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31 8 06 EN PORTADA El escritor y su esposa en el domicilio familiar EPA Naguib Mahfuz El Nilo del diálogo deja de fluir (Viene de la página anterior) Gran renovador en la época moderna de la prosa, y en concreto, de la novela escrita en su país, Egipto, y a lo largo y ancho del mundo árabe en general, la carrera literaria de Mahfuz comenzó en 1939 con una primera novela situada en el Egipto de los faraones. Tras aquella exploración simbólica, a través de una serie de novelas escritas entre 1939 y 1944 Burlas del destino Rhadopis Una cortesana del antiguo Egipto y La batalla de Tebas de las luchas internas mantenidas en épocas históricas anteriores para contrarrestar las infinitas prerrogativas de la casta sacerdotal frente al poder de su tiempo, entre otras muchas cuestiones, al finalizar la Segunda Guerra Mundial pasaría a escribir una serie de obras de tono más realista que le darían la fama. Ése es el caso de El Cairo nuevo (1945) El callejón de los milagros (1947) su famosa Trilogía (1956- 1957) en la que analizaba la evolución de una familia de El Cairo, durante el periodo de entreguerras; El ladrón y los perros (1961) o su no menos célebre y prohibida Hijos de nuestro barrio (1959) donde, bajo la apariencia de un ingenuo relato sobre la pequeña historia de un barrio de El Cairo, planteaba el gran problema cotidiano, nunca resuelto, de la jerarquización social, del poder y el orden del mundo conocido, sujeto a interminables propuestas idealistas, acosadas por la degradación, una tras otra. Una obra que fue tachada de blasfema, como más tarde sucedería también con Salman Rushdie y sus Versos satánicos De todos los países de su entorno, el libro sólo sería publicado en el Líbano. En 1994, un integrista islámico de los Hermanos Musulmanes atentaría contra su vida, asestándole una puñalada en el cuello cuando se dirigía en automóvil a su tertulia semanal. Sobrevivió a la agresión, pero se vio obligado, hasta el momento mismo de su muerte, a tener que ser protegido por varios guardaespaldas facilitados por el Gobierno. Un símbolo triste y siniestro del círculo de barbarie y sinrazón que atenazaba y sigue atenazando las palabras provenientes de las mentes más libres y lúcidas de su pueblo. Hasta llegar a nuestros mismos días, pocas épocas históricas le serían extrañas a la literatura de Mahfuz: desde el período preconstitucional, bajo el protectorado inglés, y los acontecimientos que desembocaron en la revolución de 1919 (Entre dos palacios) hasta la rutilante época de efervescencia cultural europea y cosmopolita, durante el período de entreguerras de los años 30, período igualmente representado en las obras del genial franco- egipcio Albert Cossery, con un Cairo moderno y Planteaba el gran problema cotidiano, nunca resuelto, de la jerarquización social, del poder y el orden del mundo conocido, sujeto a interminables propuestas idealistas abierto a todo tipo de movimientos políticos y sociales emancipadores (El Cairo nuevo) o, si no, durante los días de la Segunda Guerra Mundial, con la población huyendo atemorizada de los bombardeos alemanes (Jan Aljalili) Unos períodos vitales que, en el plano de lo literario, no cesarían de ver sustituirse a etapas evolutivas dentro de su inquieto y febril quehacer creativo. Etapas que le hicieron experimentar sin descanso con los géneros narrativos: desde el realismo costumbrista y el período histórico- faraónico hasta el simbolismo, el existencialismo y sus reiteradas y cada vez mayores rupturas dialogadas cercanas al teatro. Echaremos de menos esa gran tertulia continuamente mantenida en la obra de Mahfuz, esos relatos que se iban convirtiendo progresivamente en puro diálogo, ese debate y confrontación de ideas que exigían cada vez más, como él mismo decía, las circunstancias de nuestra realidad Una gran cháchara a orillas del Nilo, en los pufs y compartiendo el narguile (presente en su obra Veladas del Nilo o también en los cafés donde se reunían los amigos a evocar su vida y la historia de su ciudad El café de Qúshtumar o en las pensiones decadentes y nostálgicas de Alejandría Miramar Un mundo, sin embargo, mucho más complejo y rico de lo que de forma esquemática a menudo presentan tanto medios de comunicación como opiniones apresuradas