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4- 5 40 LOS VERANOS DE LONDRES QUINCENA Movilización a favor del Astoria EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. Con una historia que va de las actuaciones de los Rolling Stones a las de las Spice Girls, pasando por Nirvana, Oasis, Kaiser Chiefs, Madonna o Christina Aguilera, el antiguo teatro Astoria es una de las salas de actuaciones más legendarias de Londres. La movilización de sus fans para impedir un posible cierre comienza también a ser legendaria. La reciente venta del edificio a una compañía que podría transformar el Astoria en un centro comercial y en viviendas de lujo, en uno de los límites del Soho londinense, ha motivado una campaña de firmas a través de internet que en poco tiempo ha sumado ya los 15.000 nombres. La iniciativa la han puesto en marcha dos jóvenes estudiantes, Sarah Tennat, de 19 años, y su amiga Jane Dickinson, que aseguran haber pasado en el Astoria sus noches musicales más inolvidables. Aunque el nuevo dueño del edificio pudiera dedicar parte del futuro renovado inmueble a un espacio para actuaciones, el encanto del Astoria está precisamente en su aspecto destartalado, que atrae tanto al público como a las propias bandas. Y eso es algo que no se puede reemplazar, afirman las dos impulsoras de la campaña, que han producido camisetas en apoyo de su causa. El edifico del Astoria comenzó como fábrica de salsas, luego se transformó en teatro para music- hall, en cine y durante las últimas décadas en sala de actuaciones con capacidad para dos mil personas. Cuenta también con un espacio para club nocturno. Aunque desde hace un tiempo forma parte del ambiente gay de la ciudad, focalizado en parte del Soho, la sala está abierta a todo tipo de cantantes y público. Arctic Monkeys, por ejemplo, es uno de los últimos grupos que han pasado por su escenario, buscando revivir la leyenda de estrellas como Nirvana, que actuó en 1989 poco antes de convertirse en líderes de ventas en todo el mundo. La empresa que explota la sala dispone de licencia hasta diciembre de 2008 y no está claro qué ocurrirá después. Pero ante el cierre sin demasiada piedad de otros míticos lugares de la escena londinense a lo largo de los años, la recogida de firmas intenta poner la venda por si así se impide la estocada. El director que llegó del frío ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE Para quienes conozcan a Valery Gergiev, la descripción será innecesaria. No para aquellos que nunca le hayan visto. Al director ruso le sobra la batuta y el podio, prefiere estar sobre la tarima del escenario. Lo suyo es moverse de un lado a otro, vencerse sobre los músicos y, mientras, batir los brazos articulando convulsivamente las muñecas en gestos no siempre definidos. Gergiev ejemplifica el misterio de la dirección, ese arte del que las malas lenguas dicen que funciona si la orquesta es capaz de tocar a la vez sin mirar al director. Lo sabe el público de la Quincena Musical de San Sebastián, pues aquí se recuerda esa peculiar gestualidad, como se comentan sus momentos de inspiración y otros más mundanos. Gergiev ha recalado en Donostia junto a una orquesta que le considera, le aprecia, le mira... y le entiende: la Sinfónica de Londres. Viene de lugares recónditos como el frío Báltico y anuncia dos programas con la cálida música de Brahms, Chaikovski y RimskiKorsakov, junto al violinista Vadim Repim. Música de repertorio, que agradece tener a alguien distinto (con ideas) en un día de fortuna (relajado e inspirado) Quiere esto decir que se escuchó el concierto para violín de Brahms descubriendo la importancia del qué frente al cómo. Con Repim largo en la expresión, cálido en la afinación, extraordinario en los golpes de arco y en las cuerdas múltiples, homogéneo en el sonido. Gran interpretación la suya y minucioso el acompañamiento, acorde a la personalidad del maestro: seco y afirmativo, ajeno al simple embellecimiento, rítmicamente riguroso y algo áspero ante las delicadezas del Adagio Así las cosas, la Patética prometió, para no decepcionar. O quizá sí, a aquellos que soñaran con las tinieblas del subconsciente chaikovskiano. Porque es verdad que el Allegro con grazia tuvo más de lo primero que de lo segundo y que el Finale fue más Andante que Adagio lamentoso pero la contundencia de muchos matices extremos (rigurosamente anotados en la partitura) la agilidad virtuosística de esa orquesta envidiable, la amalgama de su metal y la homogeneidad de la cuerda, la energía que exhaló el tercer movimiento o la rebosante tensión de muchos silencios fueron un regalo para el deseo siempre ansioso del respetable. Ni más, ni menos. Mick Jagger, en una actuación reciente en Canadá REUTERS Jagger Y la memoria prehistórica Famoso por su carraspera hispánica, ahora resulta que el cantante usa chuletas tecnológicas en sus conciertos. Alguien debería hablarle del plátano canario POR MANUEL DE LA FUENTE ntre otras muchas lacras, el verano es tiempo de listillos. El penúltimo, según el diario inglés The Sun sería un colaborador de la gira de los Rolling Stones, que ha denunciado que Mick Jagger usa en sus conciertos un prompter- -aparato donde se leen las letras de las canciones y el nombre de la ciudad donde se desarrolla la actuación- -que está oculto en un altavoz. Tiempo tendrá el colaborador de meditar su denuncia en la cola del paro, pero la práctica del líder de E los Stones no es tan extraña, ni cabe intuir en ella que Morritos no se acuerde ni de cómo se llama. Quizá el problema del cantante de la carraspera hispánica no sea olvidarse de la letra de Satisfaction sino la Satisfaction en sí misma. Quién sabe. Otros se ayudan de una chuleta pegada con cinta adhesiva sobre las tablas del escenario. Los Rolling, de la última tecnología. A Jagger no le pasa como a Zapatero, su problema no es la memoria histórica. Lo malo, pero malo, es que su Satisfaction ya es prehistórica.