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ABC MIÉRCOLES 30 8 2006 11 La AVT se querella contra los organizadores de la manifestación en apoyo al etarra De Juana Chaos Con peculiar oratoria y perfil gris, Clos ha dilapidado en un último mandato desastroso su fama de gestor eficaz ganada después de toda una vida en el Ayuntamiento El Fórum lo hundió y el Carmelo lo apuntilló TEXTO: ÀLEX GUBERN Zapatero comunicó ayer al Rey en Mallorca el relevo de Montilla por Clos da salida del Ministerio de Justicia para encabezar la lista del PSOE en Canarias, algo que si bien se da por hecho en el partido, aún no es oficial y podría demorarse hasta diciembre o enero. Con la marcha de Joan Clos a Madrid, la jugada le sale aparentemente redonda al PSC- -está por ver si también a Zapatero- que coloca al frente de Industria a un político muy chamuscado después de una gestión entre el negro y el gris en Barcelona. Desplomándose en las encuestas, la posición de Clos ha ido deteriorándose de forma progresiva, y su salida de la alcaldía se ha ido barajando desde el momento en que su partido comprobó que no conseguía reponerse de AFP la sacudida de la crisis de El Carmelo. No obstante, la proximidad de las locales de mayo llevaba a pensar que el PSC, tras forzar al alcalde a renovar y rejuvenecer su equipo, optaba por aguantar como fuese con Clos y forzar un relevo a mitad de mandato. Ahora, la incógnita está en conocer si el nuevo alcalde, el desde hace escasos meses portavoz municipal Jordi Hereu- -su apellido significa heredero en castellano- -podrá consolidar su figura antes de mayo. A su favor, la imagen de relevo generacional que transmite y que ansía el PSC. En contra, su escasa proyección pública. Al acecho, el candidato de CiU, Xavier Trias, cada vez más crecido. BARCELONA. Después de nueve años como alcalde, Joan Clos (Parets del Vallès, 1949) abandona el Ayuntamiento de Barcelona por la puerta de atrás, dejando tras de sí un mandato marcado por el fracaso del Fórum 2004 y el hundimiento del túnel del Carmelo, una crisis no atribuible a la responsabilidad municipal pero que acabó cebándose en su figura. Si el Fórum se anunciaba como el evento que tenía que mover el mundo el estrepitoso fiasco que supuso sólo consiguió empezar a mover la silla de un alcalde desde ese momento en caída libre. La carrera de Clos- -médico de formación- -ha ido de más a menos en cuanto a prestigio y reconocimiento. Su trayectoria política ha transcurrido íntegramente en el Ayuntamiento de Barcelona, donde ingresó en 1979. Primero como gestor, y desde 1983 ya como concejal electo, la ascensión de Clos corrió paralela a la trayectoria de Pasqual Maragall, a quien finalmente relevó en el cargo en 1997. Diez años antes era designado responsable del distrito de Ciutat Vella, pilotando la transformación urbanística y social de un barrio mucho más que degradado. Su tarea allí le valió el reconocimiento de gestor eficaz, ganándose la confianza de Maragall, que le señaló como delfín. Con dos años por delante antes de las elecciones de 1999, Clos se esforzó en sacudirse la imagen de figura gris, una personalidad poco carismática que su peculiar oratoria- -los caricaturistas se ceban en él- -y frecuentes deslices no han mejorado. Por sorpresa, en su primera reválida ante las urnas, Clos dejó al PSC a un Joan Clos YOLANDA CARDO concejal de la mayoría absoluta. No obstante, desde ese momento, todo empezó a ir cuesta abajo. Cuatro años después dilapidaba la ventaja, quedando a merced de ERC e ICV. Sobrado, en esa campaña se presentó con el lema Barcelona, la mejor ciudad del mundo El barcelonés no le perdonó tanta grandilocuencia, y el PSC empezó a apretarle las tuercas, reprochándole su poca dedicación a los barrios, centrado como estaba en los grandes proyectos urbanísticos, el Fórum y la proyección internacional de la ciudad. Con el Fórum felizmente enterrado, el Carmelo y la crisis por el incivismo en la vía pública lo acabaron apuntillando. En las encuestas caía en picado, y su partido empezó a buscarle sustituto. Una patada hacia arriba, como se dice, ha precipitado el relevo. Jordi Hereu le sustituirá como alcalde.