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ABC MARTES 29 8 2006 Opinión 7 TRIBUNA ABIERTA POR VICENTE LÓPEZ- IBOR MAYOR LA APERTURA ENERGÉTICA Es imprescindible una apertura para fortalecer el modelo económico europeo, que sirva para completar definitivamente el correcto funcionamiento del mercado A capacidad de iniciativa y el espíritu de reforma no es sólo un atributo característico del progreso y los valores humanos (como magistralmente desarrollara en su Teoría de los sentimientos morales Adam Smith) sino condición necesaria del avance económico y social. Traducido a la escena política europea, el éxito de la construcción comunitaria debe, en mi opinión, sus mejores logros a la combinación de una clara y continuada iniciativa política con el espíritu de reforma y apertura económica. Dos ejemplos sintetizan lo anterior: la creación de un mercado interior como ámbito de expresión de las libertades de circulación intracomunitarias y la vertiginosa consolidación del euro, como moneda de Europa. Por el contrario, cuando en ese mismo camino ha pesado más la burocracia que las ideas y los proyectos, desde el ángulo de Bruselas, o el mantenimiento de planteamientos puramente locales- -revestidos habitualmente de una forzada o injustificada interpretación del interés general- del lado de los Estados, el dinamismo de la sociedad europea se ha resentido en paralelo a su pérdida de visión de futuro, y, naturalmente, de competitividad. El desarrollo del mercado interior y los postulados de la libre competencia son referencia y medida de la economía europea. Es cierto también que dicha configuración no oculta contratiempos ni desequilibrios: la falta de avance de la Directiva Bolkenstein en materia de servicios, la ralentización y, a veces, obstrucción a la ampliación de infraestructuras energéticas o la insuficiente transparencia en la contratación pública comunitaria constituyen ejemplos (malos ejemplos) nada desdeñables. Pero con todo, el objetivo político y económico de la integración es claro: el marco normativo ha sentado sus bases de aplicación uniforme, y Europa y los países que la forman necesitan más que nunca empresas libres, sectores abiertos, eficientes y competitivos para afrontar los nuevos tiempos. Tiempos de cambios. Tiempos de competitividad global- -y no siempre leal- -y de retos tecnológicos y comerciales. Los movimientos empresariales (y políticos) que están teniendo lugar en España, Francia, Alemania, Bélgica, Inglaterra o Italia son manifestación inequívoca del nuevo clima y alcance del cambio. Cambio en la dimensión de los mercados de referencia. En las estrategias y conductas empresariales (que tantas veces subestiman los aspectos regulatorios) En el comportamiento de los gobiernos (que no deben ignorar sus objetivos y compromisos comunitarios, ni dejar de tener presente que su prioridad no son las vocaciones empresariales tardías sino los ciudadanos) y en el criterio uniforme de la Comisión Europea a la que incumbe finalmente- -y de forma casi invariable- -valorar operaciones que se presentan inicialmente como alejadas de toda significación comunitaria. El cambio se llama Europa. La Europa económica con sus libertades de inversión y establecimiento. Y para las grandes empresas, además, la presión de los mercados financieros internacionales. A partir del 1 de julio del próximo año, la apertura energética será ley aplicable en Europa. Y los consumidores podremos, en principio, elegir suministrador o comercializador en el mercado eléctrico. ¿Cuántas veces hemos escuchado ante el anuncio de un proceso de liberaliza- L ción o apertura a una mayor competencia que eso no era posible? Que no vale la pena remover los monopolios o alterar el status quo. Que el carácter estratégico de tal o cual sector lo hace intocable. Que no caben más operadores en dicho mercado. Que se perderán empleos y resentirá la calidad del servicio. Pero luego llega el cambio, y las posibilidades tecnológicas, las garantías jurídicas (los llamados procesos de transición) los resultados económicos y los nuevos mecanismos regulatorios cuestionan inapela- blemente el viejo modelo. Y aquéllos que ignoraron el nuevo paradigma sólo aplazan la resolución de los problemas para los que no supieron prepararse. Lo sucedido en España y Francia con las operaciones de concentración en curso expresa también los temores y contradicciones de quienes no ven o se oponen a un cambio inevitable. El reciente- -y muy interesante- -debate celebrado en la Asamblea Francesa sobre el futuro del sector energético en torno a la fusión Gaz de France- Suez ofrece una nutrida gama de aquellos temores y contradicciones. Así, por ejemplo, se cuestiona la necesidad del mercado europeo, pero se justifica la operación porque las empresas no disponen del tamaño preciso en el nuevo marco competitivo. En España hemos escuchado y leído no pocos comentarios sobre la agresión que supone la toma de control formulada por E. ON. Mi opinión es que eso lo deben valorar sobre todo los accionistas de Endesa. Pero me llama la atención que no se advierta o directamente se omita una parte importante de la situación existente: de las siete principales empresas del sector energético español, tres de ellas están ya participadas por otra empresa europea, y las restantes cuentan con presencia de socios financieros internacionales. Las empresas españolas están plenamente capacitadas para competir con el mayor éxito en la nueva frontera europea. Pero para poder ganar las batallas, hay que librarlas primero. Dentro y fuera del mercado doméstico. La reordenación europea ya ha comenzado. Y sin soslayar los riesgos son, a mi parecer, muchas más las oportunidades que se presentan en el ámbito de las desinversiones, en los planteamientos regulatorios, en la creación de alianzas empresariales o en opciones de diversificación. Algunos pensarán que la apertura energética es una utopía o una ingenuidad en este momento. Yo opino, sin embargo, que es imprescindible para Europa, y deseable para España, una apertura para fortalecer el modelo económico europeo, que sirva para completar definitivamente el correcto funcionamiento del mercado interior energético. Y junto a ello para reconocer también con urgencia (a la espera del informe Solana) una política energética para la negociación exterior. Una nueva política económica, la energética, como complemento- -pero no como presupuesto- -del funcionamiento del mercado. Ex Consejero de la Comisión Nacional de Energía REVISTA DE PRENSA POR JUAN PEDRO QUIÑONERO OTOÑO FEROZ El nuevo curso otoñal comienza con todos los indicadores al rojo: ilegales en la UE, amenazados en el Cono Sur, perseguidos por oscuros nubarrones con ETA emboscada y la Quincena donostiarra aburriendo a los más selectos melómanos. Ante el caso E. ON- Endesa, Wall Street Journal advierte a los medios financieros internacionales que el Gobierno español ha decidido instalarse en una posición ilegal dentro de la UE. En París, Les Echos desmenuza los distintos frentes de las ilegalidades gubernamentales españolas y concluye: Si Madrid persiste en sus ilegalidades, Bruselas hará intervenir a la justicia europea En el Cono Sur americano, las familiaridades ideológicas entre Zapatero y Evo Morales parecen complicar la visibilidad nacional en todo el continente, cuando los intereses nacionales (Repsol) son víctimas de la persecución política y judicial del amigo boliviano En Bolivia, Los Tiempos y La Razón subrayan la violencia de los enfrentamientos entre Repsol y la ultrapolitizada Justicia boliviana. El Diario prefiere insistir en la marea negra de la corrupción, que parece crecer a los más altos niveles del poder burocrático, de La Paz. En Buenos Aires, Clarín describe una situación de novela policiaca. En Caracas, El Universal habla de crisis nacional creciente, poco o nada propicia a los intereses españoles. En ese marco, se multiplican las advertencias de nubarrones para España y la UE, en el terreno económico. En París, L Expansión afirma: Tras la calma, los nubarrones Nubarrones bien conocidos por los especialistas: inflación, pérdida de competitividad y tipos bancarios que continuarán creciendo de manera alarmante. En Qatar, Gulf Times afirma: España intenta un aterrizaje suave para evitar la catástrofe A juicio de los especialistas consultados por Gulf Times, España tiene dos años cortos para intentar evitar un desastre nacional En otros terrenos, la inmigración y los conciertos vascos inquietan en distinta medida. En Londres, el Daily Telegraph publica una crónica tirando a negro azabache que cuenta por lo menudo el problema de los emigrantes desembarcados en Madrid y Barcelona, creando tensiones crecientes. En París, L Express teme que ETA esté tomando nuevos rostros desafiantes. Por su parte, Le Monde comenta en un tono feroz la Quincena Musical de San Sebastián, víctima, a su modo de ver, de la marea negra del aburrimiento.