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72 Deportes MARTES 29 8 2006 ABC MUNDIAL 2006 LA SELECCIÓN ES MOMENTO DE SUFRIR... Y DE GANAR JOSÉ LUIS LLORENTE CARLOS JIMÉNEZ El gran capitán Estoy encantado con jugar de pívot, se corre mucho menos Un ejemplo de entrega. Ni la sensación irrepetible de tener entre los brazos a su primer hijo, nacido pocas horas antes del viaje, le hizo dudar de que su sitio estaba en Japón TEXTO: D. PÉREZ FOTO: DE SAN BERNARDO SAITAMA. Suele pasar desapercibido. Cede gustoso el protagonismo a otros compañeros. Cuando le ha tocado ser actualidad- -su polémico no fichaje por el Real Madrid- -se ha sentido incómodo. Y, sin embargo, a cualquier entrenador que se le pregunte qué jugadores le gustaría tener en su equipo, dará dos o tres nombres y entre ellos siempre estará el de Carlos Jiménez. ¿Vaya diferencia del el año pasado a este? -En la selección siempre intentas olvidar tu situación personal, pero es obvio que al final todo te influye. El año pasado en el Europeo me pesó de una forma u otra la incertidumbre de mi futuro- -la oferta madridista- mientras que aquí he llegado con mi futuro profesional solucionado (fichaje con el Unicaja) como a mí me gustaba. Y en lo personal, con el nacimiento de mi hijo. ¿Cuando tenía en el hospital a Pablo en los brazos no se le pasó por la cabeza no subirse al avión? -Para nada. Eso ni lo dudé. Mi miedo era que todo me pillase fuera. El nacimiento, que los dos estuvieran bien. Tuve la suerte de que se adelantó. Estar presente en el parto. Verlo todo. ¿A usted que es más bien tímido, que tal le sienta ser capitán? -Lo llevo de una forma muy natural y tranquila. Es un cargo un poco testimo- nial. Sirvo de enlace entre los jugadores y los entrenadores, pero es fácil porque no hay problemas. No me agobian demasiado. ¿Vamos, que le gusta? -No valoro si me gusta o no. A veces me lo planteo y llegó a la conclusión de que me enorgullece. Es algo que vas a recordar: fui capitán de la selección en tal campeonato, conseguimos esto. A mí no me gusta el protagonismo, pero como tampoco tengo que dar mucho la cara, pues lo llevo bien. -El capitán es el que recoge el trofeo de campeón ¿Se ve en ello? -No quiero caer en un exceso de tensión o de ansiedad. Si llega el momento lo disfrutaré a tope, pero a día de hoy no me lo planteo. -Sin embargo, España aparece en todas la quinielas como favorita. -Sí que sentimos que se están creado unas expectativas, no voy a decir excesivas porque nosotros mismos somos conscientes de que tenemos esas opciones, pero que pasan siempre por competir. Lo que ocurre es que hay una serie de cosas que no puedes controlar. Y una es lo que se genera alrededor. Pero forma parte de la competición. ¿Y el choque contra Lituania? -Es el partido que nos va a dar la primera nota. Saber si hemos hecho un buen campeonato o no. A pesar de que todo el mundo nos cuelga ya el oro, nosotros sabemos que sólo alcanzar las semifinales es un éxito. Y, por contra, no pasar de cuartos se convertirá en un fracaso, una tragedia. -El camino hasta ahora parece una película de final feliz. -Todo lo que esperábamos o queríamos se ha producido: una buena preparación, primeros de grupo, un buen cruce en octavos, problemas físicos de algunos jugadores, pero nada muy grave, algunas dificultades para no confiarnos... Y ahora Lituania, que desde luego no es el peor rival. A nosotros nos parecen los rivales más fuertes Argentina, Estados Unidos y Grecia. Me gustaría que acabase ya para saber lo que nos espera... pero no tenemos asegurado un final feliz. -De Lituania no guarda muy buen recuerdo- -Desde luego. Aún escuece la derrota en la final del Europeo de Suecia (2003) Nos sacaron de la cancha y nos quedamos con muy mal sabor de boca y bastante hundidos pese a la plata. Esperemos que con respeto, pero sin miedo, consigamos aquí la revancha. ¿Cómo lleva su papel de alero titular y suplente de Garbajosa? -Estoy jugando más de pívot que de alero (mueca y risas) Estaba previsto que echara un mano en el puesto de alvo alguna pequeña decepción, este verano que ya agoniza ha sido muy rico en emociones para el deporte español: tenis, golf, motociclismo, automovilismo, ciclismo, atletismo... Y, por supuesto, las apasionantes giras de verano de los equipos de fútbol. Sólo un escollo, Lituania, nos separa de otra nueva gesta que añadir a la extensa lista de éxitos de los últimos tiempos. España afronta el partido con tranquilidad no exenta de cautela. Está alerta, es consciente de que está ante una gran oportunidad y no quiere confianzas que la puedan echar abajo. Se sabe superior a Lituania, pero también que los lituanos son un equipo en toda la extensión del término, que son orgullosos y no se rinden fácilmente y que para ellos es un honor representar a su país. Los nuestros tienen toda la razón al desconfiar de Lituania. Sin ser su mejor selección de los últimos tiempos, porque se encuentra en periodo de renovación, sus jugadores conservan las cualidades de su escuela. Son altos, rápidos y buenos tiradores. Además, vienen de eliminar a Italia, uno de los equipos que mejor sensación había dado en el torneo y que tuteó a los norteamericanos durante casi todo el partido. En definitiva, el mejor rival con el que nos hemos enfrentado hasta ahora. Si usted es aficionado al deporte, no se lo pierda. Se acabaron los partidos fáciles. Se acabó contar diferencias de puntos. Es el momento de sufrir. Y de ganar. S 4 pero en una rotación más tardía. Sin embargo, la lesión de Reyes lo ha adelantado todo, con muchos minutos por dentro. Lo llevo lo mejor posible. -Sin embargo, incluso en el Unicaja se ha hablado de que va a sustituir a Garbajosa. -No me preocupa. Si las mejores opciones del equipo pasan porque yo vaya a jugar de pívot, encantado. Se corre mucho menos. ¿No está un poco mosca porque cada vez más los entrenadores le van viendo más de cuatro? -No tengo costumbre de jugar de pívot. Alguna vez con mi club, pero aquí me cuesta mucho más porque se pagan los errores. A veces estoy más pendiente de lo que tengo que hacer que verdaderamente de jugar. Me descoloca un poco tanto cambio. Pero tengo la confianza de Pepu, luego debe ser que no lo estoy haciendo tan mal. Aunque me siento mucho más cómodo por fuera.