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2- 3 40 LOS VERANOS DE FACTOR 32 que sean unos niños viajeros, pero dentro de un orden. -Usted siempre ha confesado su admiración por el arte del toreo. ¿Le gustaría que alguno de sus hijos se dedicara en un futuro a esa profesión, o preferiría que fueran artistas como usted? -Es muy importante que los seres humanos sean libres. Creo mucho en la libertad, y yo he sido artista porque mi padre me la dio. Mi familia nunca me obligó. Nadie me ha puesto unos límites. Siempre me mostraron a qué se dedicaban ellos, pero antes de enseñarme a ser artista, me enseñaron a sentarme en una mesa a disfrutar de la familia... -Entonces, ¿para usted nunca fue un peso lo que representa su familila, en particular su padre, en el mundo del arte flamenco? -En mi casa se ha vivido esto de manera muy natural. Mi madre es artista por naturaleza; y en cuanto a mi padre, por detrás, de una manera muy sutil y con mucho respeto a su profesión, me he ido impregnando de muchas cosas... -Usted y su padre han colaborado juntos en contadas ocasiones... -Muy poquito. Hemos intentado separar muy bien las dos carreras, llevarlas paralelas pero independientes desde que empecé con mi discográfica, con mis músicos... Pero si ya de por sí es difícil educar a un hijo, imagínese si se conoce ya de vuelta el camino que va a comenzar a andar. Ahora que tengo niños, me imagino que es muy duro respetar el criterio en cada momento de esa persona que empieza, y mi padre lo ha hecho conmigo. ¿Qué sueño musical le gustaría realizar? -Lo que más me gusta es mezclarme con músicos que no conozco, de distintas culturas. Cada uno con sus instrumentos pero con un mismo lenguaje: la música. ¿Y qué sueño personal le gustaría llevar a cabo? -Poder ayudar a la gente. Y si hablamos de prioridades, deberíamos empezar por los niños, seguidos por los mayores, el medio ambiente... Intento participar en actos que contribuyan a alguna de estas cosas, aunque no siempre puedo; mi marido también participa en festivales taurinos benéficos. Siempre que pueda hacer algo lo haré. Es algo que me queda pendiente. Ese es mi sueño. -Con una vida tan ajetreada, ¿entra en sus planes ampliar la familia? -Nunca se sabe. La verdad es que ahora tengo que trabajar mucho, aunque la familia me encanta, pero ahora mismo tengo una deuda importante con el arte. Concierto para doctorados en pantojología stamos contigo. Viva la madre que te parió. Qué guapa estás, hija, qué guapa. Tú sí que eres grande. Haz lo que te dé la gana. El Tomate es basura. Y la Patiño. Fuera la Patiño. Que se mueran los que no te quieran... Y aquí ella asiente. Ella es Isabel Pantoja la noche del sábado en Almería, en uno de los pocos conciertos de este verano horribilis. Después de un comienzo instrumental, aparece Isabel en el escenario con un vestido rojo y un recogido con tirabuzones. Todo el mundo en pie. Todavía no canta. Sólo recibe sobredosis de cariño. Empiezan los mensajes con Que se busquen a otra la canción de Perales. Estén atentos a la letra avisa. Que se busquen a otra y se olviden de mí para siempre. Los que no me han querido, los que me han perseguido y me han hecho llorar. Que se busquen a otra porque yo estoy herida... Incluso cambia alguna estrofa y cuela un y han hecho a toda mi familia sufrir Ha llegado un momento de su vida, le han pasado tantas cosas a Isabel Pantoja, que puede sacarse de la bata una canción dedicada a cada una de sus penas. Sus conciertos son una especie de biopic en forma de musical destartalado. El público, cómplice de sus tribulaciones, la jalea hasta desfallecer. Está allí María Patiño y la linchan. La sevillana empieza a tener los ojos llorosos y así seguirá toda la noche. Cuando en Así fue canta aquello de yo seguía de ti enamorada, pero te fuiste y se deja la voz, el público se rinde. Con Se me enamora el alma y, mientras la audiencia canta la leña arde ella se contonea, baila y da volantazos con el bajo del vestido. Continúa. Con mientras pronuncia la se pone a brincar a lo Farruca. El auditorio se cae. Sin grandes empeños escenográficos (de hecho, sin ninguno) Isabel Pantoja es mucha Isabel y se E ROSA BELMONTE Isabel Pantoja recibió la complicidad y una sobredosis del cariño de sus fans en el concierto del sábado en Almería sobra para mantener las dos horas de recital. Ataca Hoy quiero confesar otra con claves ocultas. Por si hay una pregunta en el aire Ninguna contesta la gente) Por si hay alguna duda sobre mí, hoy quiero confesarme No hace falta dan la réplica) El diálogo parecía una canción de Los Hermanos Calatrava. Lo curioso es que en ningún momento en toda la pieza salió de su boca la frase hoy quiero confesar que estoy enamorada (siempre sustituyó enamorada por cansada) Como ando todavía en 1 de pantojología no tengo muy claro qué significa, pero ahí hay algo. La salud, la familia, los amigos y vosotros (el público) aseguró la artista que eran la verdad de la vida. Más enigmas. Que reviente el que no te pueda ver, Isabel aúlla una. No me pueden ver pero se están hinchando a ganar dinero contesta. Que se lo gasten en botica grita alguien. E Isabel recrimina esa voz señalando arriba con un dedo. No sé si dirigido a Dios o a los sospechosos habituales de la prensa, ABC que estábamos en lo alto. Tendría gracia porque éramos cuatro pringados que nos sabíamos las canciones. En la segunda parte salió con peineta y bata de cola. Qué arte (no lo entrecomillo porque, además de gritarlo el público, lo digo yo) Cuando se quita la peineta, con esa larga melena ondulada, parece una gitana vieja (y esto es elogio) con un aire a las ya desaparecidas María la Perrata y Fernanda de Utrera. Pero su carita de mono suaviza esa impresión (y esto vuelve a ser elogio: era lo que Cary Grant llamaba a Joan Fontaine en Sospecha Por si el público había tenido poco, termina con Garlochí canción de juventud. La audiencia canta sola: Ven, espérame, ven junto a mí y te daré mi garlochí. Pan tostaíto, migaíto con café A la estrella la esperaba en la calle una pequeña multitud. Firmó autógrafos y al volante de su Range Rover se abría paso. Pitaba para corresponder al cariño, saludaba y lloraba. Y yo, que soy una sentimental, me creo las lágrimas. Que no es Belcebú con bata de cola, hombre. EL AGUIJÓN Gran Bretaña y España se diferencian en muchas cosas. Por ejemplo, en el desayuno. Alubias frente a churros. También somos distintos a la hora de la generosidad. Por lo menos en quién se muestra generoso con el poder. Cliff Richards (congratulations) ha dejado su casa de Barbados a Tony Blair porque lo veía un pelín decaído por sus guerras y todo eso. Aquí lo más parecido es El Pocero invitando a barco no sólo a toreros de luto sino también a políticos.