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34 Internacional SÁBADO 26 8 2006 ABC Unos 4.000 funcionarios han huido del país llevándose 42.688 millones de euros... 15.177 miembros del Partido Comunista fueron procesados el año pasado por apropiación o malversación de fondos públicos, prevaricación o abuso de poder China, trincar hasta reventar PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. Tal y como retratara de forma magistral el genial cineasta Billy Wilder en sus películas Ninotchka y Uno, dos, tres los comisarios políticos de la antigua Unión Soviética viajaban siempre de tres en tres a Occidente para vigilarse unos a otros, y evitar así caer en las tentaciones del capitalismo. Algo parecido va a tener que hacer, pero dentro de sus propias fronteras, el régimen comunista chino con los auditores encargados de luchar contra la galopante corrupción que sufre el país. Y es que, a pesar de que estos inspectores de cuentas actúan en grupo cada vez que se desplazan para auditar a un gobierno local o provincial, uno de ellos ha muerto después de darse un atracón en un banquete ofrecido por las autoridades a las que tenía que investigar. El pantagruélico apetito del funcionario, que bebió y comió hasta reventar, ha puesto de manifiesto que la alargada sombra de la corrupción también se ha extendido sobre los responsables de erradicarla, que sucumben con demasiada facilidad a las atenciones que les dedican los gobiernos objeto de sus pesquisas. Como consecuencia de dicha debilidad, el inspector Zhang Hongtao, de 25 años, y sus compañeros contravinieron el reglamento de la Oficina Nacional de Auditorías y aceptaron las invitaciones cursadas por el organismo cuyos libros de contabilidad debían escrutar con lupa: la Compañía Eléctrica del condado de Yanshan, en la provincia de Hebei. Imagen de Mao en la puerta de entrada a la Ciudad Prohibida de Pekín, en Tiananmen, actualmente en obras de rehabilitación investigación de la actualización de la red eléctrica en el condado de Yanshan, los funcionarios se dedicaban por la mañana a auditar las cuentas, y por la tarde a comer y beber como energúmenos, así como a otras diversiones como masajes y partidas de cartas relataban las noticias difundidas entonces, que han obligado al Gobierno a tomar cartas en el asunto. Según informaba ayer el diario oficial China Daily, la Oficina Nacional de Auditorías ha instado en una circular remitida a todas sus ramas provinciales a aprender la lección de Zhang Hongtao. El incidente ha hecho saltar las AP Tras un banquete pantagruélico, el auditor salió a vomitar y se desplomó sin vida por el atracón alarmas y ha empañado la imagen de la Oficina Nacional de Auditorías hasta el punto de perder la confianza del público advertía la comunicación interna, que amenazaba con castigar severamente a todos los auditores que violen las normas Más allá de las desdichadas circuns- Comidas y cenas opíparas Tras un mes de indagaciones, pero sobre todo de copiosas comidas y cenas, el cebado cuerpo de Zhang Hongtao dijo basta ya después de una velada en la que un opíparo menú fue regado por abundantes gan bei los tradicionales brindis con el fortísimo licor local que tanto les gusta ofrecer a los cuadros del Partido Comunista. Exhausto y totalmente borracho, el joven funcionario abandonó la mesa, salió a la puerta del restaurante para vomitar y, a continuación, se desplomó ya sin vida en plena calle. Tan sólo un día después de su desgraciada defunción, y con la excusa de que necesitaban desconectar de la tragedia, los compañeros de Zhang Hongtao partieron a la provincia oriental de Jiangsu en un viaje de turismo que, además, fue organizado por la Compañía Eléctrica de Yanshan. Aunque la muerte del funcionario tuvo lugar en abril, el escándalo no trascendió hasta ser revelado estos días por algunos medios de comunicación, que consiguieron sortear la férrea censura informativa. Durante la tancias que rodearon la muerte de Zhang Hongtao, este episodio refleja a la perfección una de las mayores lacras de China: la corrupción. No en vano, 15.177 miembros del Partido Comunista fueron procesados el año pasado por la vía judicial por haber cometido algún delito, como apropiación indebida o malversación de fondos públicos, prevaricación o abuso de poder. En los últimos tiempos, cerca de 4.000 funcionarios han huido del país llevándose 42.688 millones de euros. Más de uno debería andarse con ojo en sus celebraciones tras lo ocurrido al infortunado, por glotón, auditor Zhang Hongtao. Condenados un periodista y un activista pro derechos humanos P. M. D. PEKÍN. Acusado desde hace dos años de revelar secretos de Estado, un investigador chino del periódico New York Times, Zhao Yan, fue condenado ayer por un tribunal de Pekín. Pero, curiosamente, no fue declarado culpable de dicho delito, del que ha sido absuelto por falta de pruebas, sino de fraude. Aunque Zhao Yan se enfrentaba a 10 años de prisión por, supuestamente, proporcionar a su diario información sobre la dimisión del ex presidente Jiang Zemin de su puesto como máximo jefe militar del país, finalmente ha sido condenado a tres años de cárcel por estafar a un entrevistado. Según la sentencia, Zhao Yan se aprovechó de su condición de periodista para ofrecer su ayuda a una víctima de abusos políticos a cambio de dinero. La opacidad del sistema judicial chino hace sospechar que esta condena sea sólo una excusa para justificar los dos años que Zhao Yan ha estado entre rejas y evitar las críticas internacionales que sufre el régimen comunista desde que lo arrestó por cumplir con su labor informativa. A pesar de su aperturismo económico, Pekín ha endurecido la censura y la represión, como demuestra también la condena a cuatro años y medio por destrozos y cortes de tráfico del abogado ciego Chen Guangcheng, quien promovió una querella contra el Gobierno entre las mujeres víctimas de esterilizaciones y abortos forzosos en la provincia de Shandong.