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16 Nacional LUNES 28 8 2006 ABC La mujer asesinada junto a su hija en Osuna había firmado la demanda de divorcio el pasado martes Otro hijo de la víctima relata cómo su padre le advirtió que la mataría como a los conejos b Francisco L. M. al que la Policía local requisó dos escopetas de caza ante la sospecha de que llevara a cabo su amenaza, incumplió la orden de alejamiento S. AGUILAR M. CONTRERAS OSUNA (SEVILLA) Tras una vida de malos tratos y respaldada por sus cinco hijos, Carmen S. E. decidió el pasado martes dar el paso que llevaba esquivando muchos años. Aquel día acudió al Centro de Información a la Mujer de Osuna para entregar toda la documentación pertinente e iniciar formalmente el proceso de separación de su marido. A sus 54 años quería terminar con un pasado de malos tratos y comenzar una nueva vida, pero no pudo ser. El pasado no se lo permitió. Ni a ella ni a su hija embarazada, Carmen L. S. de 33 años. Ambas fueron asesinadas el sábado por la noche. El triste desenlace de este matrimonio comenzó en julio, cuando Francisco L. M. agredió a su esposa y ésta consideró que ya había aguantado bastante. Tras la denuncia en comisaría y la celebración de un juicio rápido, el juez dictó el pasado día 12 una orden para mantenerle alejado tanto de su mujer como de su hija mayor. El Centro de Información a la Mujer ofreció ayuda psicológica a Carmen y le sugirió que se trasladase a una casa de acogida, opción que ésta declinó alegando que podía instalarse en casa de su hija. Diversos vecinos comentaban ayer que la separación terminó de volver loco a Francisco, a quien describen como una persona celosa, violenta y con ¡Ahí tenéis vuestra herencia! ABC OSUNA. El vecino de Osuna que mató a su mujer y a su hija telefoneó tras el crimen a otros dos de sus hijos, que residen en Málaga, y les dijo: ¡Ahí tenéis vuestra herencia. Y si tú llegas a estar aquí, también te mato a ti relató ayer Manuel Lucena, uno de ellos, Según Manuel, su padre siempre ha sabido lo que hacía y, de hecho, ya había amenazado a su madre tiempo atrás diciéndole que la iba a matar como mataba a los conejos, porque sabía donde tenía que disparar Otro de los hijos, Francisco, aseguró que desde hace una semana su padre amenazó a su madre con matarla con una escopeta y que maltrataba a la familia desde hace muchos años. No es de ahora, siempre nos ha pegado, sobre todo a los mayores, que le plantábamos cara, pero especialmente a mi madre Nunca le denunciaron por miedo El parricida sale en camilla después de intentar suicidarse problemas de alcoholismo. Tras la orden de alejamiento, la Policía local le había requisado sus dos escopetas de caza, al considerar que podía llegar a hacer uso de ellas. No en vano, uno de sus hijos aseguró que Francisco, cazador, llevaba días diciendo que iba a matar a Carmen como a los conejos ABC El infierno en casa Según varios testimonios, Francisco había estado merodeando el domicilio de su hija durante los últimos días, aunque fuentes de la Guardia Civil aseguraron a ABC que no constaba ningún quebranto de la orden de alejamiento. En cualquier caso, la noche del sábado Francisco se hizo con una escopeta de cañones recortados- -su procedencia es una de las incógnitas del caso- -y se dirigió a casa de su hija. Entró gritando y con el arma oculta. Al verlo, su yerno optó por coger a su hijo de un año y salir a dar un paseo con el coche. Pensaba que la casa iba a Carmen rehusó mudarse a una vivienda de acogida al creer que estaría segura en casa de su hija ser escenario de una de tantas peleas y quiso evitar la tensión al niño. El vecindario coincidía ayer en que, de no haber sido así, ambos habrían corrido la misma suerte. Cuando regresó, descubrió un horror que no habría imaginado jamás. Su suegra estaba muerta; su mujer, embarazada, también. Según la reconstrucción de los hechos, Francisco huyó de la vivienda tras efectuar cuatro disparos contra su mujer y su hija. Se refugió en su casa con la intención de suicidarse antes de que fuesen a buscarle. Cuando llegaron los agentes se disparó a la cara, pero no logró su propósito. Ayer permanecía ingresado en el hospital Virgen del Rocío de Sevilla en estado grave, aunque los médicos no temían por su vida salvo complicaciones. Mientras, en Osuna, dos mil personas consternadas despedían a Carmen y a su hija en el cementerio de la localidad, horrorizadas por una tragedia sin precedentes en la comarca.