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24 Nacional TRAGEDIA FERROVIARIA EN PALENCIA DOMINGO 27 8 2006 ABC Los pasajeros del Intercity que ayer recorrió la línea del tren siniestrado observan los restos de los vagones a su paso por la estación de Villada. Como aquel día, no hay parada. Los momentos de reflexión se mezclan con alguna que otra foto a la zona cero del accidente Acabo de pasar. Sí, donde el accidente. Vamos muy despacio TEXTO: MAR GONZÁLEZ FOTOS: FÉLIX ORDÓÑEZ VILLADA (PALENCIA) Con veinticinco minutos de retraso y a una velocidad extremadamente lenta, unos 30 kilómetros por hora, el tren pasó ayer poco antes de las cuatro de la tarde por la estación de Villada (Palencia) Todavía quedan restos del accidente ocurrido el pasado lunes. Algunos viajeros los inmortalizan con sus cámaras fotográficas, las mismas con las que han recogido los distintos hitos del Camino de Santiago. Este tren que une Galicia con el País Vasco, atravesando Castilla y León, es la última etapa del camino para muchos peregrinos que regresan a casa como los seis fallecidos en el siniestro ferroviario del pasado lunes. Las inconfundibles mochilas, con la tradicional concha jacobea colgada, un bastón de madera o las botas todavía cubiertas por el polvo de la milenaria ruta, salpican la zona reservada para las maletas. También son muchos los que optan por colocarlas en los huecos situados sobre sus cabezas. Incluso algunos llevan consigo sus bicicletas embaladas con plástico negro para este viaje de retorno. En tren- -ahora como hace un siglo- -se puede transportar de todo Así lo destacaban algunos de los viajeros. Sin embargo, reconocen también que, en caso de accidente, todos los bultos salen disparados. Y no sólo el equipaje de los pasajeros. Jesús, uno de los camareros en este trayecto, señala el reducido espacio de la cocina del vagón- restaurante, donde en casos como el del otro día te golpeas con todo, la puerta del horno que se abre, la cafetera... No obstante, deja claro que en 37 años de profesión sólo ha descarrilado una vez y, con una sonrisa, lo recuerda como cosa de nada Es un recorrido que María realiza con su familia regularmente, desde la localidad gallega de Redondela al País Vasco. Mi padre iba a volver ese lunes pero al final lo adelantó al domingo recuerda, cosas de la suerte, supongo; y unos días después aquí estamos el resto de la familia. Fue una desgracia, pero si pensamos en esas cosas no saldríamos de casa De hecho, ayer como casi siempre, el tren viajaba prácticamente al completo. Una viajera entra en el tren Intercity similar al accidentado dentes como el del otro día Que los trenes no son nuevos no lo niega nadie, pero algunos le encuentran incluso su lado positivo. José, responsable de la asistencia técnica, no duda en afirmar que están bien, y su estructura es muy dura y resistente Esto, en su opinión, evitó que el número de víctimas del último siniestro fuera mayor. Otra cantar son los trenes modernos, con materiales más ligeros, pero menos resistentes a los impactos opina José, pegado a los raíles desde los 13 años, cuando entró en la Escuela de Aprendices del Ferrocarril. Tiene plena confianza en la seguridad de este medio de transporte e intenta transmitírsela a los muchos pasajeros que, desde el accidente del lunes, le han preguntado, sobre todo, por la velocidad de tren. Eso está todo muy controlado indica mientras relata de memoria a la velocidad por la que se debe atravesar cada tramo. Hay zonas en las que se puede llegar a los 160 kilómetros por hora. Cuando la vía discurre próxima a la carretera puede verse como el tren adelanta a los vehículos que por ella circulan. El paso por Villada debe ser ahora a 30 kilómetros por hora, puesto que todavía se están realizando obras en las vías junto a las que permanece uno de los vagones siniestrado el lunes. Por el cristal roto de una las ventanas ondea al viento una cortina. A escasos metros, sobre el suelo, un montón de escombros recuerda el estado en quedó el tercer vagón: el que llevó la peor parte y se empotró contra las columnas del paso elevado. Este ha tenido que ser derribado por los desperfectos ocasionados y sus restos están esparcidos a un lado de la vía junto a los postes que deberán también ser cambiados. A lo lejos se ve la torre de la iglesia de Villada y próximo a las vías hay varias naves industriales y el Campo Santo. Es un pueblo castellano más, un pueblo más por el que el tren pasa desde hace años sin dejar más recuerdo que el eco sordo del traqueteo de las vías. Sus vecinos, sólo unos días después de la tragedia, siguen teniendo el paso del ferrocarril como algo cotidiano y apenas se inmutan cuando el diurno pasa al lado de la localidad. Pero el drama vivido el pasado lunes quedará marcado en la historia de Villada, donde se dedicará un parque a las víctimas. Aquí no hay parada. El tren atraviesa lentamente este pueblo castellano enclavado en la comarca de Tierra de Campos y rodeado por un horizonte de amarillo cereal. Nadie reconoce tener miedo, pero durante unos minutos en los vagones no se habla de otra cosa que no sea el trágico y reciente siniestro. Uno señala por la ventana. Varios fotografían los restos del accidente y cada cual aporta lo que conoce del caso. Después, poco a poco, cada uno vuelve a lo suyo. Lectura, siesta aquellos que logran encontrar la postura adecuada, o charlas varias en las que el accidente da pie a recordar otras historias relativas al tren, vividas o contadas, y criticar el estado de los vagones, su antigüedad o el retraso con el que es frecuente llegar al destino. En Sahagún (León) la parada anterior a Villada, el Tren Diurno llevaba ayer un retraso de más de veinte minutos. Aunque los trabajadores de Renfe indican que no suele ser habitual, muchos viajeros relatan distintas tardanzas. En varias ocasiones me han devuelto parte del dinero del billete, que lo hacen cuando superan la hora de retraso, así que ya ves dice mientras mira su reloj con cara de resignación. Citas rotas Antiguamente la única distracción en estos largos trayectos en tren lo aportaban el paisaje y la conversación con los ocasionales compañeros de viaje. Ahora, las nuevas tecnologías son las que mandan. Al fondo del vagón- restaurante hay un hombre que no se ha despegado de su teléfono móvil. Acabo de pasar por Villada. Sí, donde el accidente. Nosotros ahora vamos muy despacio Y entre conversación y conversación, un mensaje sms Es fácil imaginar a los viajeros del pasado lunes. Cuáles fueron sus últimas palabras: Llego a tal hora Quedamos en tal sitio Citas a las que no pudieron acudir. La vida sigue y también el devenir de este tren en el que viajan cada día cientos de pasajeros. Asientos machacados Los asientos de color azul están machacados por el uso y en algunas partes puede verse como el óxido ha ganado la batalla a la pintura blanca del interior. Martín, habitual de esta ruta, se queja de que mientras por ahí van inaugurando Aves y otros lujos, en el norte nos llevan en estos cacharros que no los cambian ni después de acci- En algunas partes puede verse como el óxido ha ganado la batalla a la pintura blanca del interior Mientras por ahí van inaugurando Aves y otros lujos, en el norte nos llevan en estos cacharros