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74 JUEVES 31 8 2006 ABC Deportes España pide paso a la final Los jugadores tienen asumido su grado de madurez, se ven como el relevo natural de Argentina y la gran referencia mundial frente a EE. UU. DOMINGO PÉREZ. ENVIADO ESPECIAL SAITAMA. Mañana es el día del ser o no ser. España y Argentina se enfrentarán (12.30 hora española) por un puesto en la final del domingo. Es un encuentro de análisis extraño si se estudia desde el punto de vista de los méritos deportivos contraídos. El pronóstico resulta evidente. No hay color: Argentina ganará. Los suramericanos han subido al podio en las dos últimas grandes competiciones. Fueron medalla de plata en el Mundial de Indianápolis 2002 y se colgaron la de oro en los Juegos de Atenas 2004. Sin embargo, si lo que se tiene en cuenta son los antecedentes particulares entre ambos contendientes se invierte el sentido de los pronósticos. Ahí sólo se puede apostar por España. Históricamente, la selección española ha sido muy superior a la de argentina. El balance global ofrece un resultado desproporcionado: 16 victorias de los españoles por sólo dos de los americanos. La última vez que se impusieron los de la albiceleste fue en el Mundial de Canadá, cita de infausto recuerdo- -la del chinazo El resultado fue 65- 74, un tropiezo que se remonta a 1994. Lo que significa que hace doce años que Argentina no es capaz de imponerse a España. Y en ese tiempo se ha completado un 6- 0. Los dos últimos triunfos nacionales son además muy recientes, en la fase de preparación para este Mundial y por sendas palizas: 79- 67 y 87- 66. Argentina ya ha recogido muchas cosas y está tratando de dejar el mensaje de que todavía está ahí. Nosotros vamos hacia eso Calderón, Navarro y Jiménez, junto con Pepu, formaron la delegación del equipo que visitó ayer la Embajada En esa línea, España ha ido creciendo a la sombra de los éxitos argentinos. Nadie puede ocultar la frustración que supuso el fracaso- -en cuanto a clasificación final- -en los Juegos, pero más aún el ver proclamarse campeona a una selección a la que se había vencido con enorme autoridad en la liguilla de clasificación: 87- 76. Pepu Hernández, que es un sabio reconocido en cuestiones baloncestísticas, destaca este aspecto: Argentina forma una generación que lleva tiempo haciéndolo bien. Está arriba y lo ha conseguido todo, mientras que la nuestra está tratando de ir a esa madurez, y encima con éxito y con triunfos. Ellos ya han recogido muchas cosas y están tratando de dejar el mensaje de que todavía están ahí. Nosotros vamos hacia eso Y esa es la pugna. Más allá de la final, España aspira a desbancar a Argentina. A ocupar su plaza. A ser la Argentina de los próximos años. La de este Mundial, la de los Juegos de Pekín... Escribir su historia con unas gestas similares. Los jugadores espa- DE SAN BERNARDO Perspectiva generacional Pero el duelo entre España y Argentina hay que observarlo desde otra perspectiva, la generacional. Los Gasol, Reyes, Navarro, Calderón y compañía, básicamente los juniors de oro, llevan tiempo observando a los argentinos. De una forma u otra se ven reflejados en ellos. Llevan vidas paralelas. Se encontraron mayoritariamente en la ACB. Se han vuelto a cruzar, en algunos casos, en la NBA. Viven similares experiencias, pero con un desfase de dos o tres años, que es más o menos la diferencia de edad entre la generación de oro suramericana y la ibérica. Wolkowiski tiene 32 años; Oberto, 31, Ginóbili, Pepe Sánchez y Prigioni, 29; Herrmann, 27; Scola y Nocioni, 26, y Delfino, 23. Ese es el bloque de calidad de los pibes los que están más de 15 minutos en cancha por partido. Y ese grupo cuenta con una media de edad de 28 años (28,4 teniendo en cuenta a los doce miembros de la plantilla) El núcleo duro de España lo forman Jiménez, 30 años; Garbajosa, 28; Mumbrú, 27; Pau Gasol, Navarro y Reyes, 26; Calderón, 24, y Rudy, 21, para un promedio de edad de 26 (25 considerando a todo el equipo) ñoles sienten que les ha llegado la hora, que ya pueden aspirar a cualquier corono. Legítimamente no se sienten inferiores a los argentinos. Creen haber acumulado méritos suficientes para ser sus sucesores naturales. Se han curtido en los duros torneos europeos (España fue medalla de bronce en Turquía, de plata en Suecia y cuarta en Serbia) y en los sinsabores de Indianápolis y Atenas. Ahora todos consideran que ya está concluida la etapa de aprendizaje y piden paso a gritos en la elite mundial. A la caza de las bandejas de jabugo Después del inapelable y espectacular triunfo sobre Lituania, Pepu Hernández concedió a sus jugadores la noche libre- -en concreto hasta la una y media de la madrugada- -para que se fueran a cenar y a desintoxicarse un poco. Una oportunidad para relajarse y tomar distancias respecto al Mundial... Pero para los internacionales españoles estar concentrados no es un premio, sino un placer. Todos juntos, acompañados por algunos de los veteranos que se han desplazado a Japón, se fueron a cenar... a la vuelta de la esquina del hotel que les aloja. Y todos junto estaban de vuelta en el hotel... a las doce de la noche. La fiesta, para cuando haya algo que celebrar. Esa es la consigna del grupo. Ayer por la mañana hubo jornada libre hasta las ocho de la tarde, cuando había cita para entrenarse. La mayoría aprovechó para dar una vuelta por Tokio y se perdió un festival que por estos lares se agradece: un atracón de jabugo. Los que demostraron estar en plena forma persiguiendo bandejas de jamón fueron Carlos Jiménez, Juan Carlos Navarro y José Manuel Calderón. Este trío formó la representación de los jugadores en la visita a la Embajada española, que fue la anfitriona de una simpática recepción.