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ABC VIERNES 1 9 2006 49 Recuperados El Grito y la Madonna de Edvard Munch robados hace dos años en Oslo DEL BUENOS AIRES DE GILDA AL RASTRO DE GLENN FORD ENRIQUE HERREROS H ace ya muchos años, cuando era asiduo colaborador de ABC, Ignacio García Garzón y E. Rodríguez Marchante me pidieron que fuese preparando la necrológica de Glenn Ford porque estaba casi en las últimas. Afortunadamente, se pudo recuperar y el ex galán del mamporrazo a Gilda ha podido ir aguantando hasta ayer mismo que se ha ido, definitivamente, con Mr. Jordan. Glenn Ford no era lo que aparentaba ser en Gilda, un hombre duro o tough- man; era tranquilo, enamoradizo de mujeres y más jóvenes que él; solía comprar antigüedades en sus viajes fuera de LA. Cuando vino a Madrid a rodar Empezó con un beso en marzo de 1959, principalmente en la plaza de la Cibeles y calles adyacentes con Debbie Reynolds, en un descapotable de los llamados haigas, le sorprendimos en El Rastro buscando alguna pieza rara y curiosa para su casa, mientras esperaba a que la lluvia se calmase para poder rodar. Le llamaron la atención muchas botas de agua alineadas ante los tenderetes de la Ribera de Curtidores; entró en las Galerías Piquer y se detuvo un buen rato en el Ciervo de Oro, de Beltrán, el anticuario. Pero, que yo sepa, no se compró nada. Mucho antes de todo eso, el 22 de di- ciembre de 1947, se estrenaba Gilda en el Palacio de la Música. Mi padre me dio dos entradas y me fui a verla con el entrañable y recordado José Luis Mora Mallo, que llegaría a ser un importante ejecutivo del Banco Exterior. Durante la proyección alguien, de cuyo nombre no importa acordarse, tiró un tintero lleno a la pantalla. No se suspendió la sesión de aquella noche y, a la mañana siguiente, el representante, Juan Tomás o Pepe Taboada, lo mandaron limpiar y allí no había pasado nada. La leyenda dijo después que habían arrancado las dos figuras de Rita Hayworth en madera contrachapada que adornaban la entrada principal de aquel, entonces importante sala o local madrileño. Nadie las tocó, siguieron a pie firme- -comprendiendo, eso sí, que las deseaba la Gran Vía- -todas las semanas que permaneció la película de Charles Vidor en cartel; además, guardo una foto firmada expresamente por la Hayworth, años más tarde, en uno de los viajes que hiciera por aquí; está vestida para los play- backs de Amado Mío y Put the blame on Mame No es extraño que todos dijesen: ¡Nunca hubo una mujer como Gilda! Desde ahora, el pobre Glenn Ford se ha librado de que le señalen como el tío de la bofetada. Arriba, Glenn Ford junto a Debbie Reynolds en la película Empezó con un beso rodada en Madrid. A la derecha, el actor en un vídeo grabado en abril de 2006 para agradecer un homenaje Eva Gabor, lo mejor de una cinta en la que la acción se reitera con múltiples convencionalismos a la hora de mostrar algunas de las bellezas de nuestro país. Años después, en 1987, volvería a nuestro país, pero no ya para rodar, sino para recibir el premio Donostia del Festival de Cine de San Sebastián. Era el segundo actor que recibía el galardón, instituido el año anterior y estrenado por Gregory Peck. Otros directores que le tuvieron destacado en sus repartos fueron Henry Levin, Charles Vidor, Richard Donner, Fritz Lang, Vincente Minnelli, Frank Capra, René Clement, Anthony Mann o Blake Edwards. El actor recordaba particularmente a Fritz Lang, con quien hizo Deseos humanos y Los sobornados Me imponía un poco su fama de director duro que le acompañaba, y cuando empezamos a rodar juntos, mi opinión no cambió demasiado. Simplemente no nos entendíamos. Todo eso llegó a su fin un día en el que se me ocurrió decirle que yo hacía los mejores martinis del mundo. Se picó y contestó que era imposible... Del resto sólo recuerdo que en la prueba por ver quién era el más hábil, algo que duró varias horas, cogimos una borrachera fenomenal en la que destrozó AP Foto de la fachada del Palacio de la Música, donde se estrenó Gilda E. HERREROS en Madrid, con el autógrafo de Rita Hayworth dedicado al autor de este artículo el jardín de mi casa. Todavía no sé quién de los dos hacía los mejores martinis, pero aquel día fue el principio de una verdadera amistad que duró hasta su muerte El pasado 1 de mayo se le preparó un homenaje en el Teatro Chino de Hollywood con motivo de su 90 aniversario, donde se proyectó la película Gilda pero, en el último momento, el actor no pudo acudir debido a su estado de salud. Nunca consiguió un Oscar, ni tan siquiera una candidatura... El actor, fotografiado en el Rastro madrileño en 1959 durante su visita a España ABC