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40 31 8 06 Ifema abre mañana sus puertas a la Semana de la Moda de Madrid. Pero con ser la que más viste, no es la única feria que Pola Iglesias dirige. Marroquinería, calzado y peluquería también están bajo la batuta de esta mujer, a la que se le ilumina la mirada cuando explica qué es para ella una feria: pocas vanidades, mucho trabajo y una labor de intercambio y comercio que nos viene de lejos: primero, de los fenicios, y luego de la centenaria Feria de Medina del Campo 0 16 4 0 L O S V E R A N O S D E Pola Iglesias DIRECTORA DE LA SEMANA DE LA MODA DE MADRID Una feria virtual nunca podrá sustituir a la feria tradicional MANUEL DE LA FUENTE- -Vanidades al margen, cómo va la feria, cómo va Ifema. -Sobre todo, nosotros, en Ifema, lo que nos sentimos es útiles en una sociedad mercantil como ésta en la que vivimos. Nuestro trabajo cobra total sentido al impulsar la industria y el comercio. Poner en contacto la oferta con la demanda es nuestro oficio. -Además, Ifema hace caja para todos. -Por medio de las ferias es indudable que una ciudad como Madrid, con un recinto ferial como éste, crea muchísima riqueza, muchos puestos de trabajo directos y otros tantos indirectos que se derivan, como todo lo referente a transportes nacionales e internacionales, hostelería, el comercio, los transportes urbanos. ¿Y se lo agradecen? -Sí, hay un tercer componente de nuestro trabajo, el hecho de que para nosotros es muy gratificante que empresas que empiezan aquí tímidamente, con apenas quince o dieciséis metros cuadrados, luego los amplían a veinticinco, luego a cuarenta, porque les ha ido bien en la feria, han mejorado gracias a ella. ¿Y tienen muchos quejicas? -También hay gente que no acaba contenta, aunque, partiendo de que este recinto es inmejorable, es posible que quien no salga feliz o satisfecho de aquí tal vez tenga que replantearse si su parte del trabajo estaba a la altura, si las colecciones eran las más adecuadas para el momento, si preparó bien su presencia, si sus catálogos eran buenos, si era buena su estrategia de comunicación... -Al fin y al cabo, el Mare Nostrum de los fenicios, del comercio y del intercambio, está apenas a un paso. -Nosotros somos herederos de la Feria de Medina del Campo, en Valladolid. Somos el punto de encuentro en todos los campos: arte, construcción, antigüedades, moda, porque las ferias proporcionan, además de ese punto de encuentro que en principio puede Tallajes Problema XXL En Europa, aunque cambien las tallas, las equivalencias están claras. Pero en la ropa procedente de Asia es un caos de tallas, incluso ellos, físicamente, usan otras tallas distintas. Es otro de los problemas colaterales fruto de la deslocalización SIGEFREDO En paños MUY MENORES En 2005 se fabricaron en España 234 millones de unidades de corsetería, lencería y baño. O, metiéndonos en interioridades, casi 104 millones de bragas y casi 66 millones de calzoncillos, de lo que se deduce que alguno no cambia de muda todo lo que sería de desear... parece un poco frío, como de aeropuerto, la posibilidad de un trato personal. Hoy en día, en internet puede uno encontrar una oferta muy variada, incluso puede comprar prácticamente de todo, pero no es lo mismo. No es igual ver una colección en una pantalla que tener una oportunidad de ver una feria en directo en la que se exponen medio millón de prendas. -Parece que comprar dándole a una tecla no es tan maravilloso. -En nuestras ferias, compradores y proveedores se tratan en persona y eso es fundamental. Desde, siempre, el trato personal es básico. Las personas compramos don- de nos atienden bien y nos orientan. Aquí ocurre lo mismo, lo que pasa es que aquí el comprador es el comercio minorista. Además, una feria, para algunos sectores, es el único momento que tiene el fabricante para testar sus colecciones y para escuchar del comerciante directamente sus sugerencias o sus quejas, muchas de ellas, a su vez transmitidas por nosotros los compradores en las tiendas a los propios dependientes. ¿Internet sí, pero menos? -De lo anterior es fácil deducir que las ferias de este tipo siempre serán necesarias, nunca se perderán. Una feria virtual nunca podrá sustituir a la feria de verdad, a la feria real. ¿Cae en la tentación de comprar en los chinos? -Alguna vez, claro, pero para cosas sencillas y muy concretas. Eso si nos referimos a los todo a 100 porque hay otros chinos. Me refiero a todas esas prendas que tanto pueden ser de China o de otro lugar de Asia, y uno no se entera o no quiere enterarse o no quiere indagar sobre su origen. Hoy por hoy, la deslocalización ha llegado a tales extremos que todo, absolutamente todo, hasta el diseño, se hace fuera, y la firma se limita a pedir que al final coloquen determinada etiquetita. ¿Los españoles somos presumidos o el oso (a) cuanto más feo (a) y más desastrado (a) más hermoso (a) -Sinceramente, creo que a los españoles nos gusta la ropa y la moda, aunque, si nos comparamos con Francia e Italia, aún no somos como ellos. De cualquier forma, lo que está muy claro es que entre la gente joven la moda tiene muchísimo tirón. Son bastante consumistas y, sobre todo, son muy marquistas -Parece que los complementos cada vez son más directos. -Antes, una corbata, un cinturón, un pañuelo, unos pendientes, una sortija eran casi un accesorio de segunda, pero hoy en día son básicos en el vestuario de cualquier persona.