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28 8 06 CULTURA Y ESPECTÁCULOS REUTERS Vargas triunfa con el Idomeneo de Mozart El tenor mexicano Ramón Vargas, como Idomeneo, la cantante alemana Anja Harteros, como Electra (a su derecha) y la checa Magdalena Kozena (a su izquierda) como Idaman- te, interpretaron los papeles estelares de esta ópera de Wolfgang Amadeus Mozart en el Festival de Salzburgo, que ha recuperado la producción que Ernst y Ursel Herrmann realizaron en 2000 para este mismo escenario. El gran triunfador de la jornada fue Ramón Vargas Salzburgo Un emocionante estreno de Henze El festival rindió homenaje al compositor en su ochenta cumpleaños con el estreno mundial en versión concertante de Go no Eiko una obra de dimensiones insólitas en nuestros días POR JUAN ANTONIO LLORENTE na palabra basta para resumir la impresión generalizada en el estreno mundial de Gogo No Eiko la última ópera de Hans Werner Henze: emoción. Emoción hasta las lágrimas en el estreno mundial en versión concertante de una obra con dimensiones insólitas en nuestros días. El único imperturbable parecía el compositor por este homenaje que le ha querido dedicar el festival salzburgués con motivo de su 80 cumpleaños. Como un U César todopoderoso, tras haber ganado una batalla por la vida, se limitaba a saludar con gestos de agradecimiento a la Orquesta Sinfónica Nacional de la RAI y a su director Gerd Albrecht. Para comprender su satisfacción habría que relatar su géne- Trabajo mayor, con dimensiones de obra épica, para narrar la historia de un marinero que cambia su amor al mar por la pasión hacia una mujer viuda sis, retrocediendo para ello al estreno, sin pena ni gloria, en la Deutsche Oper berlinesa en 1990 de El mar traicionado adaptación en alemán de un cuento de Yukio Mishima. Doce años más tarde, para su estreno en Tokio, Henze añadió veinte minutos más de música, y pidió el regreso al texto en la lengua original. El último paso ha consistido, respetando el texto japonés, en añadir una extensión similar de notas, hasta lograr las dos horas con que el sábado deslumbraba a la audiencia de la Grosses Festpielhaus de Salzbugo. Trabajo mayor, con dimensiones de obra épica, para narrar la historia de un marinero que cambia su amor al mar por la pasión hacia una mujer viuda, que su hijo no acepta, y que acabará con la vida del que considera su rival en afectos. Henze no ha ahorrado medios. Escrita para gran orquesta, con dos arpas, piano y un despliegue de percusión- -occidental y oriental- -que obliga a la presencia continua en la plataforma de nueve ejecutantes. Música sorprendente, que en algunos momentos recuerda al sinfonismo straussiano y en otros, por su tratamiento narrativo- cinematográfico a las danzas de Leonard Bersnstein. Valentía en el tratamiento, y valentía, también, en el modo de abordarla por Albrecht.