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ABC LUNES 28 8 2006 Madrid 27 Un grupo de niños musulmanes, junto al imán de Fresnedillas, en la Mezquita Nassar del pueblo, donde la población árabe es cada vez más alta blemas de convivencia que de xenofobia o racismo, debido a la disparidad de culturas En lo que coinciden tanto foráneos como españoles es que su día a día es muy normal, que no viven unos de espaldas a los otros Las dificultades económicas son, prácticamente en todos los casos, el motivo que provoca su llegada a tierra extraña. En Ecuador, yo ganaba unos 150 euros trabajando en una fábrica; aquí, en el servicio doméstico, gano 800 cuenta Sonia, de 22 años, quien conoció en Madrid al que ahora es su marido, Jaime, de idéntica edad y nacionalidad. Él se siente bien en Fresnedillas, pero no tanto como su esposa, pues echa de menos las comodidades de la gran ciudad: Aquí tenemos que coger el coche para hacer la compra Llevan cuatro años en España, donde nació, hace uno y medio, su hija. Confiesan que la convivencia es mejor con los españoles- aunque algunos son muy serios -que con los marroquíes, y también entienden que, en alguna ocasión, alguna gente se queje de que hacen mucho ruido: En Ecuador nos gusta mucho la fiesta. Aquí el Fin de Año es muy triste dicen. Viven con otras tres familias en un piso de la zona llamada de los bloques En total, son siete personas en la misma vivienda. Como muchos suramericanos emigrados, Jaime lo tiene claro: Nos volveremos a nuestro país cuando hayamos conseguido nuestro sueño: tener una casa allí Pa- Una banda de rumanos dejó sin luz el pueblo para robar en el estanco La tasa de delincuencia en Fresnedillas de la Oliva es francamente baja. Ni siquiera pasó por allí la tristemente famosa banda de los ordenadores Aunque sí se recuerda al grupo de rumanos- eso sí, no son de este municipio, sino que venían de fuera -que llegaron para robar en el estanco local. Para ello, cortaron el suministro eléctrico, y dejaron sin luz a todos los vecinos. El estanco ha sido el establecimiento que peor parado ha salido. Han robado tres veces en él. En una ocasión, además, al dueño le dieron una paliza. Asunción, española, asegura que pese a esos casos aislados, no hay problema ninguno en el pueblo. Pasa como en todos sitios, que todos tenemos un carácter y unas rarezas, pero eso ocurre con los españoles también. Los inmigrantes son gente normal que se dedica a trabajar, como hicimos nosotros cuando nos fuimos a Alemania dice y recuerda que los pueblos cercanos están igual Nada que ver con La Acebeda, El Atazar, La Hiruela y Madarcos, donde no vive ningún extranjero. me intereso por el perfil de las personas y ella era la mejor candidata indica. Mezquita de Nassar No todo en la vida es trabajo. Hay que dejar tiempo al amor. Y, en ese aspecto, también se está notando la incidencia de la inmigración en Fresnedillas. Cada vez son más las parejas o matrimonios mixtos, sobre todo entre rumanas y españoles dice Cristina, que está casada con un español. Y nacen los hijos. Las nuevas generaciones. Chavales algunos que han heredado la religión de sus padres. En el centro del pueblo, como también ocurre en el cercano Valdemorillo, se ha instalado una pequeña mezquita. En la entrada de una casa, una veintena de pares de zapatos son la antesala al centro de oración. Una quincena de niños de entre 3 y 15 años escriben en árabe sobre sus tablillas versos del Corán, bajo la atenta mirada del sonriente imán Abdelasis, que apenas entiende nuestro idioma. Said es el mayor de los chavales y hace de intérprete. La Mezquita Nassar, éste es su nombre, lleva siete años abierta y en ella se reúnen a diario, excepto los jueves, todos los niños musulmanes del pueblo. Es el principal emblema del crisol de culturas en que se ha convertido Fresnedillas. Los chicos aprenden su religión y practican las oraciones. Algunos son nacidos en el pueblo, pero todos hunden sus raíces en Marruecos. ra ello mandan unas remesas mensuales de unos 200 euros, aclara este obrero de la construcción. Cristina, la chica rumana, no lo duda: La pobreza es lo que nos hace venir aquí Está contenta. Su cara lo refleja. En la actualidad está trabajando en la única inmobiliaria legal del pueblo. Yo a Rumanía volvería, pero sólo de vacaciones Su jefe, Ángel Aldea, nació en el pueblo, pero reside en Madrid. Lo que ha cambiado no es Fresnedillas, ha cambiado España sentencia. Este municipio no oferta puestos de trabajo, no genera empleo, así que, quizá, la razón principal de que los extranjeros vengan aquí es la buena conexión de autobús que hay afirma. La vivienda- -sabe de lo que habla, pues además de la inmobiliaria del pueblo, regenta otra en la capital- -es también, y dónde no, demasiado cara. Una casa de 65 metros cuadrados viene a costar unos 165.000 euros. En Madrid puede ser entre 1,5 y tres veces mayor el precio, aunque eso depende de los barrios ¿Por qué contrató a Cristina? Como empresario, no me movía nada especial a contratar a una extranjera. Yo