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60 LUNES 28 8 2006 ABC Deportes Entre la impotencia y el aburrimiento Mal partido del Real Madrid, incapaz de crear juego y que no dispuso de ninguna ocasión clara de gol frente a un Villarreal que siempre tuvo el control del balón, pero no ambición para ganar ENRIQUE ORTEGO MADRID. El primer partido de Liga en el Bernabéu después de Zidane, o lo que es lo mismo, el primer partido de Fabio Capello en el banquillo del Bernabéu en esta su segunda etapa, fue un auténtico fiasco. Un bostezo cansino que mereció los pitos finales de un público defraudado. Desengaño enorme para el Madrid en el estreno ante su afición. Y decepción en menor grado para el Villarreal, que de haber tenido mayor ambición se podía haber llevado algo más que el empate. El equipo blanco cabalgó desde el primer al último minuto entre la impotencia y la mediocridad. Incapaz de crear juego en el medio campo y por lo tanto incompetente para disponer de ocasiones de gol. Si el sol que cayó de pleno sobre el estadio no trastocó la estadística del partido, su primer disparo a puerta medianamente dirigido llegó en el tiempo de prolongación, en una falta directa de Roberto Carlos que Viera atajó en dos tiempos más por la potencia que por la colocación. Decimosexto estreno en tablas En las 75 ligas anteriores, el Real Madrid había comenzado con 47 victorias, 15 empates- -hay que sumarle uno más por tanto- -y 13 derrotas. Por su parte, el Villarreal, en sus siete campañas en primera, sólo consiguió un triunfo, dos empates- -ya son tres- -y cuatro derrotas. el centro y aquello pareció la operación vuelta de vacaciones. Mientras los de casa se amontonaban uno sobre otro quitándose los espacios, en los forasteros un hombre ponía orden. Esa es la zona por la que se mueve Riquelme, y el argentino se convirtió una vez más en el eje de su equipo y del partido. Tiene imán en sus dos pies. Y ojos en la nuca. De lo contrario no es normal que el balón nunca se le escape ni diez centímetros. Lo sigue protegiendo como pocos y lo juega al primer toque con una precisión que deja más en evidencia aún a los que le rodean, sean amigos o enemigos. El Villarreal dio dos sustos en los últimos minutos de la primera parte y repitió en los últimos de la segunda. El Madrid, ni eso. Van Nistelrooy estuvo tan peleón como Raúl, pero no dispusieron de ninguna posición de remate clara. Cassano se fabricó a sí mismo alguna, pero sus disparos fueron timoratos, propios de un agotamiento físico que le llevó al banquillo a la hora de partido. Fue el momento de Guti. Se colocó muy arriba, en la misma posición del italiano, pero no estaba ayer el canterano inspirado y su pericia en el pa- se le salió siempre por la culata. Robinho fue el último intento de arreglar el desaguisado, pero el brasileño entró demasiado tarde y acelerado por querer demostrar a Capello que él podía hacer lo que otros no habían hecho. Tampoco fue así y el partido se fue diluyendo entre las circulaciones eternas del Villarreal, el cansancio del Madrid y el bostezo generalizado del público. Calderón se reunió con Ronaldo y le dijo que no habrá traspaso si el Milán no sube su oferta de 15 millones El toque de uno le falta al otro No era precisamente el Villarreal un rival cómodo para abrir la temporada. Es un equipo en el más amplio sentido de la palabra. Un bloque hecho, que juega de memoria y que sabe imponer con el paso de los minutos ese ritmo cadencioso pero seguro de su juego. Todo el toque que tienen los amarillos le falta a los blancos. Y ese fútbol- control les permite tener el balón, jugarlo, escondérselo al rival. Lo que les faltaba a los de Capello, que de por sí no va a ser un equipo de mucha posesión. Cuando se encontraron con un enemigo tan bien plantado dejaron patentes una serie de carencias futbolísticas que sólo el tiempo dirá si son insalvables o por el contrario tienen un arco de mejora. En muchos minutos este Madrid se pareció al del pasado más reciente. Sobre todo a la hora de no saber cómo sacar el balón jugado. Diarra y Emerson no son precisamente dos virtuosos, pero ayer además estuvieron desubicados, fuera de lugar e incapaces de tocar el balón con una mínima precisión cuando Senna y Somoza les presionaban. No se impusieron ni en el plano físico, que es en el que se sobreentiende que deben marcar la diferencia. Peor aún el brasileño que el malí. No entró nunca en la dinámica del partido. Huía de tener el balón y se escondía entre los rivales para que tampoco se lo dieran. Como por las bandas el equipo tampoco tuvo salida y, por ejemplo, por la derecha no fue capaz de forzar ni un dos contra uno a pesar de que el Villarreal por esa zona sólo tenía a Arruabarrena, el atasco se volvió a formar por Bronca como en los viejos tiempos JULIÁN ÁVILA MADRID. El Real Madrid de López Caro despidió la temporada con un empate frente al Villarreal en mitad del hastío. Con la llegada de Capello se esperaban nuevos vientos. Y los hubo. Pero en forma de bronca. El Madrid se estrenó como acabó. Con pitos y la afición abandonando el Bernabéu mucho antes del final. La grada estuvo al principio con su equipo. Hizo un ejercicio de desmemoria de la mala pretemporada y apoyó a los suyos. Aguantó media hora entre la ineficacia de los boinas verdes blancos y el Bernabéu lanzó el primer grito de desaprobación, mientras los más exaltados no paraban de proferir insultos al nuevo presidente, entrenador y jugadores (a un seguidor le requisaron una pancarta que decía Florentino, igual a Figo. Calderón, igual a Kaká El juego de la segunda parte no cambió el escenario. Más pitos, para acabar con la gran bronca final. Capello encontró una disculpa al mal juego: El Villarreal era el peor equipo que nos podía tocar a estas alturas. Juegan de memoria, están muy ordenados y su condición física es mejor. A nosotros nos falta soltura. Tres jugadores de calidad como Cassano, Robinho y Raúl han tenido un uno con- tra uno y no han podido. Pese a todo estoy contento, porque los jugadores han trabajado. Han dado todo lo que pueden dar ahora La defensa del técnico fue leonina: No me preocupa empezar así. Estoy contento. El Villarreal es un equipo peligroso y sólo ha chutado dos veces a puerta. No ha hecho ninguna ocasión de gol. Hemos llegado mucho por la derecha. Cassano ha hecho un buen remate de cabeza, un pase de Robinho al que no llegó Raúl, nos han hecho dos penaltis, la oportunidad de Van Nistelrooy. Hemos hecho más méritos para llevarnos el partido Los jugadores abandonaron el estadio con el gesto habitual en los últimos años. Cara por los suelos, un hilo de voz y pocas ganas de hablar. Salgado se sinceró: Normal que el público pite, venimos de años muy duros Antes del partido, Calderón se reunió unos minutos con Ronaldo. Le dijo que la oferta del Milán (15 millones) es del todo insuficiente. El Madrid quiere amarrar un mínimo de 22- 25 millones (hasta 30) Fuentes del club señalan que Calderón pretende que Ronaldo presione al Milán para que aumente su oferta. Y el tiempo corre. En la medianoche del jueves se acaba el plazo.