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14- 15 D 7 LOS DOMINGOS DE dad y fue a dar al Teatro Español Universitario al frente del cual estaba Modesto Higueras- me da mucha lástima que no se le recuerde, porque hizo muchísimo por el teatro y por los que, gracias a él, nos convertimos en actrices y actores. Trabajó con Lorca en La barraca y traía un espíritu nuevo- Modesto me llevó al Lara y allí, Cayetano Luca de Tena, me dijo que había un puesto de actriz joven en el Español Ni que decir tiene que la joven vivió aquello como una locura, aunque sus padres, claro, preferían lo fijo Pero arte y vocación triunfaron. Su primera obra en el citado teatro fue El villano en su rincón luego llegó un Don Juan Tenorio en el que Doña Inés conquistó un éxito espectacular. Así seguiría con un sinfín de obras, hasta que en 1956 se despidió con Macbeth ¿Cómo conoció a Vicente y qué la enamoró? -Fue en San Sebastián, donde yo actuaba. Me lo presentaron y me dijo que no podía ir al teatro, porque su padre estaba enfermo. Le contesté que al teatro había que ir siempre, con tal rotundidad, que luego me quedé pensando si me habría oído alguien a quien eso le resultara inconveniente. Me atrajo que era un hombre esencialmente bueno. ¡Contaría tantas cosas! Se volcaba con la gente que no tenía medios. Como médico de la Seguridad Social iba gente a verle que le ofrecía dinero para que la consulta fuera privada. Él decía, lo que le voy a hacer aquí se lo haría en cualquier parte Sí, era joseantoniano, muy amigo de Dionisio Ridruejo. Creyó en lo que decía Jose Antonio, aquello de que se iba a dedicar al pueblo. ¿Cómo conoció su marido a Franco? -Mi suegra era íntima amiga de Carmen Polo desde el colegio. Era en su casa donde se veían Franco y su novia, porque tenían dificultades horrorosas con la familia de ella. Un día, Vicente, todavía niño, pasó por delante de la pareja y Franco le regaló un duro de plata. Ya en la guerra, el general lo reconoció, ¿tú no eres aquel niño? etc. Le comentó que necesitaba un médico, pero Vicente le respondió que quería ser cirujano, a lo que le contestó que podría serlo. Desde entonces, hasta 1974, año en fue apartado de su lado. Confiesa que su marido tenía por Franco un gran cariño y una fe ciega. A veces, ella lo veía llegar a casa triste, señal de que había visto algo que no le gustaba, aunque no podía hacer nada Vicente- -asegura- -era un hombre excepcional en los afectos. Por eso cuando a mí me hablan de partidos, siempre digo que lo que importa es la gente que haya en él Maruchi Fresno, María Jesús Valdés y Amparito Rivelles en su juventud -Su marido tuvo, al enfermar Franco, muy mal pago. El marqués de Villaverde lo expulsó literalmente. -Desde luego fue el yerno quien le dijo en el hospital Francisco Franco- -regresaba de una estancia en Filipinas, al ser llamado por Vicente- -aquella frase atroz: ¿Te has olvidado de quién soy yo? que culminó con un aquí no vuelvas Entró en la habitación donde estaban su suegro y Vicente, ya con ganas. Empezó a meterse con el masaje que le estaba dando a la pierna enferma del Caudillo, a veces aún me viene esta palabra, y mi marido le preguntó al enfermo si le molestaba, a lo que respondió que no. Entonces Villaverde se fue a mirar unos aparatos para empezar de nuevo la gresca. Pero no sólo él apartó a mi marido de Franco. También lo hicieron su hija y su mujer. En una reunión en casa de familiares de la primera, ésta se mantuvo de pie y con los brazos cruzados mientras hablaba con Vicente. De lo que sufrió mi marido le dará una idea el hecho de que el día que murió Franco, el 20 de noviembre de 1975, se le puso el pelo totalmente blanco. ¡Tanto lo quería! Pensé en un pasaje del Evangelio, aquel en el que Cristo bebe aquel cáliz tan terrible y suda sangre. Creí mucho tiempo que esto era una especie de metáfora, pero he consultado a médicos que me han explicado que ante una tragedia insoportable pueden partirse unas venitas y así, el ser humano, puede sudar sangre ante un enorme dolor o le puede pasar lo que a mi marido. Sí, fue al entierro y le dio el pésame a la familia. Era un bendito. También ella es una bendita, porque calla mucho de lo que sabe y se remite a la elegancia con la que hay que ir por la vida. Sus hijos, con la connivencia de ella, no han querido dar fotos familiares para esta entrevista, porque siguen lo que su padre les enseñó. Con respecto a si ella frecuentó El Pardo afirma que lo hizo con ocasión de las bodas de las nietas y que una vez asistió a una fiesta íntima en el Pazo de Meirás... y chimpún María Jesús tenía ideas liberales, ¿cómo incidió esto en su matrimonio? Declara que no fue un obstáculo. Al casarme hice una elección y llevé bien lo de pasar a señora de Una decisión hay que hacerla bien. No sé si Vicente entendió lo grande de mi renuncia, pero estábamos enamorados Se levanta y me trae, con sonrisa pícara y orgullosa, una foto de Vicente joven que es más que guapo. -En El libro del desasosiego de Pessoa, se lee mi sosiego está hecho de resignación ¿Qué dice usted? En su casa no se podía pronunciar la palabra teatro... -Es cierto. Pero me casé porque me dió la gana. Y lo de la resigna- ABC De lo que sufrió mi marido le dará una idea el hecho de que el día que murió Franco, el 20 de noviembre de 1975, se le puso el pelo totalmente blanco. ¡Tanto lo quería! Al casarme hice una elección y llevé bien lo de pasar a señora de No sé si Vicente entendió lo grande de mi renuncia, pero estábamos enamorados ción no va conmigo. No habría aguantado ser maltratada en ningún sentido. Ha viajado en agosto por Centroeuropa y ha estado en Auswitch, que tanto le ha impresionado; también le ha llamado la atención el espíritu religioso que incluso los jóvenes tienen en Polonia. Se confiesa creyente, porque, de lo contrario, la vida sería un fraude. Tiene que existir una justicia superior a la de este mundo Le preocupa en extremo la miseria de muchos. ¿Dónde está Dios? Eso no es cosa de Él, sino de los hombres que emplean el dinero en otras cosas, como las armas Vicente Gil murió en 1980. María Jesús Valdés regresó al teatro en 1991. Lo intentó, sin éxito, José Luis Alonso y ella lamenta que no viera su regreso cuando aceptó interpretar La dama del Alba de Casona, en el Bellas Artes. Un teatro que José Tamayo, su propietario, dejó al productor Juanjo Seoane, para que ella volviera a la escena. El éxito la acompaña de nuevo. Si se le pregunta por el momento culminante de su vida, responde que son dos. Uno, en un día 27 cuando, en la misma jornada, nació su primera hija y su madre murió. El otro, cuando conoció a Vicente. Su opinión acerca de la ley de Memoria Histórica es que hay que tener cuidado. Me da pánico el odio. He oído, en 2006, que a fulano habría que fusilarlo No me gusta el camino que se lleva en esto, porque al ser humano le sale el rencor -Pessoa también escribe, quiero ser yo sin condiciones ¿Lo ha logrado? -Digamos que haría mía esa frase.