Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 27 8 2006 53 Toros SEMANA GRANDE DE BILBAO Cruz de hierro para dos toreros heridos y aurresku de honor para Dávila Miura Plaza de toros de Vista Alegre. Sábado, 26 de agosto de 2006. Octava corrida. Tres cuartos de entrada. Toros de La Quinta, incluido el sobrero que se lidió en quinto lugar, serios, en tipo, sin excesivas fuerzas, de difícil definición, remolones pero listos: el mejor fue el 4 Eduardo Dávila Miura, de tabaco y oro. Pinchazo hondo tendido, pinchazo hondo y dos descabellos (silencio) En el cuarto, estocada (oreja) En el quinto, media a toro arrancado (saludos) En el sexto, media desprendida (ovación de despedida) Fernando Cruz, de sangre de toro y azabache. Estocada hasta la bola (oreja que paseó la cuadrilla) Iván Fandiño, de azul agua y oro. Pinchazo y estocada baja (ovación que recogió la cuadrilla) ZABALA DE LA SERNA BILBAO. La Cruz de hierro era una distinción al valor que el ejército alemán concedía a sus soldados en la II Guerra Mundial. Como esto no se sabe si es una crónica taurina o un parte de guerra, vaya por delante la condecoración a Fernando Cruz e Iván Fandiño, heridos en diferentes circunstancias. Otro homenaje es en el País Vasco el aurresku, una danza que le bailaron ayer a Dávila Miura en el paseíllo por ser su última tarde en Bilbao y que bien se la podían haber ofrecido al final como reconocimiento a la prueba superada de quedarse con cuatro toros. Prueba sicológica con dos compañeros en el verde hule del quirófano. Aurresku de honor pues para la profesionalidad de Dávila, que además estuvo a tono con el mejor toro de la corrida de La Quinta y le cortó una merecida oreja. Vayamos por partes, porque Fernando Cruz volvió a estar soberbio. Cómo interpreta el toreo de puro, y qué asentado. Cruz lo siente, y cuando el toreo se siente con esa estética y esa plástica, que en sus manos son hondura, la gen- Fernando Cruz se vuelca en la estocada de la que salió prendido después de una importante faena te brama como bramó en el principio de faena al único toro que mató. Por bajo se dobló con poderío y bordó una serie de derechazos a continuación de los que arrancan oles con fondo y fundamento. Despacio embebía Fernando Cruz al toro en la muleta y lo acompañaba con el cuerpo, con todo, porque con todo se torea. Le aguantó un par de parones de espanto, se lo sacó por delante, tragó con el pendenciero pitón izquierdo y vino la primera voltereta. ¡Qué certero es lo de Santa Coloma! No lo hirió pero perforó la taleguilla a la altura de la ingle. Se puso otra vez con la derecha y sacó muletazos por debajo de la pala del pitón de extraordinaria composición. Por ahí el toro iba, mordiéndose la lengua, pero iba. Se volcó al entrar a matar y enterró la espada en todo lo alto. Cruda voltereta y palizón en el suelo, donde el toro buscó con saña calar la carne y la piel. Ni siquiera aguantó en pie el torero para agarrar el trofeo ganado con sangre, corazón y arte. La corrida de La Quinta fue de difícil definición. Seria en su tipo, como remolona en los medios, pero lista. Iván Fan- EFE Tejela estrena la puerta grande en San Sebastián de los Reyes Matías Tejela estrenó la puerta grande de San Sebastián de los Reyes en la apertura de la feria madrileña tras desorejar al cuarto, el mejor de la corrida de Nazario Ibáñez. Pudo acompañarlo en volandas Alejandro Talavante, que cortó una oreja al sexto y perdió los trofeos en el tercero por su fallo con el acero después de impactar con su valor. Completaba el cartel Álvaro Justo, quien se fue de vacío. Con más de media entrada, éste fue el balance cosechado por la terna: Matías Tejela (en la imagen, en un pase de pecho) silencio y dos orejas; Álvaro Justo, silencio y palmas; y Talavante, fuerte ovación tras aviso y oreja. diño, como en San Sebastián, sorprendió por su soltura de brazos y su sitio. Se pasó muy despacio al tercero, que cada vez humillaba menos, sin aparente maldad. El tercero, por cierto, que en realidad era el sexto, porque se corrió turno tras una devolución (la mayoría de toros acusó una engañosa justeza de fuerza) Ya al final de una bien librada faena, le perdió la cara al enemigo, que cuando lo fijó en su mirilla en la media distancia y hacia adentro- -apretaron los de La Quinta hacia los adentros, como en banderillas- -le hizo hilo y lo hirió donde la espalda pierde el nombre. Aún pudo matar, pero la espada cayó baja. Dávila se quedó con cuatro toros. Al cuarto, el mejor, le realizó notable faena por ambas manos, especialmente sobre la izquierda. Y al resto, que no sirvió, aunque no perdió el interés, lo lidió sin perder el norte. Partes facultativos Fernando Cruz, que fue herido al entrar a matar por el segundo toro de la tarde, sufrió dos cornadas en el glúteo derecho, de cinco y siete centímetros. Fue operado con anestesia general en la enfermería de la plaza y posteriormente trasladado al hospital de Basurto, donde se le realizó un estudio radiológico por una posible fractura de clavícula que los facultativos descartaron una vez realizado, aunque, debido a la cogida, acusó una fuerte contusión cervical que pronuncia una lesión que el torero arrastra desde hace mucho tiempo. Iván Fandiño, que resultó cogido en el tercero durante la faena de muleta, sufrió una cornada en el glúteo izquierdo. VÍCTOR INCHAUSTI