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ABC VIERNES 1 9 2006 Espectáculos 59 entrevista a JAVIER CÁMARA (Conde Duque de Olivares) Ser el Conde Duque me aterrorizaba Javier Cámara acepta el reto propuesto por Díaz Yanes y logra enfundarse la piel del Conde Duque de Olivares más allá, o más acá, de Velázquez y de los historiadores POR T. DEMICHELI Javier Cámara lo tiene claro: Yo trabajo por dinero, a mí el dinero me encanta. Llevo varios años trabajando mucho, desde que dejé Siete vidas lo que fue un cambio fantástico de cartas y no una jugada de póker y, de pronto, ha surgido la circunstancia de poder elegir. Te puedes permitir hacer cuatro sesiones en una superproducción interpretando al Conde Duque de Olivares. Aceptaré todas las críticas negativas y las positivas, también, porque un personaje así resulta imposible contarlo en cuatro pinceladas Para construirlo, hablé muchísimo con Agustín Díaz Yanes, y él se empeñó en que leyera las biografías de los grandes historiadores, la de John Elliott, la del doctor Marañón, la de Fernández Miranda. A mí, me aterrorizó y me dije: Yo no puedo hacer esto Son estos miedos de los actores que no tenemos las armas de una mirada como la de Vigo Mortensen. A él le basta con este águila que tiene confrontada entre sus cejas y sus ojos. En fin, yo pedí un elenco de maquillaje, vestuario y peluquería alrededor del personaje... Para más inri, el maquillador me decía: ¡Cómo hacemos para ponerte a tí encima al Conde Duque de Olivares! Claro, ahora estoy algo más gordo... Hicimos varias pruebas de ma- Javier Cámara, caracterizado como el Conde Duque de Olivares ABC quillaje completo, hasta cuadrarlo En cuanto a la naturaleza del personaje, Cámara confiesa que no hablamos mucho de la connotación política, a mí me parece que los Tercios son como los actuales marines americanos entrando en cualquier campo de batalla. De repente, los ves y dices: no eran nada buenos Aquel Estado estaba luchando para sostener un imperio que se desmoronaba por momentos y este personaje intentaba, por una parte, mantener unida España, porque eso no lo habían hecho realmente los Reyes Católicos y en la Península se seguían conservando distintas monedas, fronteras internas, etc. Y por otra, alejar las amenazas políticas y religiosas que se cernían en Europa Una época histórica apasionante. Cámara se sintió abrumado porque era una información tan ingente que al final, para tranquilizarme, pensé que ésta sólo era una película de aventuras y que en el momento en que yo decía Hay que ir a Flandes aparecía Flandes en pantalla. Quítate el peso histórico del personaje y disfrútalo, sobre todo porque aparece en cuatro escenas me contenté. Bueno, al final, como es lógico en las películas de época, yo me veo así, un poco... histórico, ampuloso, haciendo de... entrevista a UNAX UGALDE (Íñigo de Balboa) Había que transmitir el olor del Siglo El joven actor asume el papel de gregario del Capitán Alatriste, consciente de la responsabilidad de ser fiel al libro y a la época POR ANTONIO FONTANA A punto de cumplir trece años, Íñigo Balboa, hijo de Lope Balboa, un compañero de armas de Diego Alatriste muerto en Jülich, entrará al servicio del capitán. Desde entonces, se convertirá en su criado, en su paje... y en su sombra. Sombra a la que da vida Unax Ugalde. Cuando Agustín Díaz Yanes le ofreció participar en esta película dura, oscura y trágica el joven actor entró en un estado de nerviosismo y de ansiedad del que tardó en salir: No sabía muy bien dónde me estaba metiendo, pero sabía que en algo grande. Lo vas asumiendo poco a poco y te relajas. Y luego conoces a Viggo Mortensen y ves que es un compañero. Más que una estrella, una persona con estrella. Así es Viggo: una persona muy amable, muy cercana. Él nos ha paseado por el siglo XVII. Ha sido un padre tanto para Íñigo Balboa como para el resto ¿Su momento preferido? Hay una escena que me gusta mucho. La interpreta Nacho Pérez, el Íñigo Balboa niño. Cuando los soldados salen derrotados de las caponeras, él ve que están entregando la vida no se sabe muy bien por qué. La mirada de Íñigo es una mirada desde fuera. Aquellos pobres hombres daban su vida- -como hoy quizás otros muchos- -y luego, a su regreso, eran totalmente olvidados y tenían que trabajar como mercenarios. El papel de Íñigo es el de observador. En algún momento, agarra al espectador de la mano y lo acompaña para que observe las peripecias de Alatriste Nuestra responsabilidad con las novelas de Pérez- Reverte- -puntualiza Unax Ugalde- -era respetar su esencia, la esencia del Siglo de Oro, aquella España decadente. Que ese olor se transmitiera a la pantalla y que el espectador viera toda aquella miseria. Hay co- sas de las novelas que no están en la película y cosas de la película que no están en las novelas. Los lenguajes literario y cinematográfico son muy diferentes Primero leí el guión- -admite- después, las novelas. Descubrí que había una cierta diferencia entre uno y otras. A mí me contrató Agustín Díaz Yanes. Tuve una ligera conversación con Pérez- Reverte, pero con él casi no trabajé el personaje: lo trabajé con Díaz Yanes Lento, laborioso, intenso así describe el rodaje y su preparación. Al tercer mes, el cansancio físico y psicológico se dejaba notar. No rodábamos todos los días, pero teníamos dos horas diarias de clases con un maestro de esgrima muy exigente. También nos enseñaron a cargar los arcabuces, a colocar las picas... Llegué a rodar mi última escena, un duelo de espadas, con la mano llena de ampollas. Fue un rodaje muy, muy intenso Unax Ugalde, como Íñigo de Balboa ABC