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12- 13 40 LOS VERANOS DE ca y creatividad, fueron esculpidas en los acantilados de los montes Beishan, Baodingshan, Nanshan, Shizhuanshan y Shimenshan. Los principales grupos artísticos, que comenzaron a ser tallados en el año 650 y alcanzaron su máximo esplendor entre el siglo IX y mediados del XIII, se localizan en Beishan (Colina del Norte) y, sobre todo, en Baodingshan (Colina del Tesoro en la Cima) La primera montaña, que fue originalmente un campamento militar donde un general ordenó cincelar las primeras figuras en las rocas, reúne más de 10.000 imágenes de Budas y Bodhisattvas (personas movidas por la compasión que buscan la iluminación) Aquí se puede apreciar perfectamente la evolución del arte rupestre chino, desde la barroca decoración de las estatuas datadas en la dinastía Tang hasta la esbeltez y la proporción de formas bajo la estirpe Song, pasando por la sutileza y el ingenio del periodo intermedio de las Cinco Dinastías (907- 960) Pero, debido a su estado de conservación y a su descomunal tamaño, donde este singular vestigio del pasado alcanza su máxima expresión es en el bosque que rodea al monte Baodingshan, que alberga otras 10.000 esculturas fechadas durante la dinastía Song. Erigidas desde 1174 hasta 1252 bajo la dirección del monje Zhao Zhifeng, dichas es- tatuas labradas en piedra son las únicas que quedan en China de la secta secreta Bodhimandala, una oscura variante del budismo tántrico que desapareció hace 400 años y que practicaba sus rituales esotéricos en este sobrecogedor paraje. Y es que al fondo de este precipicio de más de 100 metros, coronado por un coqueto monasterio con puntiagudos techos de madera, serpentea un sendero en forma semicircular arañado en la rocosa pared de la montaña a lo largo de casi medio kilómetro. Todo el recorrido está plagado de diferentes figuras distribuidas en torno a un majestuoso buda tumbado de 31 metros de largo y cinco de alto. Como si se tratara de una galería de arte al descubierto, los bustos y esculturas, adornados con vivas pinturas cuyos colores aún se conservan, no sólo representan a monjes y desarrollan motivos religiosos, sino que incluyen a emperadores, príncipes, ministros, funcionarios de la corte, ricos hombres de negocios y pobres campesinos en escenas sumamente detalladas de la vida cotidiana de aquella época. Este singular vestigio del pasado alcanza su máxima expresión en el bosque que rodea al monte Baodingshan, que alberga 10.000 esculturas fechadas durante la dinastía Song Lejos de reproducir imágenes espantosas, las estatuas, en su mayoría ataviadas con elegantes y lujosos vestidos, transmiten una sensación de serenidad y benevolencia para reflejar de manera conjunta las doctrinas religiosas y filosóficas del budismo, el taoísmo y el confucionismo. Tan abigarrado eclecticismo permite al visitante seguir visualmente la larga historia de encuentros y desencuentros de estas tres corrientes. Junto al buda reclinado, que encarna el significado del nirvana, destaca una pequeña cueva que acoge a una diosa de la misericordia de oro (Avalokiteshvara o Guanyin) De esta misteriosa figura sobresalen 1.007 brazos que, entrelazados unos con otros, se extienden hacia el cielo abriendo el ojo que cada uno de ellos porta en su mano como símbolo de sabiduría. La riqueza del conjunto es tal que combina imponentes figuras de ocho metros de altura con delicados relieves de apenas unos centímetros modelados en la roca, así como miles de caracteres en mandarín con las enseñanzas recogidas en los sutras y con crónicas escritas en la piedra que constituyen un incalculable tesoro documental. Así, además de deleitarse con esta joya artística, el viajero que recorre las grutas de Dazu puede encontrarse con acertados consejos espirituales como éste: Uno puede liberarse a sí mismo de las preocupaciones terrenales mediante el refinamiento personal y no necesita ir más allá de su propio mundo interior para encontrar la verdad del budismo Otro de los valores fundamentales del yacimiento radica en que en Dazu prima un diseño y un orden previamente establecidos, por lo que las figuras, relacionadas unas con otras en diversos cuadros escénicos, no se repiten ni una sola vez y aprovechan las características naturales y la geografía de la zona. Es el caso de las estatuas del monte Nanshan, donde, además de una representación casi completa del panteón budista, puede contemplarse el desarrollo de la escultura de inspiración taoísta entre el siglo XI y mediados del XIII. Por su parte, en las imágenes talladas en los barrancos de la montaña Shizuanshan predomina la figura de Confucio, lo que no es frecuente en este sistema de pensamiento oriental. Además del abrumador placer estético que reporta Dazu, la armonía del entorno proporciona al alma del viajero la placidez que todas las religiones y filosofías prometen al ser humano en sus particulares reinos de los cielos o nirvanas. Sin duda, todo un oasis para el espíritu que aquí, además, hay que multiplicar por tres al coexistir los respectivos paraísos del budismo, el confucionismo y el taoísmo. No hay que perderse en Dazu Aprovechar el viaje a Dazu para pasar un par de días en Chongqing, el municipio más populoso del mundo con unos 30 millones de habitantes desde que, en 1997, el Gobierno lo segregara de la vecina provincia de Sichuan. Durante la ocupación japonesa, Chongqing se convirtió en la capital de China entre 1938 y 1945 al servir como refugio a las autoridades del Koumintang. Además de visitar el templo de Arhat, que tiene mil años de antigüedad, y de pasear por el antiguo poblado de Ciqikou, que data de la dinastía Ming, resulta altamente recomendable perderse de noche por el bullicioso embarcadero de Chaotianmen o subir al teleférico que cruza la confluencia entre los ríos Yangtsé y Jialing. El muelle está plagado de puestos ambulantes y porteadores que contrastan con la iluminada silueta de los rascacielos erigidos a orillas del río y cuyos neones se reflejan en el agua. Para reponer fuerzas con las que poder llevar a cabo las excursiones por esta empinada ciudad donde abundan las cuestas y pendientes, lo mejor es probar el huo guo o hot pot uno de los platos típicos de la provincia de Sichuan y del municipio de Chongqing que consiste en una especie de foundé extremadamente picante en la que se hierve todo tipo de carnes, vegetales, marisco y pescado. Los alérgicos al pique, abstenerse si no quieren que les arda el paladar y se les salten las lágrimas. Alojarse en el exclusivo hotel Harbour Plaza (Chongxihaiyi Jiudian. Wuyi Lu. Telf: 00 86 23 6370 0888) o en alguna de las habitaciones VIP del establecimiento estatal Chongqing Guesthouse (Chongqing Binguan. Minsheng Lu, 235. Telf: 00 86 23 6384 5888) Marcharse de Chongqing a bordo de un crucero por el río Yangtsé que, en tres días y dos noches, atraviesa el espectacular paraje de las Tres Gargantas y llega hasta la colosal presa del mismo nombre levantada en Yichang. El trayecto puede continuar hasta Wuhan o, incluso, terminar en la desembocadura el río, en Shangai. Más información en: http: www. travelchinaguide. com http: www. chinatourstailor. com