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10- 11 40 LOS VERANOS DE SANTANDER Cierre festivo POR COSME MARINA El Festival Internacional de Santander ha despedido su LV edición y lo ha hecho con una verdadera fiesta de la música e invitados de lujo: la Royal Philharmonic Orchestra, bajo la batuta de Charles Dutoit y Chantal Juillet como solista. El festival cántabro cerró, en lo más alto, un ciclo en el que las luces y los aciertos han sido la nota predominante, con un tono general interesante plasmado en unas cuantas veladas de elevado rango, ejemplos de un tono vital saludable que invita al optimismo de cara al futuro. Una formación de las características de la Royal Philharmonic Orchestra siempre es una garantía. Su titular desde hace diez años, Daniele Gatti, ha conseguido con la orquesta inglesa un sonido potente, de sólida bri- llantez formal. A Santander la agrupación llegó dirigida por Charles Dutoit, una de las batutas más firmes de nuestros días y con el que los ingleses mantienen estrecha colaboración. Se entienden bien músicos y director. Cuadra su entusiasmo en el podio con la respuesta que obtiene. De hecho, Dutoit fue capaz desde el inicio de la velada de mantener, sin bajadas de tensión, el discurso musical de tres obras con perfil característico. Se arrancó con la Suite Karelia, op. 11 de Jan Sibelius, partitura de hondo sentir patriótico que se expuso en su hermosa simplicidad, sin artificios, casi con júbilo. A continuación, y con la violinista Chantal Juillet como solista se interpretó el Concierto para violín y orquesta de Stra- Charles Dutoit, durante el concierto vinski. Aunque no dotada de un sonido potente, Juillet se acercó a la obra con autoridad y refinamiento. Con la mirada puesta en Bach, Stravinski creó una obra de complejidad técnica y tenue color orquestal. Solista, director y orquesta remaron en la misma dirección y, de este modo, se obtuvo una versión limpia, cristalina, llena de pasajes sutiles, precisos. En la segunda EFE parte, Dutoit se sumergió a fondo en la conocida Cuarta Sinfonía de Chaikovski. Consiguió una lectura dramática, contrastada, eficacísima en lo que a la articulación orquestal se refiere, e impactante en el dibujo global y su difícil equilibrio entre el arrebato y la melancolía. Al final el enorme éxito enfatizó un trabajo creativo que dejó muy elevado el listón.