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ABC VIERNES 1 9 2006 Espectáculos 55 AGUSTÍN DÍAZ YANES Guionista y director de Alatriste Queríamos un filme realista: si yo no me lo creo, no ruedo Al director de Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto y Sin noticias de Dios no le ha asustado el carácter de superproducción de Alatriste Al final- -afirma- -siempre estás tú, la cámara y los actores. El resto, es cosa del equipo. Da igual el presupuesto T. D. arrogante riqueza de la Corte de Felipe IV y la miseria del pueblo y de los soldados; del maestro de armas, Bob Anderson, uno de los mejores del mundo, el que puso en acción a Darth Vader en La guerra de las galaxias y que en Alatriste nos muestra una violencia próxima y real, porque en aquellas batallas se mataba de cerca, con el golpe bronco de la espada y el cuchillo. En fin, Pérez- Reverte está encantado: Es una película feroz, despiadada, pero a la vez heroica y épica, muy humana. Que nadie espere un ballet de bailarines con espadas ni coreografías orientales. Esta película es mucho más que eso. Aunque siempre me dio miedo que Alatriste fuera amaestrado por el cine, Díaz Yanes ha sabido recrear estas aventuras de un héroe políticamente incorrecto; y Viggo Mortensen le ha dado vida de verdad. Porque Alatriste es un asesino, un mercenario que tiene sus reglas y sus normas, un tipo poco recomendable, pero también el mejor de los amigos, un amante vulnerable y hasta un buen padre adoptivo. Todos han sabido mantener ese carácter oscuro del personaje, no me lo han amariconado MADRID. Yo, lo que ya tengo es ganas de ver la reacción del público, si le gusta o no le gusta. Y estoy un poco nervioso, como si fuera mi primera película afirma el director de Alatriste Agustín Díaz Yanes, que también ha escrito el guión. ¿Cómo ha trasladado las cinco entregas literarias del capitán Alatriste a la pantalla? -No hemos refundido las novelas. La saga consta de cinco libros y cada uno constituye un episodio. Pero sería imposible plantearse una película de episodios, así que hablé con Arturo sobre ello y un día llegamos a la conclusión de que lo mejor era recrear treinta años de la vida de Alatriste. O sea, coger al personaje y desarrollarlo a lo largo del tiempo. Con esa libertad ya pude construir el guión de la película escogiendo partes de las novelas para contar la biografía del capitán Alatriste. ¿Filmaron todo el guión o se han quedado partes fuera? -Hemos rodado todo el guión aunque luego en montaje sí han desaparecido algunas secuencias. Nada importante. ¿Qué es lo más difícil en un proyecto tan grande como éste? -Lo más complicado de una producción así es pensarla, concebirla. A mí lo que más me asustaba cuando estaba solo en mi casa era cómo y con qué gente íbamos a hacer la película, cómo se iba a organizar y a diseñar la producción. Así me pasé dos meses, pensando, tomando muchas notas y consultando libros para documentarme. -Del papel a la pantalla, ¿está satisfecho de lo conseguido? -En fin, creo que el resultado final mejora lo que pensábamos hacer al principio. Ya desde el primer momento teníamos muy claro que la ambientación, el vestuario y la fotografía que iba a hacer Paco Femenía se iban a ajustar a las composiciones y los climas de Velázquez y de Caravaggio. Y que utilizaríamos siempre que pudiéramos decorados naturales y edificios emblemáticos, como el Monasterio de El Escorial. -Sus películas anteriores- Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto y Sin noticias de Dios -no tenían el carácter de superproducción de Alatriste ¿Ha notado mucha diferencia al ro- Una imagen del capitán dar? ¿Se ha sentido perdido? -Si digo que no, van a pensar que soy un tonto. Pero voy a ser sincero y, en lo esencial, lo que descubres cuando llegas a un rodaje así es que estás tú, la cámara y los actores. Y eso ocurre exactamente igual en las películas grandes y en las pequeñas. Hombre, sí he notado diferencias al rodar las escenas de acción, porque eso sí Yo quería que no lo había hehacer una cho nunca y es muy violencia diferente. Ocurre directa, próxi- que todo lo que roma, como se dea a la filmación lo controla el equipo. peleaba en el Mi ayudante de disiglo XVII rección, Charlie Lázaro, me decía todas las mañanas que yo sólo tenía que preocuparme de la cámara y los actores. Al terminar la jornada, me preguntaba si quería ver los cien caballos que intervenían al día siguiente. Pues bueno, yo iba, los veía y le decía, qué bien... Para mí ha sido una circunstancia espléndida, el ochenta por ciento del tiempo se lo he entregado a los actores. ¿Cómo eligió el reparto y cómo se ha enfrentado a un plantel de actores tan importante? -Más que dirigirlos, había que convencerles de que era una película normal. Les daba escalofríos hacer cine de época. Hemos tenido tiempo para cambiar cosas que ellos pensaban que había que cambiar cuando me convencían. En cuanto al cásting, al sesenta por ciento de los personajes les fui poniendo la cara del actor o la actriz que me gustaría que hiciera el papel a medida que escribía el guión. Luego, el cásting lo completó Luis San Narciso. A mí lo que más me preocupaba con la actuación era el riesgo de impostación constante de tonos y voces, porque, claro, el teatro clásico da pie a ello. Pero eso no ocurrió nunca. Quise, eso sí, conservar el sabor del XVII y que a los actores siempre se les entendiera todo. -Llama la atención el tratamiento de la violencia. -No sé si he acertado, pero yo lo que no quería hacer era una película de espadachines, y no lo digo despectivamente; una película donde las luchas fueran coreográficas y falsas, donde Errol Flynn salta de la barandilla al tonel, o como esas danzas de artes marciales orientales. Yo quería hacer una violencia directa, próxima, tal y como se peleaba en el siglo XVII. Eso era algo que, por otra parte, ya estaba en las novelas de Alatriste. Se daban unos cuantos espadazos, un golpe de cuchillo y el que caía herido, caía. A Bob Anderson le encantó la idea. En las batallas, igual. Los asesores militares nos decían cómo eran los choques entre soldados del siglo XVII: a corta distancia, sucios... ¿No es una película demasiada negra para grandes audiencias? -Nunca se sabe muy bien qué significa eso de que una película sea fácil o difícil para los espectadores. A mí, El Señor de los anillos me pareció muy dura y violenta cuando la vi, pero tuvo un éxito total. Yo no sé qué decidirá el público, pero hemos querido brindarle una película realista. ¿Cuál es su norma a la hora de enfrentarse a una escena difícil? -Yo sólamente sigo una regla cuando ruedo: si no me lo creo, no hay nada que hacer. No ruedo.