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8- 9 40 LOS VERANOS DE no se conozca quién participó en ellos. La lista de detalles suele ser un puzzle en sí misma para alguien ajeno a estos arquitectos del crimen- -tipo de sangre arterial o venosa de un resto, distancia según el ángulo y la forma de la gota, traslado o colocación del cuerpo, rigidez, babeo- En una inspección ocular el peor enemigo es la prisa. Nosotros hemos hecho algunas que han durado hasta 48 horas y no pasa nada. Si llega el cansancio, hay que parar para comer, tomar un café o incluso dormir unas horas. Ese tiempo no es, ni mucho menos, perdido; sirve para asimilar lo ya visto e incluso reflexionar sobre ello explica el inspector jefe de la Científica. Ahora, además, contamos con medios técnicos mucho más avanzados que nos permiten detectar restos o encontrar huellas en los lugares más inverosímiles. Pero es mejor no ser muy precisos sobre ello para no dar pistas a los malos añade con media sonrisa. Luego, cada vestigio será introducido en su base de datos. Y el final de esta primera parte, antes de levantar el cadáver, está claro: intentar saber quién es y saberlo con certeza. Esté o no documentado el cadáver, se toma su necrodactilar (huella) que será cotejada en las bases de datos policiales (DNI, tarjeta de residencia u otras) y determinará su identidad, así como otros detalles como posibles antecedentes mediante la consulta en el Sistema Automático de Identificación Dactilar (SAID) donde figuran todos aquellos que han tocado el piano los detenidos, en el argot policial. Si existen dudas, el contraste de su ADN con el de un familiar las despejará todas. Meterse en la escena es fundamental para la resolución del caso. La primera impresión suele ser la buena para encarrilar la investigación señala uno de los agentes de Homicidios de la Comandancia de la Guardia Civil de Madrid. Ese pálpito inicial- -no todos los investigadores coinciden en la tesis- -puede hacerse extensivo a la otra pata de las pesquisas, encaminada a bucear en un laberinto El cotejo de huellas del cadáver (necrodactilar) es fundamental para la identificación y en caso de antecedentes MADERO CUBERO Agentes de Policía científica toman muestras en Madrid tras un asesinato de datos y opiniones en busca del autor. El informe vecinal y zonal empieza a dibujar otro plano, el de la vida de la víctima, que se reconstruye desde el punto más cercano a la muerte y hasta donde sea necesario. No es infrecuente que sean necesarias decenas de entrevistas y tomas de declaraciones, llamadas a puertas poco amables, ruedas de reconocimiento fotográfico y personales, interven- CHEMA BARROSO ciones telefónicas, seguimientos interminables. La ciencia de descubrir criminales es poco azarosa, de ahí que junto a todas las averiguaciones citadas sean condición sine qua non las conclusiones de la autopsia; el tipo de lesiones, el tipo de arma, los resultados de los análisis... El abanico de posibilidades se irá cerrando, aunque no siempre, y cuando hay un sospechoso claro tampoco conviene precipitarse. Hay que tener información suficiente para que cualquier coartada que intente ofrecer se pueda romper como el cristal asegura un agente de la UCO de la Dirección General de la Guardia Civil. Pero no siempre se puede llegar hasta el asesino e, incluso, se puede llegar y no encontrar forma de probarlo. De hecho, y uno no se lo explica a tenor de algunas laboriosas investigaciones como las que ha relatado ABC en estas páginas, un porcentaje importante de crímenes acaba sin resolver. Lo peor es que pase el tiempo y no puedas ofrecer una explicación razonable a las familias apunta el jefe de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Policía. Este comisario considera que la guía de una buena investigación pasa por contemplar todas las hipótesis que tengan verosimilitud descartando las más fáciles y apunta la metodología, la experiencia, la paciencia y la intuición como los ejes de las pesquisas. Por contra, el peor error sería obsesionarse con una sola posibilidad. Y la receta para estos perseguidores implacables del delito, obreros de la ley sin horarios es doble: constancia e imaginación, casi los mismos ingredientes que se necesitan para componer una obra de arte. La suya, la búsqueda de la verdad.