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ABC VIERNES 1 9 2006 Internacional 25 Ségolène cae siete puntos por los machistas PARÍS. Tres días de universidad de verano socialista le han costado siete puntos a Ségolène Royal en los sondeos de opinión. Antes de la universidad de verano en La Rochelle, la candidata socialista a la Presidencia tenía el 54 por ciento de opiniones positivas. Ayer la cota pública de Ségolène era del 47 por ciento, según el sondeo de Le Parisien. El fuego cruzado de Lionel Jospin (ex primer ministro) Laurent Fabius (ex primer ministro) Dominique StraussKahn (ex ministro de Finanzas) y Jack Lang (ex ministro de Cultura) denunciando a coro la campaña de Ségolène han sembrado las primeras dudas. Todos los tenores socialistas caen en credibilidad nacional salvo Lionel Jospin, que pudiera ser un rival temible para Ségolène Royal, que continúa siendo la candidata favorita y ha decidido acelerar su propia campaña al margen del PS con un equipo político propio formado por disidentes socialistas. Ségolène encaja su primera caída y denuncia el comportamiento machista de sus amigos políticos. Para ella esas críticas son muy difíciles de soportar ya que son humillantes: me hacen críticas que no harían a ningún hombre Nicolas Sarkozy y Dominique de Villepin, el titular de Interior y el primer ministro francés, ayer en un seminario en Troyes AFP Francia abre la carrera a la Presidencia con críticas personales a los candidatos Sarkozy y Ségolène, los dos más vilipendiados por chistes y dibujos candidato a presidente de la República, vende caro su apoyo al actual ministro de Interior y propicia la posibilidad de Jean- Louis Borloo JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. La derecha moderada entra en campaña presidencial. El primer ministro, Dominique de Villepin, rodeado de una docena de sus ministros, presentó ayer unos indicadores económicos estimulantes: el paro desciende por debajo del 9 por ciento por vez primera desde hace veinte años. Nicolás Sarkozy, presidente de la UMP, presentará este fin de semana iniciativas dirigidas a los jóvenes. Después de la universidad de verano socialista en La Rochelle el fin de semana pasado, la puesta en marcha del centro derecha coincide con el enrarecimiento de una campaña que debe durar diez largos meses: aparecen libros sobre sexo y política se publican fotos equívocas sobre las esposas de algunos candidatos, circulan chistes sobre la sexualidad de alguna aspirante, la prensa más respetable se deja llevar por las bajas pasiones con viñetas y dibujos que anuncian lo peor. Ante este clima prematuramente tenso, Dominique de Villepin, candidato fallido, espera vender muy caro su posible apoyo a Nicolás Sarkozy. Rob Villepin, rechazado como deado de numerosos ministros, Villepin presentó una agenda de trabajo muy cargada propiciando la entrada en escena de un personaje que pudiera jugar un papel creciente, Jean- Louis Borloo, ministro de Trabajo, representante de una línea de derecha social Borloo, a escena Joven, casado en segundas nupcias con una presentadora de un telediario de gran audiencia, Borloo es un centrista que pudo soñar con su propia ambición presidencial. A la espera de acontecimientos comenzó siendo un partidario fiel de Villepin y ahora cotiza como posible aliado de Sarkozy. Como ministro de Trabajo, Borloo ha presentado varios proyectos de ley más o menos intervencionistas y sociales y es el primer beneficiario de la caída del paro por debajo del 9 por ciento. Un acontecimiento altamente simbólico. Borloo está llamado a jugar un papel creciente en la campaña presidencial como miembro de un gobierno que Villepin espera controlar hasta bien entrado el 2007. Caído en desgracia política desde la primavera pasada, víctima de varios escándalos y de la fronda estudiantil, Villepin se ha refugiado en su posición nada desdeñable de jefe de Gobierno haciendo saber que finalmente Sarkozy estará obligado a contar con él en la recta final de una campaña que apenas comienza. Al frente de su Gobierno Villepin espera controlar el timón gubernamen- tal evitando los escollos de la campaña, dedicado a la tarea esencial de la lucha contra el paro, trabajando sin prisa pero sin pausa con proyectos que tendrán una importancia evidente en la marcha de los negocios públicos, mientras Sarkozy continúa perfilando su imagen de candidato natural de la derecha moderada. Tras la gran ceremonia gubernamental de ayer en Troyes, Sarkozy iniciará su propia entrada en campaña este fin de semana en Marsella ante las juventudes de la UMP. Gran señor, Sarkozy ha frenado el ritmo vertiginoso de sus intervenciones públicas. Para ganar la batalla presidencial el candidato de la derecha moderada debe conquistar un arco iris electoral que va de la extrema derecha al centro izquierda. Como ministro del Interior, Sarko- zy podrá seducir a los electores más conservadores. Para convencer a su izquierda, deberá avanzar nuevas ideas en dirección a los jóvenes, las mujeres y los franceses de distinta obediencia religiosa y geográfica. Mientras su principal rival, Ségolène Royal, ha sido castigada por los propios socialistas, Sarkozy comienza a ser atacado en el terreno más sucio: el de su vida privada. Durante los últimos siete días se han multiplicado las imágenes de viejas historias personales, sentimentales y familiares, con su esposa de telón de fondo. El bañador de dos piezas Las imágenes de Ségolène Royal en bañador de dos piezas, a mediados de agosto, abrieron una brecha sin precedentes en Francia: la sexualidad, el cuerpo desnudo y la vida íntima de los candidatos a la Presidencia de la República. La publicación de viejas imágenes de Cecilia y Nicolás Sarkozy, profusamente comentadas con los más peregrinos pretextos, abren un horizonte sin frontera conocida hasta hoy, de imprevisible alcance. Las antiguas campañas puramente políticas, ideológicas, parecen dejar paso a una campaña de otra naturaleza. La imagen, el marketing, la publicidad, el sexo, los fantasmas, la vida íntima, la vida familiar, internet, los blogs van a cobrar una importancia sin precedentes orquestada con mucha fanfarria audiovisual. Nicolás Sarkozy debe ganarse a un arco iris electoral que va desde la extrema derecha al centro izquierda La sexualidad, el cuerpo desnudo y la vida íntima de los candidatos cobran una importancia inusitada