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6- 7 40 LOS VERANOS DE FLAMENCO SANTANDER La Farruca y sus Gitanas MANUEL RÍOS RUIZ Mientras su hijo Farruquito se emplea en impartir cursos de baile, su madre Pilar Montoya, la magistral Farruca en los carteles, ha decidido recorrer el mundo con su espectáculo flamenco titulado Gitanas Presentado en Mont de Marsan (Francia) con éxito sin precedentes, ahora recorre España de punta a punta, demostrando su valía en todos los aspectos del género. El sábado, en el Teatro José María Pemán de Cádiz, volvió a poner de manifiesto que se trata de una función jonda de la máxima entidad. La Farruca ha querido reunir en su torno a figuras de auténtico relieve y calidad artística. De ahí que lleve en su reparto a una compañera bailaora de la categoría y la personalidad de Angelita Vargas, que hace las delicias del público con sus bailes pastueños y jacarandosos, plenos de tradición y justeza. Y como contrapunto, la presencia de una festera de la enjundia y las cualidades de Carmeliya Montoya. O las prometedoras maneras de su hija Saray Montoya. Y para el cante, igualmente intérpretes de valía, empezando por la cantaora trianera Juana la del Revuelo, maestra indiscutible por tangos y bulerías. Además, tres cantaoras más de excelente eco y amplio repertorio: María Vizárraga, Mara Rey y Encarnita Anillo. Sin olvidar la guitarra de Amador y de Rey. En medio de un elenco tan bien configurado, La Farruca reina con su baile por soleá especialmente. Es la que mantiene en todas sus características y esplendor la escuela bailaora legada por su padre, el inolvidable El Farruco, desde los desplantes al desarrollo coreográfico, porque conserva y revive una estética inconfundible, basada tanto en el poderío como en la jondura, desde que en 1977, siendo una adolescente, pisara por vez primera las tablas. Conserva las facultades suficientes para poner de relieve su arte tan sustancial y legítimo, por lo que la afición le premia continuamente con sus oles y sus aplausos. Gitanas es un espectáculo flamenco a la antigua usanza, con el que La Farruca- -tras la reaparición de hace dos años en la compañía de su hijo- -ha vuelto a reverdecer laureles y a ganarse la estimación de los cabales más exigentes. Un espectáculo que está anunciado, muy justamente, como una de las atracciones más sobresalientes de la próxima Bienal de Flamenco Ciudad de Sevilla. En concreto, estará los días 14 y 15 de octubre en el Teatro Lope de Vega. Seguramente, se agotará el papel de inmediato. Venerable maestría COSME MARINA Las dos sesiones que ha desarrollado en el Festival Internacional de Santander de la Orquesta Nacional de Francia- -que ayer y hoy recala en la Quincena Musical de San Sebastián- -bajo la dirección de su titular Kurt Masur, han sido oportunidad única para calibrar el alto nivel y ductilidad de una agrupación cómodamente instalada en la élite musical europea. Masur ejerce su magisterio sutilmente, con la moderación de los grandes que ya han hecho suyo el repertorio y lo transmiten sin ataduras ni artificios, desde la libertad y el respeto. Contó con un instrumento como es la Nacional de Francia, que roza la excelencia y a la que ha aportado un sonido contundente, no exento de matiz, que funciona con precisión en el sinfonismo más exigente. En el primero de los programas tuvo lugar el estreno en España de Cinco mensajes para la reina de Saba de H. W. Henze, obra que el compositor extrae de la ópera La abubilla y el triunfo del amor filial que se pudo ver en el Teatro Real. El lenguaje sugerente y tentador que caracterizaban la ópera también están presentes en su vertiente sinfónica, de recio sabor orientalista. El contrapunto llegó mediante la contundencia de la Sinfonía número 7 en Do menor, op. 60, Leningrado de Dimitri Shostakovich. Partitura de brío orquestal y rabia conceptual, tuvo en la lectura de director y músicos carácter arrollador, casi vehemente. En el segundo concierto se produjo una vuelta de tuerca total con Mahler como protagonista absoluto a través de dos típicos ejemplos de su creatividad. La hermosa sugestión y la cadencia mórbida de las Canciones de un camarada errante encontraron intérprete recio en el barítono Detlef Roth, justo de medios pero empleados éstos con adecuación estilística exquisita. Pero sería la Sinfonía número 1 en Re mayor, Titán la creación en la que Masur imprimió su sello peculiar. Desarrolló el caudal emocional de la obra a través de infinidad de recursos expresivos, obteniendo un color orquestal de extraña hermosura. Majestuosa y, a la vez, decadentista, su versión alcanzó un éxito fulgurante. Justa recompensa para un trabajo que supo ir más allá de lo convencional en el primoroso cuidado de cada detalle y en un trazo de conjunto en el que la imaginación y la fantasía fueron señas de identidad de un músico absolutamente soberano al frente de una orquesta entregada y cómplice. REUTERS Dresde celebra 800 años. La bella capital de Sajonia, que tan duramente fue castigada por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, celebra ahora por todo lo alto sus primeros ocho siglos de existencia. Miles de personas asistieron a un gran desfile que circuló por debajo de la Ópera Samper (en la imagen) entre otros actos públicos y culturales, como banquetes, exposiciones y conciertos. Cuartetos en el pazo de Mariñán TEXTO: ANTONIO IGLESIAS En el bello pazo de Mariñán, cerca de A Coruña, propiedad de la Diputación Provincial, entidad que acostumbra a patrocinar tres conciertos del Curso Internacional Universitario de Música en Compostela en sus más recientes ediciones, se celebraba el tercero de éstos, el dedicado al Cuarteto de cuerda. Programa espléndidamente interpretado con páginas cuartetistas debidas al apenas conocido músico dieciochesco, el burgalés Carlos Francisco de Almeyda, además de los también españoles José María Usandizaga y Gaspar Cassadó, ex profesor de estos ciclos cuando nacían en 1957, maestro del violonchelo que había sido discípulo de Pablo Casals. Fue una modélica lección estilística del Cuarteto Música en Compostela Y si estas interpretaciones de los profesores Agustín León Ara (primer violín) Enrique Santiago (viola) y Marcel Cervera (violonchelo) fueron recibidas por el público, que llenó la sala del pazo, en un clamoroso éxito, todavía se hacían eco de los anteriores recitales violinísticos del orensano José Manuel Álvarez Losada (hoy, como ex becario, violín segundo del cuarteto y ya consumado artista) y de la alumna coreana, de dieciocho años de edad, colosal receptora de las características que exige nuestra música, Bok Yung Shin, valiente traductora de tantas dificultades técnicas que se dejan apreciar en Granados, Joaquín Rodrigo, Falla o Sarasate, éste en la endemoniada Fantasía sobre temas de Carmen de Bizet Los dos violinistas serían bien acompañados por el pianista polaco, ex becario, Ireneusz Jagla, hoy especializado en esta labor colaboradora.