés significa aislamiento se conoce a los 1,2 millones de jóvenes- -uno de cada diez- -que se pasan el día encerrados en sus habitaciones viendo la televisión, escuchando música, jugando a la vídeo- consola, navegando por la red o leyendo cómics manga plagados de sexo y violencia. Un horizonte bastante poco edificante que ha llevado a alguno de los participantes en estos suicidios colectivos a dejar notas de despedida tan descorazonadoras como Me aburro, no quiero seguir aquí o Estoy cansado de vivir Los suicidios se han convertido ya en la sexta causa de defunción en el imperio del Sol Naciente