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24 Internacional MELODRAMA EN VIENA PRIMER TESTIMONIO PÚBLICO DE LA NIÑA SECUESTRADA MARTES 29 8 2006 ABC Natascha Kampusch ha hecho pública una carta para reivindicar su condición de persona libre, desmentir rumores, defender su intimidad y pedir respeto. No quiero contestar ni contestaré preguntas sobre detalles íntimos y personales No era mi amo, yo era tan fuerte como él ANTONIO SÁNCHEZ SOLÍS. CORRESPONSAL VIENA. Si Natascha Kampusch no tuvo control sobre su propia vida durante los últimos ocho años, en la última semana parece haberse decidido a tomar de nuevo las riendas de su destino. Ocho años perdida en un brutal paréntesis desde que fue secuestrada en marzo de 1998, cuando se dirigía al colegio en su barrio de Viena, y el pasado miércoles, cuando escapó de su captor para regresar a una vida que le fue arrebatada cuando tenía sólo 10 años. Pero su deseo de ser libre no se ha quedado en su inesperada fuga y reaparición, cuando nadie ya contaba con que este caso cerrado pudiera tener este desenlace. Ayer, Natascha Kampusch hizo pública una carta para reivindicar su condición de persona libre, desmentir rumores, defender su intimidad y pedir respeto. La misiva fue leída por Max Friedrich, uno de los psiquiatras que atienden a la joven, ya que Natascha se encuentra custodiada por la Policía y atendida por psicólogos en un lugar que no se ha hecho público, ni siquiera para sus propios padres. El discurso y el tono de la carta es sorprendentemente maduro teniendo en cuenta las condiciones en las que la joven ha pasado de la infancia a la pubertad y a la adolescencia: sin más compañía que su secuestrador y recluida buena parte del tiempo en un zulo subterráneo de cinco metros cuadrados y con un restringido acceso al mundo exterior a través de la televisión y los libros. El psiquiatra Max Friedrich muestra a la Prensa la carta escrita por Natascha antes de proceder a su lectura en Viena EPA Relaciones con el secuestrador Natascha asegura en la carta que comprende la curiosidad y la conmoción que su caso ha causado y la alarma sobre que algo así sea posible. Pero ante esa curiosidad, la joven austriaca asegura que no consentirá que se vulnere la frontera de su intimidad y advierte: quien lo intente, se puede ir preparando Sobre todo, Natascha hizo hincapié en el aspecto que más curiosidad y morbo ha despertado: la posibilidad de que mantuviera relaciones sexuales, obligadas o consentidas, con su secuestrador. Unas relaciones con las que no se ha dejado de especular en la prensa y que la Policía ha manejado con poco tacto. La primera agente que la atendió declaró públicamente que la joven le había confesado unas relaciones consentidas aunque luego las autoridades se apresuraron a desmentir que haya una confirmación oficial. Ante los rumores, la joven se muestra contundente en su carta: No quiero contestar ni contestaré preguntas sobre detalles íntimos y personales. Quizás lo cuente un día, a un terapeuta o a alguien, o quizás nunca. La intimidad me pertenece a mí sola Especialmente intensa en la referen- Primero dijo que había mantenido relaciones con su captor, pero ahora lo niega Era una parte de mi vida. Por eso, en cierta forma, me apena su muerte cia a Wolfgang Priklopil, el técnico de comunicaciones de 44 años que la secuestró y la retuvo ocho años y que se suicidio tras la fuga. El hombre que la metió en una furgoneta blanca en la mañana del 2 de marzo de 1998 y que ha sido su profesor, su verdugo y su familia. Pero no su dueño. Él no era mi amo. Yo era tan fuerte como él Afirma la joven, que asegura que no le llamaba mi amo y señor como se publicó en un principio. Él lo quería, aunque pienso que no lo decía en serio Sus palabras hablan de una conflictiva relación en la que tanto le adoraba como le pisoteaba Pese a ello, Natascha asegura que no se dejó dominar: se equivocó de persona conmigo y él lo sabía Pienso en él De lo que no hay duda, de que la relación iba más allá de la típica entre el secuestrador y la víctima y cuyas consecuencias rebasan los límites del síndrome de Estocolmo. Era una parte ¿Quién pagará los daños causados a Natascha? A. S. VIENA. ¿Cuánto cuestan 3.096 días de la vida de una persona? ¿Cuánto si esa persona es una niña de 10 años cuya infancia fue robada y cuya juventud es ahora objetivo de la prensa de todo el mundo? Si el secuestrador aún viviera y fuera juzgado y condenado, el precio serían muchos años en prisión. Tras su suicidio y ante las dudas de que haya cómplices, todo indica que nadie pagará en la cárcel. Por eso, el debate se centra ahora en el coste económico que tendrá la rehabilitación de Natascha Kampusch y quién se hará cargo de los gastos. Varios psiquiatras y sicólogos ya han asegurado que la joven liberada es perfectamente recuperable En declaraciones a la televisión pública austriaca, el psiquiatra Reinhard Haller calculó en 664.900 euros la indemnización que debería recibir Natascha Kampusch. Una suma que, indicó Haller, podría cubrirse gracias a donativos y a contratos con los medios de comunicación, cuyo interés en la historia es desmesurado. De hecho, las cifras que se manejan por conceder entrevistas, sin hablar de los derechos de libros o aun películas que no es descabellado imaginar, son de muchos euros. En cualquier caso, el futuro de Natascha está asegurado por la Ley austriaca de asistencia a víctima de crímenes, que le garantiza una pensión mínima y una renta en el caso de que sea declarada incapacitada para trabajar. Además, Natascha puede exigir que el patrimonio de su secuestrador sea empleado para pagar los daños y perjuicios causados por el rapto. Si la madre del secuestrador no atendiera esta petición, la joven podría recurrir a la vía judicial.