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S 6 26 8 06 16 S 6 LOS SÁBADOS DE Hacemos largas listas de buenas intenciones cada vez que, entre uvas y campanadas, saludamos un nuevo año. El autor propone empezar antes: justo cuando termina el verano. A través de trece puntos prácticos, establece su lista de propuestas para una existencia más rica. ¿Por qué no empezar con la nueva temporada laboral? SANTIAGO ÁLVAREZ DE MON PROFESOR DEL IESE Propósitos veraniegos aboreando los últimos días de mis vacaciones, a punto de volver al tajo, la elegancia y profundidad de la pluma de Thibon, sucede a menudo que el equipaje de un hombre instruido es a la vez demasiado pesado y demasiado ligero: pesado de memoria y ligero de reflexión, lleno de palabras y vacío de las realidades designadas por las palabras -me anima a formular una lista de intenciones que espero se conviertan en acciones duraderas. 1. Practicar el deporte con asiduidad, moderación y fair play. No puede quedar reducido a una terapia anti- estrés, es sobre todo diversión y noble competitividad. Sudado, agotado y duchado, el ser humano hace menos tonterías. 2. Disfrutar la lectura, charla misteriosa con el autor elegido. El verano muestra que cuanto más se lee, más hambre se tiene de saber, y a la inversa, cuanto menos se lee, más se adocena y embrutece uno. 3. Cultivar con más frecuencia y generosidad la presencia de los amigos. Pocos sentimientos humanos tan nobles como el de la auténtica amistad, una compañía imprescindible para nuestra travesía vital. 4. Degustar los variados encantos, no sólo culinarios, de una buena mesa. Al calor de su embrujo, suceden cosas imprevistas, afloran sentimientos sanos, compartimos pensamientos inéditos. Tiempo de comer, tiempo de conversar. 5. Descubrir, reinventar, la exigente realidad familiar. Es mucho más que una responsabilidad personal, un encargo diario, un compromiso libre, un deber ineludible, una misión trascendente. Es una pasión, un lujo, un regalo. 6. Perderme con frecuencia en la naturaleza, maltratado hogar del ser humano, entorno ideal para imaginar y pensar otra forma de vivir. Urbanita como soy, no percibo el coste de la pertinaz agresión urdida entre el asfalto, el ruido, las prisas y la polución. La serena y limpia cadencia del verano muestra los altos intereses físicos y psicológicos devengados. 7. Colocar el trabajo en el sitio que le corresponde. Después de haber practicado un ocio entretenido y relajante, éste no puede ser aplastado por un negocio con vocación imperialista. Aprender a vivir en S La lectura, una de las mejores intenciones la frontera ocio- negocio, utilizando libre y responsablemente las posibilidades tecnológicas, es tarea en la que perseverar y avanzar. A este respecto, compaginar familia y trabajo es responsabilidad de cada profesional. Todo hombre y mujer escribe, lo sepa o no, su biografía. Luego, hay que firmarla. 8. Viajar por el mundo, poner kilómetros físicos, culturales y emocionales de por medio permite abordar conflictos viejos con ojos nuevos. Desde la distancia se aprecia y aprende a querer a este país acomplejado, masoquista, pero fascinante llamado España, y se vacuna uno de los virus paletos y xenófobos que nos aquejan. No se conquista el futuro renegando de tu pasado y manipulando el presente. No se adquiere la ciudadanía universal y cosmopolita del poeta- -mi patria es el mundo- -encerrándose en un visión local. ABC Medios de COMUNICACIÓN El hombre sin cultura, paseado por la información en el laberinto de los sucesos, carece de hilo conductor para situarse en esa turbamulta de noticias que la prensa y la radio vierten sobre él todos los días advierte Thibon. Vivir es elegir y elegir es priorizar, y si no distingo lo superfluo de lo sustancial, me pierdo en un océano de mal gusto, propaganda y basura 9. Manejar con criterio e inteligencia la ingente información que tengo a mi alcance. El hombre sin cultura, paseado por la información en el laberinto de los sucesos, carece de hilo conductor para situarse en esa turbamulta de noticias que la prensa y la radio vierten sobre él todos los días advierte Thibon. Vivir es elegir y elegir es priorizar, y si no distingo lo superfluo de lo sustancial, me pierdo en un océano de mal gusto, propaganda y basura. 10. Pronunciar con firmeza y oportunidad un vocablo importante: no. Él nos lleva a la sabiduría en los lomos de la libertad y la independencia. No a la televisión per se, es culpable salvo prueba en contrario; no a la radio histriónica y parcial, no al ordenador ubicuo y omnipresente, no al móvil que echa humo; no al fútbol ¡hay vida sin él! si mi mujer me lee y me toma la palabra, la he liado. 11. Protegerme de la contaminación del próximo curso político. Salvo excepciones honrosas, el talento se divorcia de la política, mientras la mediocridad se casa con ella. ¡Cómo encumbra a los más torpes debería ser objeto de una tesis doctoral! Aspiro a un ejercicio de la política menos maniqueo y barriobajero, que persiste en hurgar en las peores pasiones humanas. 12. Vivir andando en el único tiempo del que dispongo, el presente, degustando cada día como si fuera el último. Quiero exprimir la vida mientras ésta sucede, no dejar que me pase inconscientemente por encima para posteriormente leerla hacia atrás. 13. Dedicar un tiempo para la soledad activa, indagando sobre mí mismo sin miedo a perderme en los rincones más oscuros de mi naturaleza, con una máxima presidiendo investigación tan escurridiza: no me tomaré muy en serio, no merece la pena. El humor y la humildad han de estar presentes a lo largo de toda la ruta arqueológica. En estos linderos el silencio es mi mejor consejero. El próximo verano, si llega fiel a su cita, sacaré del cajón esta lista, para entonces amarillenta, y cotejaré cuantos propósitos he cumplido. Si hay pleno, ¡milagro! y si no, a practicar el último punto, el que versa sobre mi inveterada y terca imperfección.