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ABC VIERNES 1 9 2006 Cultura 51 LA BIBLIOTECA DEL MUNDO Con motivo del lanzamiento del primer tomo de la Enciclopedia Universal Larousse el próximo domingo con ABC, nuestro crítico analiza la evolución histórica del conocimiento y su ordenación, hasta llegar al primer diccionario de Pierre Larousse El nacimiento del enciclopedismo TEXTO: MANUEL LUCENA GIRALDO E xisten algunas actividades en las cuales los españoles hemos sido pioneros. Como la tradición enciclopédica, en la que el erudito san Isidoro de Sevilla (556- 636) tuvo, al menos en Occidente, un destacado papel fundacional. Educado por su hermano Leandro, como él santo y obispo de aquella gran capital, el joven Isidoro se educó en un monasterio, en el que destacó por su interés en la historia y la literatura grecolatinas. Isidoro dio también muestras de poseer una memoria prodigiosa, así como una serie de rasgos virtuosos que parecían predestinarle a la santidad. Consagrado a la lectura y el estudio, fue pese a los exilios y persecuciones que padeció por su férreo catolicismo capaz de completar las Etimologías, una vasta recopilación de saberes científicos y humanísticos sobre materias tan dispares como gramática, aritmética, música, medicina, teología, agrimensura, artes bélicas, juegos y navegación. Aunque el magno proyecto isidoriano en su segunda parte se despega con dificultad de lo etimológico, que atañe al origen de las palabras, apunta el reto de lo enciclopédico, que aspira a formular la información sobre el mundo ordenada de acuerdo con las leyes que lo organizan y gobiernan. Esta taxonomía se transfirió a la Edad Media de tal modo que ya en el siglo XIII se produjo un furor enciclopédico, con obras como el Speculum, de Vincent de Beauvais, y Publicar el conocimiento La nueva Enciclopedia Universal Larousse es el más actual, riguroso y ambicioso diccionario enciclopédico ilustrado en lengua española. Esta edición ha sido especialmente diseñada para el lanzamiento con ABC. Consta de 6.720 páginas, 54.000.000 caracteres, 140.000 entradas alfabéticas y más de 450 dossieres monográficos en cerca de 1.200 páginas. Además, el lector podrá disfrutar de sus 9.500 ilustraciones, entre fotografías- -6.600- mapas- -400- e infografías y dibujos. El primer tomo se entregará gratis con ABC el próximo domingo. El resto de ejemplares, hasta 30, se venderá cada domingo por 9,95 euros. 1751 y 1776 gracias a la labor de D Alembert y Diderot. El conjunto de la Encyclopédie está formado por una monumental serie de diecisiete volúmenes de texto, a los que hay que añadir varios de exquisitos grabados. Resulta obvio que divulgó las ideas de la Revolución Francesa y también del primer liberalismo. Para todo el mundo De ahí que en su estela surgieran obras similares, como la Encyclopaedia Britannica (1768) la alemana Encyclopädie der Wissenschaften (1818) la Encyclopedia Italiana (1929) o la Enciclopedia universal ilustrada europeo- americana de Espasa- Calpe (1905) La extraordinaria Enciclopedia Larousse se empieza a publicar en Francia en 1863 bajo el signo de la colosal figura de su fundador, Pierre Larousse, partidario ante todo de la voluntad pedagógica y el humanismo positivo. En sus propias palabras, se propuso preparar un gran diccionario universal en el que se encontrarán por orden alfabético todos los conocimientos que enriquecen el espíritu humano No se dirigía a una elite, sino a todo el mundo, para que se instruyera sobre todas las cosas Esta motivación partía de los avatares de su propia biografía. Tras una infancia de escasez, Larousse había trabajado como profesor y había tomado conciencia del arcaísmo de los libros y métodos empleados. Así, se lanzó a una aventura que dio como resultado la fundación en 1852, junto a Pierre Boyer, de una librería y poco después de una editorial volcada a la preparación de diccionarios y, desde 1863, del Gran diccionario universal que dará lugar a la Enciclopedia Larousse Agotado por la tarea, Larousse falleció en 1875, justo cuando la obra había alcanzado las primeras 20.000 páginas. Una enciclopedia muy visual, cuyo primer tomo vemos junto a estas líneas desde el Renacimiento se formularon las colecciones de viajes del inglés Hakluyt, el veneciano Ramusio o el español León Pinelo. Hay que reconocer, sin embargo, que la acepción actual de lo enciclopédico, que alude al conjunto de conocimientos que debe poseer una persona culta, resulta de la Ilustración europea y logró su máxima concreción en la Encyclopédie ou Dictionnaire Raisonné des Sciences, des Arts et des Métiers (también llamada Encyclopédie Française) aparecida en París entre