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80 MIÉRCOLES 30 8 2006 ABC Deportes España barre a Lituania y espera a Argentina Abierta de par en par la lucha por las medallas para un equipo que está haciendo historia ESPAÑA LITUANIA 89 67 recitará este quinteto de carrerilla en las tertulias baloncestísticas. Y esos cinco magníficos apretaron las clavijas en defensa. En el minuto cinco ya llevaban cinco recuperaciones, diez de ventaja (17- 7) y Navarro y Gasol explicaban que a ellos los partidos que les gustan son estos. Los que exigen máxima responsabilidad, los de alta tensión, los que llevan premio añadido. El pívot y el escolta, amigos del alma, compañeros de habitación, colegas inquebrantables, completaron su mejor actuación en este Mundial. Lo bordaron. No cuesta trabajo imaginarles tumbados en la cama conjurándose para meter a España en las semifinales. Acabaron con números de ensueño y marcando las diferencias. España (28+ 19+ 18+ 24) Calderón (4) Navarro (22) Jiménez (5) Garbajosa (4) Pau Gasol (25) -cinco inicial- Reyes (4) Sergio Rodríguez (2) Fernández (10) Marc Gasol (7) Mumbrú (4) Berni Rodríguez (2) y Cabezas. Lituania (11+ 19+ 12+ 25) Kalnietis (14) Kleiza (15) Zukauskas (5) Songaila (2) Dariujs Lavrinovic (17) -cinco inicial- Delininkaitis (4) Javtokas, Macijauskas, Jasaitis, Gustas (2) y Kryzstof Lavrinovic (8) DOMINGO PÉREZ. ENVIADO ESPECIAL SAITAMA. Veinticuatro años después y por segunda vez en la historia, España regresa a las semifinales de un Mundial. Y lo hizo arrasando y enamorando. Se impuso por 22 puntos a Lituania (89- 67) ¡Veintidós puntos! En unos cuartos de final, con una autoridad absoluta y con el partido decidido desde casi el primer cuarto. Asombroso. Tan bello que parece increíble. España jugó los doce minutos más fastuosos que se recuerdan. Completó doce minutos de una defensa intensísima, llena de anticipaciones y de robos de balón (17 en el global del choque) Protagonizó doce minutos muy físicos, nivelando el punto fuerte de los lituanos. Ofreció doce minutos de ataques primorosos, con contragolpes mortales y una efectividad letal en el tiro. No llegó a un cuarto de hora, pero llenó como si hubieran sido mil las horas del baloncesto más hermoso, alegre y efectivo que se pueda imaginar. Doce minutos para firmar una obra de arte... y 28 para disfrutarla. En ese rato de virtuosismo total España se instaló con 21 arriba (32- 11) y destrozó un partido que muchos esperaban apretado. Antanas Sireika, entrenador de Lituania, se pasó de listo. Decidió reservar a su mejor hombre. Apostó por la defensa y no por el ataque y dejó en el banquillo a Macijauskas. Gracias, majo. Sin el ex del TAU, el equipo lituano se quedó sin referencias ofensivas. Sus recursos se limitaron a buscar a los hombres interiores y por ahí andaba un Pau Gasol gigante, el de las grandes ocasiones. Saltó el cinco titular habitual: Calderón, Navarro, Jiménez, Garbajosa y Gasol (Pau) Dentro de veinte años se Susto de Rudy Cuando el astuto Antanas decidió poner en pista a su megaestrella, Macijaiskas, su equipo ya se había estrellado. Los titulares españoles que salen al principio dejaron sitio a los otros titulares, que les sustituyen con un 24- 11 (m. 9) en el marcador. Y los recién salidos- -Sergio Rodríguez, Fernández, Mumbrú, Reyes y Marc- -ampliaron la renta hasta esos 32- 11, tras un parcial de 15- 0, dejando por el medio belleza en estado puro, como un alley- hoop típico de la mágica conexión que mantienen Sergio y Rudy, machacado por el alero de espaldas al aro. La progresión del tanteo, si todo se mantenía igual, viajaba hacia un escandaloso 128- 44 final. Algo tenía que cambiar. O España bajaba un poco el ritmo o Lituania empezaba a mejorar, aunque fuera levemente. Pero ni una cosa ni otra. Fue una jugada fortuita. Un susto monumental lo que permitió un débil despertar lituano, un 0- 10 que acercaba el tanteo a un 32- 21 (m. 15) Tres minutos de temor. En la lucha por un rebote, Macijauskas, probablemente enfadado por el partido y porque Rudy le había sacado una habilidosa falta de ataque un poco antes, dejó ir la mano, como a lo tonto, e impactó con fuerza en la nuez de Rudy. El español se llevó las manos al cuello. Realizó gestos ostensibles de que le faltaba aire. Se desplomó. Se quedó recostado en los anuncios bajo la canasta, cada vez más rojo. Asfixiándose. Unos segundos trágicos. Afortunadamente, con rapidez llegó el médico. Controló la situación y se llevó a Rudy al banquillo. Esta jugada despistó mínimamente a España. Justo esos tres minutos y ese 0- 10. Enseguida Pepu reconstruyó a su quinteto de lujo y, asegurando las posesiones, buscando a Pau, se reabrió la diferencia hasta el 47- 30 del descanso. La reanudación sólo sirvió para ratificar la enorme superioridad española. La ventaja era de 27 en el minuto 27 LO MEJOR LO PEOR La facilidad con la que el equipo español resuelve todos los partidos El golpe que recibió Rudy en la nuez y que le dejó sin respiración (63- 36) Todo estaba decidido. Quedaba disfrutar, dar minutos a los que menos juegan. Reposo a los jugadores faro y tiempo para reencontrarse con la competición a un Reyes que al fin ha regresado y no se resintió de la espalda. España está donde quería. En las semifinales, con dos partidos por delante para colgarse una medalla. Se notó que se había cumplido el objetivo mínimo fijado. Se reunieron en el centro de la pista y se concedieron unos segundos de celebración mientras botaban todos juntos, unidos por los hombros. Sin embargo, según confesaría el capitán, Carlos Jiménez, en la intimidad del vestuario no hubo mayores festejos: Simplemente nos quitamos las vendas. Nadie se conforma con ser cuartos el puesto logrado en Cali en 1982, la mejor clasificación de la historia del baloncesto nacional en un Mundial. Hasta ahora.