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ABC SÁBADO 2 9 2006 Internacional 29 Bush compara a sus críticos con los que hicieron concesiones para evitar la Segunda Guerra Mundial Renovado debate en Washington sobre si la situación en Irak ha degenerado ya al nivel de guerra civil últimos cuatro meses ha subido un 15 por ciento, con un aumento del 51 por ciento en víctimas iraquíes. Cifras que suponen la muerte violenta de 3.000 iraquíes al mes. Según las apreciaciones del Pentágono, los extremistas que buscan fomentar un conflicto étnico- sectario se están concentrando cada vez más en atacar civiles, instigando un ciclo de asesinatos vengativos y elevando el número de víctimas civiles a nuevos récords Con todo, el informe no llega a declarar que Irak se encuentra en una situación de guerra civil, aunque reconoce que la población está cada vez más preocupada por tal posibilidad. Dentro de este panorama caótico, el informe llega a indicar que la violencia en Irak no se puede atribuir a una insurgencia unificada y organizada, sino a una compleja combinación de terroristas internacionales, insurgentes locales, sectarios escuadrones de la muerte, milicias organizadas y grupos criminales. Ante este verano especialmente sangriento en Irak, y la perspectiva de unas elecciones legislativas en Estados Unidos para dentro de dos meses, el presidente Bush dentro de su nueva campaña de persuasión ya no utiliza el argumento de que se están logrando avances en ese conflicto. La redoblada retórica presidencial, iniciada este jueves con un discurso ante una audiencia de ex militares, insiste en presentar Irak como parte de la guerra contra el terrorismo del nuevo fascismo integrista. Llegando a describir a los que defienden una pronta retirada militar de Irak como derrotistas de la misma calaña que hicieron toda clase de concesiones a Hitler para evitar la Segunda Guerra Mundial. Bomberos y voluntarios iraquíes inspeccionan los restos de un edificio en Bagdad atacado con cohetes el pasado viernes AFP La escalada imparable de la violencia en Irak marca la nueva retórica de Bush El Pentágono reconoce que la situación no hace más que ir a peor cohetes al estilo de Hizbolá, lanza una ofensiva coordinada contra una zona chií de Bagdad que se salda con 66 muertos y 255 heridos PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Justo al mismo tiempo en que el presidente George W. Bush se embarcaba en una nueva ronda persuasiva de discursos en cadena para justificar la guerra de Irak, los insurgentes han orquestado una llamativa y brutal ofensiva contra una zona chií al este de Bagdad. Gracias a una combinación sin precedentes de coches- bomba, morteros y cohetes- -al estilo de Hizbolá- -este ataque, materializado durante la noche del jueves al viernes, se saldó con 66 muertos y 255 heridos a pesar de los esfuerzos en curso de efectivos militares adicionales de los Estados Unidos y de las fuerzas de seguridad locales para contener la violencia en la capital iraquí. Estos ataques, perfectamente coordinados y que han conseguido demoler edificios enteros, se han producido justo el mismo día en el que el Gobierno presidido por el primer ministro, AlMaliki, anunciaba su intención de hacerse responsable de la seguridad en una segunda de las dieciocho provincias de Irak. Ello responde a un plan gradual para desplegar este año fuerzas iraquíes por todo el país y permitir el repliegue de los efectivos del Pentágono a b La insurgencia, utilizando grandes bases en lugar de mantener su actual y letal protagonismo. Sin embargo, todos estos objetivos de normalización y pacificación- -corroborados esta misma semana por el comandante de las fuerzas estadounidenses en Irak, el general George Casey- y su contraste imposible de ignorar con los multiplicados niveles de violencia sobre el terreno, han vuelto a renovar el debate sobre si los iraquíes se encuentran librando ya una guerra civil. Y ello con los consiguientes reproches en Washington sobre la forma en que la Administración Bush ha actuado desde la invasión en 2003. En este sentido, un informe del Pen- tágono remitido ayer al Congreso de Estados Unidos ha servido como argumento adicional a esta creciente polémica. De acuerdo a esta recopilación trimestral, requerida por el Legislativo de EE. UU. al Departamento de Defensa, el número de ataques y víctimas civiles en Irak se ha multiplicado durante los últimos meses conforme la violencia sectaria se extiende, casi de forma inexorable, por zonas del país cada vez más extensas, pese a haberse contenido el número de bajas militares en las filas estadounidenses. Conforme a las estadísticas incorporadas en este comentado informe, el número de ataques en Irak durante los Los parlamentarios de la izquierda mexicana boicotean el discurso anual del presidente Fox EFE MÉXICO. Los parlamentarios de la izquierda mexicana impidieron ayer, al tomar la tribuna del Congreso, que el presidente, Vicente Fox, pronunciara su discurso anual, por lo que tuvo que limitarse a presentar por escrito su último informe de Gobierno y a leerlo en un mensaje televisado a la nación. Los diputados y senadores de izquierda, en su mayoría del Partido de la Revolución Democrática (PRD) que presentó como candidato a la Presidencia a Andrés Manuel López Obrador, protestaron así por considerar que Fox favoreció un supuesto fraude electoral en favor del candidato de su partido, el conservador Felipe Calderón. Ante la actitud de un grupo de legisladores que hacen imposible la lectura del mensaje que traía por escrito, me retiro dijo el mandatario. El presi- dente de la Cámara, Jorge Zermeño, decretó el final de la sesión tras declarar válida conforme a la ley la entrega por escrito del informe presidencial. Después de que un centenar de personas tomaran la tribuna del Congreso y exigieran la retirada de las fuerzas policiales y militares que resguardaban el lugar, Fox llegó hasta la entrada de las instalaciones, donde tomó el micrófono para anunciar su decisión. A mitad de la sesión inaugural del Congreso, el senador del PRD Carlos Navarrete tomó la palabra en la tribuna para anunciar esta medida, que justificó por entender que la presencia militar tenía cercada la casa del legislativo y suponía una suspensión de las garantías constitucionales